¿Fue diseñado el cristianismo para evolucionar?

El cristianismo moderno ha evolucionado a través de los siglos y continúa adaptándose en la actualidad. ¿Pretendía Jesucristo que evolucionara la religión que Él fundó?

Vivimos en una época de cambio. Hemos visto cómo las revoluciones derrocan regímenes de vieja data y las tecnologías cambian la forma en que nos comunicamos.

También hemos sido testigos de cómo cambia la religión más grande del mundo —el cristianismo.

El cristianismo está en un continuo estado de cambio. Por ejemplo:

  • El Papa está llegando a varios grupos diferentes de una forma en que ningún otro lo había hecho hasta ahora. Las posiciones conciliadoras del papa Francisco I, han hecho que algunos lo describan como “un Papa para todos”.
  • Cada vez más denominaciones están aceptando uniones del mismo sexo y celebrando las ceremonias o uniones civiles.
  • Las mega iglesias que no tienen doctrinas firmes, sino que sirven simplemente como centros de servicio social y comunitario para los que asisten, se han vuelto cada vez más populares.
  • Muchas iglesias están cambiando su enseñanza del infierno, transformándolo en un etéreo “estado mental” de separación eterna del amor de Dios.

Cómo cambian las creencias de una persona cristiana

Las encuestas realizadas en años recientes por el Centro de Investigaciones de Pew, revelaron algunas cosas sorprendentes:

  • 38 por ciento de los cristianos americanos encuestados dijeron que definitiva o muy probablemente Jesucristo nunca regresará a la Tierra.
  • Sólo 33 por ciento de los cristianos encuestados creían que la Biblia es la Palabra de Dios y debe ser interpretada literalmente.
  • 65 por ciento de los cristianos encuestados creían que había varios caminos para la vida eterna. Entre este grupo, 80 por ciento creía que por lo menos una religión no cristiana (tal como el judaísmo o el Islam) podía llevar a la vida eterna.

El cristianismo se ha visto muy afectado por las tendencias culturales y sociales en el mundo actual.

El cristianismo tradicional ha evolucionado claramente en unas cuantas décadas.

La evolución histórica del cristianismo

Pero la evolución del cristianismo se remonta muchos años atrás. De hecho, uno de los sucesos más sorprendentes de la historia es cómo el cristianismo evolucionó de forma dramática a una religión muy distinta a la que encontramos en la Biblia.

El Nuevo Testamento documenta el surgimiento de esa iglesia en el libro de Hechos y en las cartas escritas por sus líderes. La Biblia revela una Iglesia fiel a las enseñanzas de Jesucristo —una Iglesia que enseñaba la ley de Dios y evitaba toda forma de paganismo (1 Corintios 7:19; Efesios 5:11).

El texto del Nuevo Testamento se cerró alrededor del año 90-95 d.C. Por esta época, la Iglesia del Nuevo Testamento estaba muy debilitada con respecto a sus vigorosos comienzos de Hechos 2. Sus miembros habían sido dispersados por la persecución y la mayoría de sus líderes originales habían muerto como mártires.

Jesús anticipó que más tarde otros vincularían su nombre con una forma evolucionada de cristianismo y engañarían a muchos.

Hay registros esparcidos del cristianismo en los años siguientes a la muerte de los apóstoles. El historiador de la Iglesia, Jesse Lyman Hurlbut, identificó esta era como “La edad de las sombras”, porque “durante 50 años después de la vida de San Pablo, un telón cae sobre la iglesia que tratamos en vano de correr; y cuando por fin este se levanta alrededor del 120 d.C., con los escritos de los primeros padres de la iglesia, encontramos una iglesia muy diferente en varios aspectos de la de los días de San Pedro y San Pablo” (The Story of the Christian Church [La Historia de la Iglesia cristiana], 1970, p. 33).

Sí, muy diferente.

El cristianismo que comenzó a surgir después del año 120 d.C., era casi irreconocible de la Iglesia que leemos en la Biblia —tenía creencias y prácticas totalmente diferentes. De hecho, el cristianismo se dividió en sectas regionales, que enseñaban y practicaban diferentes versiones del cristianismo.

Este cristianismo en evolución sólo comenzó a incorporarse en un sistema unificado de creencia y prácticas en el año 313. d.C, cuando el emperador romano Constantino, proclamó el edicto de Milán, que dio a la versión romana del cristianismo un estatus legal en el imperio Romano. Luego, 67 años después, en el año 380 d.C., el emperador Teodosio I declaró esta religión como la religión oficial de Roma. Esta versión del cristianismo, escribió el historiador Charles Guignebert, ha “viajado bastante lejos de las ideas tanto de Jesús como de los 12” (The Early History of Christianity [Historia del cristianismo primitivo], 1927, p. 112).

Veamos otra cita de Charles Guignebert: “En el tercer siglo él [cristianismo], podía abarcar y superar todo el sincretismo pagano, porque él mismo se había convertido en un sincretismo en el que todas las ideas fértiles y los ritos esenciales del paganismo religioso estaban mezcladas” (ibídem, p. 112).

Otro historiador, Ramsay MacMullen, escribió: “El triunfo de la iglesia no fue por obliteración [de creencias no cristianas], sino por su amplio abarcar de aceptación y asimilación” (Christianity and Paganism in the Fourth to Eighth Centuries [Cristianismo y paganismo del cuarto al octavo siglo], 1997, p. 159).

