¿Sábado judío? ¿o es el sábado un regalo para todos?

¿Es el sábado un regalo para todos o sólo un mandamiento para los judíos? ¿Qué dice la Biblia?

Hay muchas opiniones divergentes con respecto a si está vigente o no el mandamiento del sábado para los cristianos en la actualidad. Algunos piensan que en la actualidad no es necesario guardar este mandamiento. Otros sostienen que es un mandamiento sólo para los judíos. Otros creen que el séptimo día, sábado, ha sido remplazado por el primer día, domingo, mientras algunas personas piensan que guardar el sábado es una esclavitud en el Nuevo Testamento y que, por lo tanto los cristianos son libres de observar cualquier día en la actualidad.

Sin embargo, la verdad es que el sabbat de la Biblia corresponde al séptimo día, el día sábado, y eso nunca ha cambiado.

El sábado es un regalo

Cuando Dios proveyó maná al pueblo de Israel para que se alimentaran, les instruyó que debían recoger solo lo necesario para cada día pues, si acumulaban para el día siguiente, se echaría a perder durante la noche. Sin embargo, el sexto día sí debían recoger una doble porción, ya que no caería maná del cielo durante el día séptimo, y esa noche, a diferencia de las otras noches, el maná no se dañaría. En Éxodo 16:4-5, Dios explica que este mandato era una prueba para ver si Israel obedecería su ley o no.

Sin embargo, de todas maneras algunas personas intentaron recoger maná en el día séptimo y, entonces, “Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? Mirad que Jehová os dió el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día” (Éxodo 16:28-29, énfasis añadido).

En esta escritura vemos que ¡Dios les “dio” el séptimo día como un regalo! Tal como leemos en Marcos 2:27, “El día de reposo fue hecho por causa del hombre”. El sábado es un regalo para toda la humanidad, no solo para los israelitas. El sábado “día de reposo es de Jehová” (Levítico 23:3) y además es nombrado como una de las fiestas santas de Dios, es decir, como uno de los días en que el pueblo de Dios debe reunirse para adorar al Creador. El séptimo día es el día de Dios, no es un día exclusivo para un grupo de personas en un momento específico de la historia.

Dios instruyó a los israelitas que el sábado debía ser un día de descanso para todos los habitantes de sus casas, incluyendo a los sirvientes y extranjeros que vivían con ellos y a sus animales (Éxodo 20:10). Esto demuestra claramente que el sábado es una bendición para todos, ¡es un regalo que Dios deseaba dar a toda la humanidad!

El sábado es un mandamiento

Pero además de ser un regalo, guardar el sábado es un mandamiento. En Éxodo 20:8, leemos que Dios ordena tanto al pueblo de Israel como a nosotros en la actualidad lo siguiente, “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó” (Éxodo 20:8-11).

A pesar de que algunos rechazan la idea de que Dios nos ordena algo más que amarlo, la Biblia revela que sus mandamientos son para nuestro propio bien. Tal como Dios explicó al antiguo Israel, “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios” (Deuteronomio 28:1-2).

La obediencia a Dios es la manera en que demostramos nuestro amor por Él. Como dijo Cristo, “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15) y el apóstol Juan agregó, “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (1 Juan 5:3).

En otra ocasión, Jesús, quien es uno con el Padre (Juan 10:30), dijo además “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). Obedecer a Dios no es algo opcional para quienes quieren estar en su Reino.

En conclusión, el sábado es tanto un regalo como un mandamiento. Dado que la observancia del séptimo día es una demostración de nuestro amor hacia Dios, Él siempre la espera de quienes lo buscan.