Preguntas acerca del sexo respondidas por la Biblia

Muchas personas preguntan si diferentes actos sexuales son pecado, tales como la masturbación, vivir juntos o el sexo homosexual. La enseñanza acerca de la creación que nos da la Biblia nos ayuda a encontrar las respuestas.

Recibimos muchas preguntas acerca del sexo:

  • ¿Es pecado tener relaciones sexuales sin estar casados?
  • ¿Es pecado tener una relación homosexual?
  • ¿Es pecado el matrimonio entre dos personas del mismo sexo?
  • ¿Es pecado vivir juntos sin estar casados?
  • ¿Es pecado la autoestimulación (masturbación)?
  • ¿Es pecado el “sexting”?
  • ¿Es pecado el ciber sexo?

No es política

Estas no son preguntas políticas buscando legislación. No son asuntos sociales esperando los vientos vacilantes de la opinión pública. No son puntos arbitrarios de la ley que necesitan revisión judicial. No son ideas religiosas vagas, sujetas a la interpretación del clérigo. Sólo uno tiene el derecho de establecer los límites de la conducta moral: el Dios Creador.

La Biblia no menciona específicamente todas las preguntas anteriores o relacionadas. La sencillez de la verdad es que no necesita explicar cada detalle. Aquellos que quieren conocer los límites que Dios instituyó, solo tienen que leer los dos primeros capítulos de la Biblia. Eso no quiere decir que la Biblia no diga nada más después, pero lo que la Biblia dice después de eso, está basado en lo que está registrado en Génesis 1 y 2.

Empecemos por el principio: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:27).

La humanidad es diferente de los animales

Después de crear todas las diferentes formas de vida, Dios creó otro tipo de humanidad. Él pudo haber hecho al hombre de muchas maneras, pero Dios escogió hacer dos seres de sexos opuestos. El hombre fue el primero, al cual Dios esculpió del barro o arcilla, llamándolo simplemente “Adán”, un juego de palabras con la palabra hebrea para barro o arcilla.

Pero, ¿Por qué Dios creo a la humanidad “hombre y mujer”? Esta es una pregunta clave.

Una respuesta obvia seria, que siendo hombre y mujer se podrían reproducir. Sus descendientes constituirían la raza humana. Si ese era el único propósito de Dios, Él pudo haberse detenido en ese punto. La especie humana se propagaría. Al igual que los animales, el macho y la hembra se hubieran reunido siguiendo el curso de la naturaleza para producir descendencia.

Pero el segundo relato de la creación revela que Dios tenía un propósito para la sexualidad que iba más allá que la simple reproducción.

Lea los dos relatos de la creación

Muy pocos saben que hay dos relatos de la creación. El primer relato va de Génesis 1:1 hasta Génesis 2:3. El segundo relato empieza en Génesis 2:4 y termina en el versículo 25, narrando la historia desde el principio y dando detalles que no se mencionan en el primer relato.

Los dos relatos brindan detalles únicos, que, si los reunimos, nos ayudan a entender mejor muchas cosas. Para el enfoque de este artículo, nos ayudan a entender mejor el propósito de la sexualidad. De hecho, el segundo relato se centra en la creación del sexo opuesto. Incluso tiene un toque de romanticismo.

Esta versión de la creación, simplemente habla de las responsabilidades que Dios le da al “hombre”, sin mencionar su creación: “Tomó, pues, el Eterno Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase” (Génesis 2:15). Instrucciones cruciales y profundamente significativas fueron dadas acerca de unos árboles específicos en el jardín. (Esa es una historia diferente pero estrechamente relacionada, y está en “Adán y Eva y los dos árboles” y “El árbol de la vida”).

Dios diseñó una contraparte femenina para el hombre

Con relación a la sexualidad, Dios dijo: “Y dijo el Eterno Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18). “Ayuda idónea” no transmite la fuerza del hebreo. Esta “ayuda” era el espejo opuesto del hombre, su complemento perfecto, una pareja que pudiera hacer completo al hombre. “Tiene un sentido especial para indicar la similitud de Eva (e incluso la diferencia) con Adán” (Spiros Zodhiates, Complete Word Study Dictionaries [Diccionarios completos de estudio de palabra], 2003, notas de neged).

Con el fin de enfatizar la singularidad de la mujer que Él iba a crear —lo especial que era, lo mucho que Adán la necesitaba— Dios le asignó a Adán la formidable tarea de nombrar a cada uno de los animales que Él había creado. Entonces todas las especies desfilaron delante de Adán para su designación, todo esto en el sexto día de la creación. No se nos dice como los llamó Adán. El énfasis es este: “más para Adán no se halló ayuda idónea para él” (Génesis 2:20). Obviamente Dios sabía eso, por lo tanto la idea era recalcar este hecho por el bien de Adán.