Muchas de las doctrinas comúnmente aceptadas en la actualidad entraron al cristianismo por este proceso de asimilación. Los ejemplos incluyen el domingo como el día semanal de adoración, festivales como la Pascua Florida y la Navidad, la explicación trinitaria de Dios, la cruz como un símbolo cristiano y la veneración de María y los santos (en el catolicismo romano).

El cristianismo ha evolucionado; esto es un hecho histórico. Pero, ¿fue diseñado el cristianismo por Jesús y los apóstoles para que se amoldara y evolucionara?

Jesucristo: ¿fundador de una religión que evoluciona?

¿Pretendía Jesús que sus enseñanzas evolucionaran después de su muerte? No.

Cristo señaló a sus seguidores que la Palabra de Dios era su fuente de vida y creencias. “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). De hecho, Jesús enseñó que su camino de vida estaba basado en el cumplimiento de los mandamientos de Dios (Mateo 19:17). Él dijo que esas leyes no cambiaban nunca y eran permanentes (Mateo 5:17-19). Él llegó hasta decir que aquellos que practicaban la “maldad” no eran sus verdaderos seguidores (Mateo 7:23).

Su visión era que sus seguidores deberían enseñar a otros a guardar “todas las cosas que os he mandado” (Mateo 28:20) —¡no cambiar o agregar a sus enseñanzas!

Aunque Él enseñó en contra de la evolución, es claro que Jesús sabía que esto sería lo que iba a ocurrir. Una de sus advertencias más fuertes fue: “Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán” (Mateo 24:5). Jesús advirtió que otros vendrían más tarde y relacionarían su nombre con una forma evolucionada de cristianismo y engañarían a muchos.

Pero, ¿qué pasa con aquellos hombres que Jesús comisionó para que dirigieran su Iglesia?  ¿Le dieron al cristianismo licencia para evolucionar?

Pablo: ¿el fundador de un cristianismo que evolucionó?

El apóstol Pablo fue el escritor más prominente en el Nuevo Testamento. Muchos creen erróneamente que fue el primero en cambiar las enseñanzas del cristianismo. Sin embargo, una lectura detallada de sus libros nos muestra que todo lo que él enseñó fue consistente con las enseñanzas de Cristo. De hecho, Pablo afirmó claramente que su ministerio estaba basado en imitar y seguir fielmente a Jesús (1 Corintios 11:1; Efesios 1:1).

Así como Cristo lo hizo antes de él, el apóstol Pablo enseñó que era necesario obedecer fielmente los Diez Mandamientos (Romanos 7:12), guardar fielmente el sábado bíblico (Hechos 13:42-44; 17:2; 18:4) y guardar los festivales bíblicos que encontramos en Levítico 23 (1 Corintios 5:7-8; 16:8; Hechos 20:16; 27:9).

De hecho, Pablo advirtió fuertemente en contra de la evolución del cristianismo. Él advirtió acerca de una época que vendría cuando: “no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:3-4). Para contrarrestar esto, Pablo exhortó a los cristianos a retener: “la palabra fiel tal como ha sido enseñada” (Tito 1:9).

Pablo advirtió a las personas que no debían cambiar el verdadero evangelio (Gálatas 1:6-9), anular la ley de Dios (Romanos 3:31; 2 Tesalonicenses 2:7) ni hacer mezclas con el paganismo (2 Corintios 6:14).

Advertencias de los otros apóstoles

Los otros apóstoles también escribieron fuertes advertencias contra cualquier evolución futura del cristianismo. El apóstol Pedro exhortó a los cristianos “para que sigáis sus [las de Cristo] pisadas” (1 Pedro 2:21). En su última epístola, Pedro advirtió acerca de la venida de “herejías destructoras” (2 Pedro 2:1). Los herejes les “prometen libertad” (2 Pedro 2:19) y tergiversarían los escritos del apóstol Pablo para crear un cristianismo evolucionado (2 Pedro 3:16).

La historia prueba que las advertencias de Pedro no fueron tenidas en cuenta por muchos, ya que el cristianismo tradicional enseña “libertad” de la ley de Dios.

El apóstol Juan también advirtió al pueblo de Dios contra el engaño, animándolos a “perseverar en la doctrina de Cristo” (2 Juan 1:9).

Judas escribió una de las advertencias más vívidas en la Biblia contra la evolución del cristianismo: “me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 1: 3).

¿Discierne usted el patrón en todas estas advertencias?

Escuchando las advertencias en la actualidad

Estos líderes de la Iglesia primitiva cristiana vieron que otros estaban tratando de cambiar y agregar a las doctrinas de Jesucristo —creando una nueva, evolucionada versión del cristianismo. Ellos advirtieron a los cristianos que debían rechazar esos cambios y permanecer firmes y fieles a lo que les había sido enseñado en el Antiguo Testamento por Jesucristo y los apóstoles (Efesios 2:20).

Desafortunadamente, esas advertencias fueron ignoradas por muchos y surgió una forma evolucionada de cristianismo que en la actualidad es la forma predominante —aunque está dividida en muchas denominaciones.

Si usted toma la Biblia en serio, es tiempo de escuchar las antiguas advertencias de Jesucristo, Pablo, Pedro, Juan y Judas. Es tiempo de estudiar la Biblia y aprender lo que era realmente el cristianismo original.

No, el cristianismo no fue diseñado para evolucionar. Continúe leyendo Discernir para aprender cómo puede usted practicar el cristianismo original, genuino, del primer siglo, en la actualidad.