¿Qué es el bautismo?

La ceremonia del bautismo es profundamente simbólica y llena de significado. ¿Qué es el bautismo? y ¿qué nos enseña la Biblia acerca de este aspecto del proceso de conversión?

Según la Biblia, el bautismo es una ceremonia en la cual una persona es sumergida en agua como símbolo del perdón de sus pecados y recibe el Espíritu Santo por medio de la imposición de manos. Cuando el Espíritu de Dios mora en su interior, la persona llega a ser cristiana. Y, si permanece fiel a lo largo de su vida, llegará a ser un hijo inmortal de Dios cuando Cristo regrese a la tierra.

El bautismo y el inicio de la Iglesia

En el Día de Pentecostés en el año 31 d.C., miles de personas de distintas nacionalidades se reunieron en la alborotada ciudad de Jerusalén para observar esta fiesta anual. Cerca de las 9 de la mañana de ese día, escucharon un ruido inusual y algunos de ellos decidieron investigar su causa. Al descubrir que Pedro y otras personas estaban predicando en lenguas, pensaron que estaban borrachos. Pero Pedro negó esta acusación y explicó la razón de tanta conmoción (Hechos 2:1-15).

El apóstol les relató una profecía del libro de Joel en el Antiguo Testamento que habla acerca de la entrega del Espíritu Santo, ¡y dijo que esta se había cumplido ese mismo día! Además, les hizo ver que Cristo, a quien habían matado injustamente, era el Mesías (vv. 16-36).

Las palabras de Pablo fueron tan conmovedoras que quienes las escucharon le preguntaron qué podían hacer al respecto. En el versículo 38, “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”, y cerca de 3.000 personas lo hicieron.

¿Qué es el bautismo? Para un cristiano, es mucho más que una ceremonia ritual. Es un acto que representa el reconocimiento de sus pecados y su deseo de cambiar, ser libre de culpa y convertirse en un discípulo de Cristo y miembro de la Iglesia de Dios.

¿Dónde se originó el bautismo?

En 1 Corintios 10:1-2, el apóstol Pablo explicó que el antiguo pueblo de Israel tuvo una especie de bautismo al cruzar el mar rojo bajo una nube.

En los primeros cinco libros del Antiguo Testamento, Dios instruyó a Israel acerca de la diferencia entre personas, animales y objetos limpios e inmundos, y también les explicó que el agua era un agente purificador. Levítico 15 es un capítulo particularmente informativo en cuanto esto.

En Levítico 16:4 vemos que uno de los deberes sacerdotales de los levitas era bañarse por completo en una gran vasija llena de agua antes de entrar al tabernáculo (o, posteriormente, al templo) en ciertas ocasiones.

En Éxodo 12: 49, Moisés indica que “La misma ley será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros”, refiriéndose a los “extranjeros” que deseaban ser parte del pueblo de Israel. La ley a la cual debían sujetarse no solo tenía que ver con la circuición, sino también con los baños en agua (consulte Levítico 17:15).

La raíz léxica de las palabras bautizar, bautismo y bautizado significa “ser completamente sumergido en un fluido”. Debido esto, Juan el bautista es llamado “el sumergidor” según el Nuevo Testamento Judío, donde además se dice que “sumergía” a quienes le buscaban (Mateo 3:1, 11).

¿Qué se debe hacer antes del bautismo?

La Biblia enseña que debe haber arrepentimiento antes del bautismo; es decir, quien quiere bautizarse debe primero lamentarse por sus pecados, comprometerse de corazón a dejar de pecar y comenzar a vivir según las leyes de Dios (Hechos 2:38). El arrepentimiento es un proceso de dos etapas que comienza con un regalo de Dios, quien nos muestra la necesidad de guardar sus mandamientos, dejando de vivir en rebeldía (Romanos 2:4).

Cuando reconocemos la necesidad del arrepentimiento con humildad, podemos dar el siguiente paso y hacer el esfuerzo por cambiar nuestro estilo de vida para vivir como Dios nos pide. Para más detalles sobre este tema, consulte nuestra Pregunta y Respuesta: “¿Qué es el arrepentimiento?”

¿Cuáles son los beneficios del bautismo?

Tal como Pablo explicó en Pentecostés a la congregación, el arrepentimiento y el bautismo son “para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38). Además, en Romanos 8:14, el apóstol dijo que “todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”. En otras palabras, es necesario tener el Espíritu de Dios dentro de nosotros para ser verdaderos cristianos.

Además, tener el Espíritu Santo nos permite crecer en “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”, pues estas características son el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23). A medida que crecemos espiritualmente, Cristo es “formado” en nosotros; es decir, comenzamos a pensar y actuar como Él (Gálatas 4:19). Tener el Espíritu Santo también es la “garantía” de que seremos transformados en seres espirituales e inmortales cuando Cristo regrese a la tierra (2 Corintios 5:4-5; 1 Tesalonicenses 4:16-17; 1 Corintios 15:49-53).