¿Qué hace usted con todo su tiempo?

Nuestro tiempo es nuestra vida, y la forma en que lo gastemos moldea nuestro carácter, nuestra felicidad, nuestro éxito y nuestro futuro. ¿Cómo quiere Dios que gastemos nuestro tiempo?

Hace unos años, una amiga africana hizo su primer viaje a una nación occidental y visitó nuestro hogar. Ella observó a mi esposa trabajando en la casa y preparando la cena. Se sorprendió mucho al ver la clase de electrodomésticos que teníamos:  fogón eléctrico, nevera grande, congelador, horno microondas, triturador de desperdicios, lavaplatos, lavadora y secadora, aspiradora.

Finalmente, ella miró a mi esposa con asombro y le preguntó: “¿Qué hace con todo su tiempo?”. La mayor parte del día de nuestra amiga, cada día, se le iba en realizar las labores y tareas que nosotros hacíamos con nuestras máquinas. No se podía imaginar lo que podría hacer con tanto tiempo libre.

¿Todo nuestro tiempo?

Es una pregunta interesante para analizar: ¿qué hacemos con todo nuestro tiempo?

Tal vez no nos guste, pero las personas actualmente tienen más tiempo que nunca antes. En la mayor parte de la historia humana, las personas han tenido que gastar casi todo momento en que están despiertas para conseguir el alimento, el vestido y un refugio para ellas y sus familias. Es la forma en que transcurre buena parte del mundo en la actualidad.

Sin embargo, de acuerdo con un informe reciente del Departamento Americano de Trabajo, los americanos por encima de los 15 años tienen un promedio de más de cinco horas libres cada día. Esto es casi la tercera parte del tiempo en que estamos despiertos. Y según este mismo informe, la mayor parte de este tiempo de descanso es utilizado para entretenimiento: televisión, navegación en la red, juegos de video y así sucesivamente.

El tiempo libre: ¿una bendición o una maldición?

La forma en que algunas personas utilizan su tiempo libre las mete en problemas. Geoffrey Chaucer tiene el mérito de haber sido el primero en decir, en el siglo XIV: “Las manos perezosas trabajan en el taller del diablo”. La expresión más moderna de que alguien “tiene demasiado tiempo en sus manos” generalmente indica que lo que la persona está haciendo es algo estúpido o errado.

Es importante analizar cuidadosamente cómo utilizamos el tiempo libre y cómo lo debiéramos utilizar. Nuestra vida está compuesta de tiempo, y la forma en que gastamos nuestro tiempo es la forma en que gastamos nuestra vida. ¿Cómo nos afecta el uso de nuestro tiempo libre? ¿Son nuestras actividades de entretenimiento actividades que un cristiano debería evitar? ¿Nos da la Biblia alguna guía acerca de cómo debemos utilizar nuestro tiempo libre?

Lo que nos entretiene nos cambia

Jesús corrigió muchas veces a los fariseos por su hipocresía —trataban de aparecer buenos en el exterior mientras que en sus corazones eran corruptos.

Él dijo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio” (Mateo 23:25-26).

De esta afirmación tan categórica aprendemos que lo que pasa en nuestra mente cuenta más delante de Dios que la forma en que aparece en el exterior.

Jesús también explicó que desear algo ilícito en nuestra mente es una transgresión de la ley de Dios, aunque no lo llevemos a la acción: “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:27-28).

Entonces, es vital mantener nuestra mente y nuestro corazón limpios y puros. Esto significa que un cristiano debe evitar cualquier clase de entretenimiento que lo haga desear violar la ley de Dios y su forma de vida.

Compañía virtual

En el primer siglo, el apóstol Pablo corrigió a los cristianos de Corinto, porque, como lo diríamos en la actualidad “andaban con el grupo equivocado”. Él les dijo: “No erréis: las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo” (1 Corintios 15:33-34).

Estos cristianos estaban compartiendo su tiempo con personas que tenían valores incorrectos y estaban actuando mal. Esto los estaba afectando muchísimo y de una forma adversa. Los malos ejemplos estaban sacando a Dios de su vida, y Pablo les dijo que esto era algo vergonzoso.

El sabio Salomón nos advirtió: “No te entremetas con el iracundo, ni te acompañes con el hombre de enojos, no sea que aprendas sus maneras, y tomes lazo para tu alma” (Proverbios 22:24-25). Las personas con las que compartimos, nos afectan. Bien sea que lo creamos o no, llegamos a imitarlos.

Actualmente, personas que nunca pensarían en compartir momentos con narcotraficantes, asesinos y prostitutas, invierten miles de horas simulando esta clase de vida en juegos extremadamente realistas, o en películas o en libros. Ellos escuchan las palabras de canciones que inconscientemente les imprimen en la mente ideas erróneas acerca de la sexualidad. Aun la mala compañía virtual puede corromper buenos hábitos.

Casi todos los bárbaros jóvenes que han protagonizado tiroteos en las escuelas eran jugadores frecuentes de juegos de video extremadamente explícitos llamados tiradores en primera persona, en donde los jugadores disparan a otras personas una y otra vez. Esto no significa que todas las personas que juegan esta clase de juegos llegarán a matar en realidad, pero sí indica que los juegos tienen un impacto sicológico positivo o negativo en quienes los juegan.

Practicar algo una y otra vez lo va desensibilizando a uno. Es crucial que protejamos nuestra mente. No debemos permitir que lleguemos a perder la sensibilidad ante las conductas destructivas del pecado: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23). Debemos tomar decisiones conscientes acerca de lo que permitimos que entre a nuestra mente y afecte nuestro corazón. Esto tiene que ver directamente con la clase de entretenimiento que vamos a escoger.