Dios utilizó este método dramático para mostrarle a Adán, que él también necesitaba una pareja, ¡y que no la iba a encontrar entre los animales! Habiendo dejado esto más que claro, ¡Dios pudo haber creado a Eva instantáneamente y habérsela presentado a Adán! O Dios también pudo haberla hecho de barro o arcilla así como hizo con Adán.

En lugar de esto, para embellecer aún más el momento, Dios anestesió a Adán, le quitó una de sus costillas y después creó milagrosamente a la “mujer” que se menciona en Génesis 1:27, ¡de uno de los huesos de Adán!

Mujer = “del hombre”

Matthew Henry captó la profundidad del significado en esta declaración citada muy a menudo: “La mujer fue hecha de una costilla del costado de Adán; no fue hecha de su cabeza para gobernar sobre él, no fue hecha de sus pies para ser tropiezo para él, sino de su costado para ser igual a él, debajo de su brazo para ser protegida y cerca de su corazón para ser amada” (Matthew Henry Commentary on the Whole Bible [Comentario de toda la Biblia de Mathew Henry], 1706, notas de Génesis 2:21-25).

¡Entonces Dios le presentó Eva a Adán! La respuesta de Adán después de ver el regalo de Dios, es la primera poesía bíblica:

“Dijo entonces Adán:

Esto es ahora hueso de mis huesos

y carne de mi carne;

ésta será llamada Varona,

porque del varón fue tomada” (Génesis 2:23).

De pronto las palabras del hombre reflejan mejor el contraste de las palabras hebreas para hombre y mujer. Primero, Dios hizo al hombre; después Dios hizo la contraparte femenina del hombre, una del hombre. La redacción muestra que Adán se dio cuenta que hacían una pareja perfecta el uno con el otro. Después vemos (Génesis 3:20) que Adán llamó a su esposa Eva, que significa literalmente “vida” o “viviente”.

¡Si esto suena a una historia de amor, es porque lo es! Dios creó a dos seres sexuales —un hombre, una mujer— los dos a su imagen.

Dios muestra que el matrimonio es necesario

Incluso en este punto, Dios pudo haber dejado al hombre y a la mujer para que hicieran lo que les dictara su sexualidad: reproducirse. Y, como tal vez usted ha escuchado muchas veces el argumento de las personas que deciden irse a vivir juntos sin casarse: “uno no necesita un pedazo de papel (un documento legal) para demostrar que uno está comprometido con el otro”. Ellos no han leído, no han entendido, no han creído o simplemente ignoran lo que dice la Biblia después.

El segundo relato de la creación termina con: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24). El relato bíblico de los acontecimientos del sexto día de la creación termina con el reconocimiento de la mujer como esposa del hombre, no solo su pareja. Por lo tanto, el evento cúspide de la creación de la humanidad fue el establecimiento del matrimonio.

Los historiadores y antropólogos que no consideran la Biblia como una autoridad , están bloqueados en cuanto a la aparición del matrimonio en la familia humana. Hombre y mujer se podrían haber acoplado de por vida, así como lo hacen algunas especies animales. Pero en lugar de eso, la Biblia nos muestra que el primer hombre y la primera mujer fueron unidos en matrimonio. (Vea nuestro artículo “¿Qué es el matrimonio?”).

Limites morales inquebrantables

¿Por qué dice la Biblia: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre”, si Adán no tenía un padre ni una madre a quien dejar? La razón obvia era para revelar los parámetros morales que Dios había establecido para la humanidad. Los descendientes masculinos y femeninos de Adán y Eva debían dejar su familia para poder unirse en matrimonio y empezar una nueva familia.

Dios quiso que la intimidad sexual fuera la máxima expresión de amor entre un esposo y su esposa, como lo muestran estas escrituras del Nuevo Testamento: 1 Corintios 7:3-4 y Hebreos 13:4. ¡Eso no es todo! Este versículo concluye: “y serán una sola carne” (Génesis 2:24), una referencia clara a la intimidad sexual, que ocurre después de que el hombre y la mujer se casan, antes no.

Los dos propósitos para la sexualidad humana

Entonces los dos propósitos para la creación de la sexualidad fueron para expresar amor y tener descendencia. Los dos propósitos para el sexo solo se cumplen en el contexto del matrimonio.

(No se dice ni se da a entender nada que implique que la intimidad sexual es un “mal necesario solo para la procreación”, como lo han intentado interpretar de la Biblia algunas autoridades religiosas).

