¿Qué dice la Biblia acerca de la ira?

Parece que cada día hay más ira en el mundo. ¿Por qué pasa esto? ¿Existen iras buenas e iras malas? ¿Es pecado la ira? ¿Qué dice la Biblia acerca de la ira?

La ira es un fuerte sentimiento de desagrado y hostilidad. La ira a menudo trae consigo reacciones fuertes, incluso violentas en contra de aquello que nos está dañando o percibimos que lo está haciendo. O bien puede manifestarse en palabras, a menudo muy fuertes.

¡Vivimos en un mundo de ira! En las noticias abundan los incidentes de violencia vial, hasta el punto en que algunos conductores han disparado contra otros porque se han enfadado o se han sentido amenazados por la forma en que conducen. Se sabe que hay fanáticos de diferentes equipos que causan disturbios y destrozos cuando su equipo pierde algún juego, y en algunas ocasiones aun cuando ganan. Con mayor frecuencia vemos esposos golpeando a sus parejas y padres golpeando incluso a sus hijos en ataques de ira.

La violencia y la ira son la esencia de muchos programas de televisión y de películas. Los términos “problemas de ira” o “manejo de la ira” se han vuelto comunes en nuestro vocabulario y cultura. De pronto no nos sorprende toda la ira que hay en el mundo, por lo común que se ha vuelto, pero si pareciera que se incrementa cada vez más.

¿Está aumentando la ira?

La ira es una emoción que ha estado presente en la humanidad desde sus inicios. La Biblia nos muestra que el primer ser humano que nació (Caín) se llenó de ira de tal manera en contra de Dios y de su hermano (Abel) que decidió asesinar a su hermano (Génesis 4:48-8). Desde el principio, la ira ha estado presente en las personas.

Pero tenemos evidencia que el problema tiende a empeorar. Un reporte de la Fundación de la Salud Mental en Inglaterra, titulado “Al límite” (Marzo 2008), trata el tema del aumento de la ira. El reporte incluía una descripción de las manifestaciones de ira y las causas del aumento del nivel de la misma.

“Cada vez existen más pruebas que relacionan la ira con una serie de problemas físicos, mentales y sociales. La ira crónica y la ira intensa están relacionadas con enfermedades coronarias, derrame cerebral, cáncer y enfermedades comunes como el resfriado y la gripe, y en general con un débil estado de salud; también aumentan los riesgos que se corren, se toman malas decisiones y hay abuso de sustancias.

“Los niveles altos de ira están relacionados con niveles mas bajos de aceptación social y altos niveles de estrés. Las manifestaciones de altos niveles de ira están ligadas también al poco uso de estrategias positivas para afrontar y resolver problemas.

“La ira también ha estado asociada con problemas mentales como la depresión y auto-agresión. La gente coincide en decir que la ira es la emoción que más efectos negativos trae para las relaciones interpersonales.

“Hay evidencia que sugiere que los cambios sociales contribuyen al aumento de problemas emocionales. La opinión pública que se utilizó para este reporte indica que la mayoría de la población piensa que la gente en general está teniendo más ira. Unos autores bastante influyentes, mencionan en este artículo que después de un estudio de la vida en la sociedad occidental en el siglo 21, concluyeron que si estamos cada vez más enojados, y que a pesar de haber tenido 50 años de crecimiento económico en Inglaterra, no estamos felices”.

Un profesional de la salud mental en los Estados Unidos piensa que un factor que ha contribuido con el aumento de la ira en tiempos modernos, es la frustración que siente la gente cuando su bienestar, salud y los niveles de “sentirse bien” no aumentan de la manera en que una cultura “del obtener” los ha hecho esperar.

Él dice que esta es “una razón por la cual parece que hay un aumento constante de la ira. Los derechos, causan fácilmente rabia a las personas en “el culto actual del sentirse bien”, donde sentirse bien pareciera ser la meta primordial en la vida de las personas. Hoy en día las personas se sienten obligadas a alcanzar la felicidad, y no sólo la felicidad, sino en sentirse bien la mayoría del tiempo. Si no se sienten bien la mayoría del tiempo, encontrarán a alguien o algo para culparlo. La mejor receta para la rabia es la mezcla de culpa, con derechos y vulnerabilidad” (Steven Stosny, PhD, “Anger Problems: A Smokescreen for Fear-Shame Phobia,” Psychology Today website, Jan.9, 2009) (Steven Stosny, PhD, “Problemas de Ira: una cortina de humo para la fobia del miedo y la vergüenza”, Psicología de hoy página web, Enero 9, 2009).

La comunicación instantánea alrededor del mundo también puede estar desempeñando un papel en el aumento de la ira. Ahora aquellas personas que viven en países pobres constantemente pueden ver cuán prósperos son otros países, lo que genera celos, resentimiento e ira.

¿Es mala toda la ira?

La ira por lo regular conduce a la agresión, violencia y sufrimiento. ¿Es toda ira un pecado a los ojos de Dios? No lo es, Dios también siente ira. Existe un tipo de ira que es justa.

Aunque Dios es amor y lo expresa junto con su misericordia a la humanidad en muchos aspectos, también pone de manifiesto su justa ira. Él es santo y le repugna el pecado. Su ira está dirigida contra el pecado y el daño que le causa a los que por Él fueron creados. Su ira (y la corrección que la acompaña) es con el propósito de acabar con el mal, de terminar con el sufrimiento y sus causas y restablecer a las personas a una relación correcta con Él.