Dos trampas

Dos de los temas más destructivos en el entretenimiento actual son la violencia y la sexualidad mal utilizada. Películas, libros y juegos electrónicos cada vez muestran una violencia más explícita. Los productores constantemente buscan nuevas formas para sorprender y cautivar las audiencias.

Desafortunadamente, muchas personas se han acostumbrado a esperar violencia y aun insisten en ello. Las películas de horror muestran torturas sádicas y sin sentido en personas inocentes. Los juegos de video tienen jugadores que matan explícitamente a miles de personas, con frecuencia sin ningún marco moral. Toda una generación de jóvenes se está volviendo insensible ante la violencia.

La sexualidad destructiva se alienta en los videos musicales, en películas cada vez más explícitas y en los juegos de video. El mensaje claro es que el sexo no está reservado únicamente para un matrimonio amoroso, sino que es un deseo animal incontrolable que exige ser satisfecho cada vez que se siente el deseo, con quien uno quiera.

Los resultados trágicos cada vez son más evidentes en la sociedad: familias destruidas, niños que crecen en hogares disfuncionales y la aceptación creciente de perversiones espantosas. La pornografía en línea es un flagelo odioso en sí mismo. De acuerdo con el sitio web, Focus on the Family (La familia es el centro):

  • La pornografía es adictiva y la adicción es progresiva. Cuando la persona se ha vuelto adicta, la necesidad que siente de la pornografía aumenta; la persona se desensibiliza ante el material obsceno; y esta progresión y desensibilización hace que muchos adictos traten de llevar a cabo sus fantasías con otros.
  • Los expertos creen que la adicción a la pornografía puede ser más difícil de romper que la adicción a la heroína.
  • La pornografía destruye matrimonios y familias. El interés en la pornografía en línea contribuye enormemente al divorcio.
  • La pornografía desempeña un papel importante en la violencia sexual. El interés más común entre los asesinos en serie es la pornografía.

Los cristianos deben estar conscientes de la terrible destrucción sicológica y aun física, que es causada por la pornografía y deben tomar la firme decisión de evitarla a toda costa.

¿Cómo podemos utilizar nuestro tiempo libre?

El tiempo libre es el que tenemos cuando hemos terminado nuestro trabajo y es para recuperarnos de éste. Es nuestro tiempo más valioso porque lo podemos utilizar para mejorar.

Dios fijó un patrón al ordenarnos descansar un día cada semana, el día sábado, para que fortaleciéramos y profundizáramos en nuestra relación con Él, con nuestra familia, y con otros cristianos. Esto nos muestra la importancia de invertir tiempo para reflexionar, darnos un respiro y verificar si lo que estamos buscando es lo más importante de la vida.

La Biblia nos dice que debemos tener gran cuidado y sabiduría para usar bien nuestro tiempo. “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Efesios 5:15-16). Aprovechar el tiempo significa que debemos sacar el máximo provecho de él, invertir cada minuto en actividades de calidad, no basura. Significa entender que nuestra vida está compuesta de tiempo, y que tenemos una cantidad limitada disponible para nosotros durante la cual debemos alcanzar importantes metas espirituales.

El apóstol Pedro escribió que todos “daremos cuenta” a Dios por la forma en que usemos nuestra vida y lo que logremos en ella (1 Pedro 4:3-6). ¿Qué le diremos a Dios cuando nos pida cuentas? ¿Le diremos que hemos perdido incontables horas en un entretenimiento vacío y destructivo, o podremos mostrarle un desarrollo de carácter, crecimiento espiritual y tiempo dedicado a su servicio y a nuestros semejantes?

Cuán triste sería que Dios nos dijera: “¿es esto todo lo que usted ha hecho en los años de vida que le di?”.

Pautas

La Biblia nos da algunas pautas que nos pueden ayudar para decidir qué clase de entretenimiento debemos escoger y cómo deberíamos usar nuestro tiempo libre. “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).

Estas cualidades deberían guiarnos al escoger la forma en que utilizamos nuestro tiempo libre. Esta lista debería descalificar muchas cosas que hoy se aceptan en el entretenimiento.

Sugerencias para usar nuestro tiempo libre de una forma constructiva:

  • Hablar con Dios en oración y permitir que Dios nos hable por medio del estudio de la Biblia.
  • Fortalecer los lazos familiares y enseñarles a nuestros hijos lecciones y características importantes.
  • Servir a aquellos que estén en necesidad, incluyendo las viudas y los huérfanos (Santiago 1:27).
  • Leer libros educativos e inspiradores, tales como biografías e historias, y ver documentales que nos ayuden a entender mejor el mundo y la vida.
  • Progresar en nuestra educación o especializarnos más en nuestras competencias laborales para poder progresar en nuestras carreras.
  • Aprender a apreciar la buena música y aprender a tocar algún instrumento.
  • Involucrarnos en conversaciones estimulantes con amigos, acerca de temas importantes y significativos.
  • Aprender un nuevo idioma.

Dios nos dice que una de las metas de la vida cristiana es llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:5). Esto se aplica a todo aspecto de nuestra vida, incluyendo la forma en que usamos nuestro tiempo libre.

Tenemos el privilegio de tener más tiempo libre que nunca antes. Usar nuestro tiempo de una forma sabia es vivir nuestra vida sabiamente y bien y complacer a nuestro Creador.

¿Qué hará con todo su tiempo?