Las referencias sexuales a través de la Biblia coinciden perfectamente con el propósito revelado en los relatos de la creación. Esto incluye los Diez Mandamientos (que estaban vigentes desde el principio); las leyes civiles que Dios le dio a Israel en los estatutos de Números y Deuteronomio; todas las referencias de los pecados sexuales; las doctrinas y las prácticas de la Iglesia de Dios del Nuevo Testamento.

Las respuestas

Entender el propósito que Dios tiene para el sexo pone punto final a cualquier debate acerca de lo que podrían parecer preguntas candentes al principio de este artículo.

Las respuestas para todas ellas (y para las que no están en la lista pero están relacionadas) son las mismas: si, cada una de ellas son pecado, porque involucran sexo fuera del matrimonio, en vez de ser entre un esposo y su esposa.

Esto es respaldado claramente en el Nuevo Testamento. Pablo escribió acerca de la “inmoralidad sexual” como un ejemplo de pecado. La inmoralidad sexual significa el mal uso de la sexualidad —usarla inmoralmente en lugar de hacerlo moralmente.

Los primeros cuatro ejemplos de la naturaleza humana que cada uno de nosotros debe controlar (enumerados en Gálatas 5:19-21), tienen que ver con la sexualidad: “adulterio, fornicación, inmundicia y lascivia”. Las dos últimas palabras muestran que el mal uso de la mente también es un factor de conducta inmoral, lo que significa que una persona recta debe evitar la pornografía y el entretenimiento sexual sugestivo.

El principio básico es, que es pecado participar en la intimidad sexual para cualquier otro propósito diferente de las razones por las cuales Dios creo la sexualidad.

Usted puede romper el ciclo del pecado sexual

Si usted está atrapado en el hábito de un pecado sexual, ¡usted puede liberarse! Pero va a necesitar la ayuda de Dios. Siga su mandamiento: “huid de la fornicación” (1 Corintios 6:18), lo que quiere decir que debemos evitar todo aquello que nos lleve a la tentación. También debemos evitar los programas de TV provocativos, videos, películas, libros, páginas de internet, juegos, etcétera —muchos de los cuales hacen ver atractivo el pecado.

Examine su estilo de vida para ver qué necesita cambiar. Si usted es pasivo, el mundo a su alrededor le va a saturar la mente con imágenes que quebrantan el uso previsto por Dios para la sexualidad. Incluso simples comerciales de artículos de consumo, a menudo incluyen imágenes sexuales sugestivas con el mensaje “este producto te va a gustar”. El mensaje oculto es un estímulo para complacerse a sí mismo.

¿Qué hay de malo en eso? Obviamente Dios hizo el sexo para que fuera placentero —pero la autosatisfacción no es el propósito principal para el cual Dios creó el sexo para la humanidad. (Lea nuestro artículo “El don del sexo”).

Sexo no egoísta

El contexto completo de 1 Corintios 6:18, del versículo 15 al 20, muestra que la sexualidad no fue concebida para la satisfacción-egoísta —dentro o fuera del matrimonio. Todo lo relacionado con la participación en la intimidad sexual debería honrar a Dios por ser una expresión de amor por su cónyuge.

La Biblia no deja la menor duda que es pecado participar en un acto sexual que no esté en conformidad con los propósitos por los cuales Dios diseñó la sexualidad humana. Es por esto que dijimos anteriormente que la masturbación y otros actos de autosatisfacción son pecados.

La lucha de la mente

Perder o ganar la batalla tiene lugar en la mente. “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta” (1 Corintios 10:4-6).

Otra forma de decirlo es que nosotros luchamos contra el pecado en nuestra mente, llevándolo “cautivo” o “deteniéndolo” para usar la analogía bíblica, antes de que se convierta en una fantasía o un acto. El Espíritu de Dios nos da la fuerza para hacer esto. (Si usted es creyente pero siente que no tiene el poder espiritual para hacer lo que usted sabe que debería hacer, le recomendamos que lea “¿Cómo saber si tenemos el Espíritu Santo?”).

Esta es la forma

Nosotros tenemos varios artículos que le pueden ayudar a sobreponerse al pecado y tener un estilo de vida que honre a Dios. Vea nuestra serie de artículos acerca de la ruptura del ciclo del pecado. El artículo principal es: “Pecados capitales: ¿existen en realidad?”. Cerca del final del artículo hay unos enlaces para cuatro artículos adicionales que explican los pasos del proceso: tentación, deseo, la decisión equivocada y las consecuencias del pecado. Siguen la secuencia lógica del proceso por el cual la mente es seducida para pecar, cómo identificar y vencer la tentación, y cómo romper las ataduras de un pecado que lo ha atrapado.

Otros artículos que pueden ayudarlo son: