Seis cosas que usted debe preguntar acerca del cristianismo

Muchas personas dicen confiadamente que ellas siguen las enseñanzas de Jesucristo. Pero, ¿puede la amplia gama de todas las creencias religiosas que existen estar basadas en lo que enseña la Biblia?

Millones de personas dicen que son “cristianos” y que hacen parte del sistema de creencias de la religión cristiana. Pero, ¿algunos usan el nombre de Cristo y luego siguen creencias y prácticas que son la antítesis de lo que Cristo enseñó?

¿Tiene Jesucristo diferentes denominaciones de iglesia, cada una enseñando una lista de creencias diferentes y practicando diferentes doctrinas?

¿Ha surgido el cristianismo a partir de las enseñanzas originales de la Iglesia que Cristo estableció? La verdad puede que lo haga confrontar sus actuales creencias y opiniones cristianas.

Permita que la Biblia lo guie

Para que usted pueda entender cómo ve Dios el escenario religioso en la actualidad, examine que dice la Biblia acerca de las preguntas a continuación:

Pregunta 1: ¿existe sólo una Iglesia o varias denominaciones?

Jesucristo no vino a establecer diferentes denominaciones. En lugar de eso, Él dijo: “sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18). La verdadera Iglesia que Él fundó, nunca dejará de existir. Jesús respaldó su anuncio con la promesa de que Él continuamente iba a apoyar y mantener su Iglesia: “he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).

Esta Iglesia va a enseñar las mismas cosas que Jesús ordenó, va a predicar el mismo evangelio que Él predicó y se va a mantener fervientemente en la misma fe que Él le dio a los santos (Mateo 28:20; 24:14; Judas 1:3). Esta Iglesia, llamada Iglesia de Dios a lo largo de todo el Nuevo Testamento, va a practicar el cristianismo original. No tiene múltiples denominaciones ni múltiples conjuntos de creencias.

¿Dónde está la Iglesia que fue fundada por Cristo con la promesa de que Él sería su líder, y que la estaría guiando y liderando a través de todas las épocas (Efesios 1:22-23; 2:20)?

¡De acuerdo con la Palabra de Dios, con seguridad su Iglesia existe actualmente. Y Cristo es la cabeza de su Iglesia.

Pregunta 2: ¿qué dice la Biblia acerca del tamaño de la verdadera Iglesia?

¿Han sido muy numerosos los fieles a Dios?

Jesús profetizó, “porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:14). En ningún momento la verdadera Iglesia estuvo conformada por un gran número de personas —sólo unos pocas encontrarán el camino de la verdad.

“No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino” (Lucas 12:32). Incluso cerca del ministerio de tres años y medio de Cristo, el número de discípulos era pequeño (Hechos 1:15).

Pero el “pequeño rebaño” ha sobrevivido hasta nuestros días —¡tal como Cristo prometió que lo haría!

Pregunta 3: pero, ¿no hay muchos cristianos sinceros?

Muchos que dicen ser cristianos son sinceros y bien intencionados, pero la sinceridad por sí misma no garantiza el entendimiento de las verdades bíblicas. Usted puede ser sincero en su deseo de hacer lo que es correcto, pero puede estar sinceramente errado.

El apóstol Pablo estaba seguro de que hacía lo correcto cuando estaba persiguiendo a los verdaderos creyentes: “Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba” (Gálatas 1:13).

¿Por qué?

“Porque lo hice por ignorancia, en incredulidad” (1 Timoteo 1:13). Pablo era celoso y sincero al perseguir verdaderos cristianos, pero estaba completamente errado.

¿Es posible que nosotros seamos sinceros en nuestra creencias y prácticas religiosas, y estemos equivocados a la vez?

Pregunta 4: ¿cómo podemos saber si nuestra fe es bíblica?

Pablo exhortó a los miembros de la Iglesia de Dios en Corinto: “Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos. ¿No se dan cuenta de que Cristo Jesús está en ustedes? ¡A menos que fracasen en la prueba!” (2 Corintios 13:5, Nueva Versión Internacional).

¿Estamos lo suficientemente dispuestos y tan sinceros como para seguir las instrucciones de Pablo y examinar nuestras creencias para ver si están de acuerdo con la Biblia?

El Nuevo Testamento dice que habrá “tiempos peligrosos” en los “últimos días”, cuando la gente parecerá ser religiosa, pero no tendrá el temor de Dios, “que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita” (2 Timoteo 3:1, 5).

¿Es acaso entonces extraño que Cristo les vaya a decir a algunos que pensaban que eran verdaderos cristianos: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:21-23).

Una vez hemos comprobado que nuestras creencias están basadas en la Biblia, entonces se nos exhorta a “Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21).

Pregunta 5: ¿qué dice la Biblia acerca del engaño religioso?

¿Es posible que la mayoría de las personas que profesan las creencias cristianas esté siguiendo ciegamente falsas ideas y doctrinas?

Cristo advirtió: “Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán” (Mateo 24:5). Según lo que nos dice este versículo no son pocos los que van a ser engañados, son muchos.

La Biblia dice que Satanás el diablo es el perpetuador de este gran engaño mundial. Es importante entender que Satanás es una gran impostor y engañador, como Cristo lo dijo: “padre de mentira” (Juan 8:44).

Veamos estas reveladoras escrituras:

“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apocalipsis 12:9). Ninguna parte de la Tierra es inmune a sus engaños. Ninguna persona es inmune a su poder ni a su sutil influencia.

El apóstol Pablo habló acerca de “en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4). Un Satanás invisible ciega la mente de las personas para que no puedan entender o aceptar el mensaje del evangelio de Cristo. De hecho, aceptan un evangelio falso y contrario que no está basado en la Biblia.

Millones de personas creen sinceramente que están siguiendo a Cristo, pero en realidad han sido engañados por un falso cristianismo. La Biblia dice que Satanás tiene “sus ministros” que “se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11:15). Estos falsos ministros predican “a otro Jesús” y tienen “otro espíritu” y predican “otro evangelio” (v. 4).

¡Es asombroso darse cuenta de que la gente ha sido engañada y ha estado siguiendo un cristianismo falso!

Satanás gobierna sobre todos los reinos de este mundo. Cuando estaba tentando a Cristo, le dijo, “Todo esto te daré, si postrado me adorares” (Mateo 4:9). Satanás aseguró que todas las naciones del mundo le pertenecían.

Cristo también confirmó que Satanás tiene un reino (Mateo 12:26).

El gobierno de Satanás en el mundo finalmente llegará a su fin cuando Cristo regrese para hacerse cargo de sus reinos y luego establezca su propio gobierno eterno sobre las naciones (Apocalipsis 11:15). ¡Paz perpetua y armonía entre las naciones serán establecidas finalmente bajo la autoridad del gobierno de Jesucristo!

Pregunta 6: ¿cuál es la definición bíblica de un cristiano?

¿Qué es un verdadero cristiano y cómo lo podemos reconocer?

Cristo afirmó que era posible adorarlo a Él, pero hacerlo en vano: “Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres” (Marcos 7:6-7). Amar a Cristo significa guardar sus mandamientos y no rechazarlos como lo hacen muchos: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando” (Juan 15:14).

Pablo escribió que la mente humana es “enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8:7-8).

Claramente algo tiene que cambiar si nosotros tenemos un deseo sincero de agradar a Dios. Afortunadamente, hay buenas noticias. La Biblia nos revela qué cambios deben ocurrir en nuestra vida para que Cristo viva su vida en nosotros (Gálatas 2:20).

Romanos 8:9 dice: “Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”.

Entonces si no tenemos el Espíritu de Dios, no pertenecemos a Él —¡no somos verdaderos cristianos! Pero, ¿cómo podemos recibir el Espíritu de Dios para poder pertenecer a Él?

En el día de Pentecostés en el año 31 d.C., la multitud presente le preguntó al apóstol Pedro que deberían hacer para ser salvos. Él respondió: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38). Analicemos que para poder recibir el Espíritu Santo ellos debían seguir estos pasos:

  • Arrepentimiento: llegar a entender que nuestros caminos y nuestra conducta no son agradables a Dios y luego empezar a cambiar nuestro camino de vida, de una manera genuina y de corazón. Debemos hacer nuestro mayor esfuerzo para dejar de pecar, que es transgredir las leyes de Dios (1 Juan 3:4).
  • Ser bautizados: la Biblia enseña que debe hacerse por inmersión completa en el agua.
  • Después recibir el don del Espíritu Santo a través de la imposición de manos de un ministro de Jesucristo (Hechos 8:17; 19:6).

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Permita que la Biblia le muestre el camino

La verdadera Iglesia está conformada por personas que son descritas al final de esta era como “los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo” (Apocalipsis 12:17).

Jesús prometió que estaría con su Iglesia hasta el final de los días y que Él iba a continuar edificándola. La Iglesia de Dios está conformada por aquellos que han comprometido sus vidas a Cristo guardando “sus mandamientos” y haciendo “las cosas que son agradables delante de él” (1 Juan 3:22).

La decisión es nuestra. O mostramos nuestra voluntad de someternos a la voluntad de Dios o podemos tomar la decisión de irnos por nuestro propio camino.

Dios, como un padre amoroso, nos insta a escoger su camino de vida porque claramente es mucho mejor para nosotros. Sin embargo, Dios nunca va a imponer su voluntad sobre nosotros. Él nos deja esa elección a cada uno de nosotros. ¿Va a escoger usted el verdadero o el falso cristianismo?