Veamos lo que dice la Biblia de la justa ira:

  • “Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días” (Salmos 7:11).

  • “A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije: Siempre anda vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos” (Hebreos 3:10).

  • “Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia” (Salmo 145:8).

  • “Cantad a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad. Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría” (Salmos 30:4-5).

  • “Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias. Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dice el Eterno tu Redentor” (Isaías 54:7-8).

  • “Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he creado” (Isaías 57:16).

Estas escrituras nos muestran que Dios expresa su ira, pero también nos revelan que Él se tarda para la ira, y su misericordia y amor hacen que pronto se le pase. Él sabe que no podríamos soportar estar en presencia de Él y su ira.

Dios es justo y santo y está en perfecto control de su ira, Él es lento para enojarse y sólo permanece así por el tiempo necesario para que la justicia y la rectitud prevalezcan.

¿En qué momento la ira se convierte en pecado?

Con frecuencia, la ira humana es una expresión de deseos frustrados, codicia, odio, resentimiento y el deseo de vengarnos de alguien. En muchos casos surge de manera repentina, con una pequeña provocación, acompañada de pensamientos perversos de violencia y venganza, y dura mucho tiempo.

Esta clase de ira muestra una falta de carácter según Dios, una falta de autocontrol sobre nuestros pensamientos y acciones. No representa la justicia en esos casos, por el contrario muestra lo pecaminosa que es la mente carnal (Romanos 8:7).

La ira que sintió Caín fue una manifestación de resentimiento hacia Dios y su corrección. También mostró celos de Abel su hermano, porque había hallado gracia frente a Dios. Esta clase de ira es maligna. La mayoría de la ira humana es “obras de la carne” (Gálatas 5:19-20).

Esa clase de ira es pecado y por ende debe haber un arrepentimiento y un control por parte de todos aquellos que desean servir a Dios y desarrollar santidad y justicia de Dios en sus vidas, por medio de la labor del Espíritu Santo.

Tengamos en cuenta qué nos dice la Biblia acerca de evitar este tipo de ira pecaminosa:

  • “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea presto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios” (Santiago 1:19-20).

  • “No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios” (Eclesiastés 7:9).

  • “El que fácilmente se enoja hará locuras; y el hombre perverso será aborrecido” (Proverbios 14:17).

  • “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejar lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Romanos 12:19).

  • “Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad” (Proverbios 16:32).

La ira justa

Con la ayuda del Espíritu Santo de Dios, una persona puede controlar y vencer cada vez más el pecado de la ira humana injusta. Esta persona podrá tener la mente en Cristo y aun manifestar una ira justa contra cosas, acontecimientos o acciones que deshonren a Dios y el sufrimiento que tales cosas traen consigo.

Esta clase de ira no es un pecado. Es el resultado de la transformación de mente y carácter que una persona experimenta con la obra del Espíritu de Dios. Miremos lo que la Biblia dice acerca de la ira en este sentido:

  • “Airaos, pero no pequéis: No se ponga el sol sobre vuestro enojo” (Efesios 4:26)

  • “Y me enojé en gran manera cuando oí su clamor y estas palabras. Entonces lo medité, y reprendí a los nobles y a los oficiales y les dije: ¿Exigís interés cada uno a vuestros hermanos? Y convoqué contra ellos una gran asamblea” (Nehemías 5:6-7). Nehemías se indignó con razón debido a las dificultades y sufrimiento que ciertas acciones pecaminosas estaban trayendo a la gente, pero no de una forma brusca o sin “pensarlo seriamente”.

  • “Entonces mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana” (Marcos 3:5). Jesús estaba enojado y afligido por la auto-justicia que los enceguecía y se interponía ante la respuesta sobrenatural de Dios, que traería descanso para aquel que estaba lisiado.

Hay cada vez más ir—¿Por qué?

Hay otro aspecto esencial que debemos considerar acerca de lo que dice la Biblia sobre la ira. Existe un espíritu maligno que trabaja en el mundo actualmente, un enemigo de Dios y del ser humano. Su nombre es Satanás el diablo. Él se ha opuesto a la voluntad de Dios durante mucho tiempo. Él usa su influencia para que la gente se oponga a Dios y su obra, ¡y está enojado! El genera odio en los seres humanos. Él está enojado con Dios, y desea que las personas también lo estén.

Pablo escribió a los de Éfeso: “Y Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia; entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Efesios 2:1-3).

La influencia del “príncipe de la potestad del aire” (Satanás) contribuye a los pensamientos y acciones de una humanidad engañada.

Su influencia en la mente del ser humano se irá acentuando a medida que se acerque el fin de esta era, justo antes del regreso de Jesucristo como Rey de Reyes: “Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Apocalipsis 12:12).

Pronto, sin embargo, el diablo será removido, y la humanidad no estará más bajo la influencia de su ira (Apocalipsis 20:1-3).

¿Qué debe hacer usted?

Cada persona tiene el poder de controlar su ira y expresarla sólo de manera justa, no de una manera perversa.

Dios da su Espíritu Santo, el cual es Su poder, a quienes le obedecen y buscan su ayuda. Ese poder nos guía al autocontrol y la paz, en lugar de la ira injusta.

Para poder recibir El Espíritu Santo de Dios, debemos arrepentirnos, creer (tener fe) y ser bautizados. Para más información de estos temas, lea los artículos en esta sección acerca del “Cambio”.