El Fruto del espíritu: el amor

El amor es probablemente el fruto del Espíritu más conocido, pero también es probable que sea el más malentendido. ¿Cómo podemos estar seguros que estamos demostrando verdadero amor?

Piense en todas las formas en que la palabra amor es utilizada en la actualidad: “Yo te amo, mi amor”. “Me estoy enamorando”. “Sólo el amor verdadero puede romper el hechizo”. “Amo este chocolate”. “Dile a tu hermana que la amas y que lamentas haberle pegado”. “Ya no te amo”. “Si tú me amaras, tú me dejarías…”.

¿Qué es amor?

El amor ha sido una palabra de la cual se ha abusado terriblemente en el mundo actual. Se ha utilizado de una forma horrible para describir el deseo sexual egoísta. Se ha dado como excusa para permitir de una forma pasiva que espantosos pecados continúen en la vida de los seres amados. Se ha visto como una emoción incontrolable que nos lleva a un comportamiento destructivo, o unas palabras vacías que se pronuncian y se dicen sin ninguna sustancia.

El amor que aparece en la lista del fruto del espíritu en Gálatas 5:22, es muy diferente. Es traducido de la palabra griega agape, utilizado aquí para expresar la forma más sublime de amor que viene del Espíritu Santo. El amor que se supone que debemos estar demostrando debe ser un amor según Dios, que viene de Dios, el ser que personifica este atributo.

Veamos lo que dice 2 Juan 1.6: “Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Éste es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio” (énfasis añadido).

El amor que los cristianos deben demostrar como fruto del Espíritu está basado en dos grandes mandamientos: amor a Dios y amor al prójimo (mateo 22:35-40). El amor puede definirse como una preocupación altruista que se demuestra por el cumplimiento de los mandamientos que Dios ha escrito en la Biblia. Los Diez Mandamientos nos muestran como tener una verdadera relación con el Creador (respeto y costumbres de adoración apropiadas) y como interactuar con otros seres humanos e interrelacionarse con ellos (evitar lo que la Biblia llama pecado, que destruye las relaciones).

¿Qué es amor? Amor es un gran don de Dios. La Biblia nos dice que el amor es sufrido, es benigno; no siente envidia, no se envanece, no se exalta a sí mismo, no se irrita, no piensa mal, no se regocija en la iniquidad, se regocija en la verdad, soporta todas las cosas, cree todo, resiste todo y nunca falla (parafraseando 1 Corintios 13, con frecuencia llamado el capítulo del amor).

Pareciéndonos más a Dios

Dios es amor. El apóstol Juan describe esto: “Amados míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor es de Dios, y todo aquel que ama, es engendrado de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor” (1 Juan 4:7-8; Versión moderna).

Dios amó tanto al mundo que permitió que su hijo tuviera que enfrentar la tortura y crucifixión, llevando la pena de los pecados para que nuestros pecados pudieran ser perdonados y tuviéramos acceso a su Santo Espíritu (Juan 3:16). Aquellos que dicen que son cristianos y luchan por caminar como Cristo caminó (1 Juan 2:6), entienden que Dios quiere que demostremos un amor sin egoísmo porque Él desea que lleguemos a ser como Él es.

Por miles de años, la humanidad ha tratado de obtener sin amar a Dios ni amar a los demás, y esto no ha dado resultado. El mundo está lleno de miseria, dolor, muerte, sufrimiento y muchas otras horribles realidades. La versión de amor que tiene el mundo desafortunadamente no proviene de Dios, sino de Satanás, un ángel caído lleno de resentimiento que no se detendrá en su deseo de tratar de torcer todo lo que Dios le ha dado al hombre.

¿Por qué quiere Dios que demostremos amor? Es lo que Él es y Él quiere que nosotros lo experimentemos y mostremos a los demás que no tenemos por qué seguir el espejismo de un amor distorsionado y superficial.

Un ejemplo de amor que debemos seguir

Un buen ejemplo de amor por nuestro prójimo y amor por Dios lo podemos encontrar en la forma en que Jonatán se comportó con David (Lo encontramos en 1 Samuel 18-20.) Fue una época difícil. David había sido escogido por Dios como el próximo heredero del trono de Israel; y el padre de Jonatán, el rey Saúl estaba furioso por eso.

El padre de Jonatán estaba tratando de matar a David. Pero el amor altruista de Jonatán por David era tan grande que no se resintió ni odió a David por haber sido escogido por Dios, en vez de él, como heredero del trono. Además desafió el comportamiento pecaminoso de su padre, dándole más valor al amor a Dios y su preocupación sincera por su amigo (que tenía la razón) que ser leal a un miembro de la familia que estaba decidido a pecar.

El ejemplo de Jonatán surge en medio de tantos conceptos modernos de amor. Jonatán no tenía que pecar para poder complacer a otros. Él lo ayudó no porque obtuviera algún beneficio, y no dejó a Dios por fuera del cuadro.

Un ejemplo para evitar

Un triste ejemplo de la clase errónea de amor la podemos encontrar en la historia de uno de los hijos de David, Amnón, que se enamoró de su hermana. La historia la encontramos en 2 Samuel 13, y ocurrió varios años después de que hubiera comenzado el reinado de David en Israel.

Amnón permitió que su corazón y su lujuria lo guiaran hasta el punto de sentirse físicamente enfermo porque no podía tener relaciones sexuales con su hermana Tamar. Cuando finalmente tuvo la oportunidad, la violó e inmediatamente después la repudió, olvidando aparentemente cuanto la “amaba”. Dejando aparte el horror de la violación, “el amor” de Amnón, no tenía nada de amor. Era algo egoísta, pecaminoso y dañino.

El resultado final de esto fue devastador para Tamar, quien vivió el resto de su vida aislada. Absalón su medio hermano lo odió por esto y finalmente lo mató.

Al amor de Amnón no le importó que la violación sea un pecado y que tuviera graves consecuencias. Lo alejó de Dios y de la decencia básica. Aun la sociedad moderna se sentiría devastada ante este ejemplo. Desafortunadamente, la mayoría en la actualidad no haría una conexión entre el egoísmo de Amnón y su perspectiva física/sexual del amor y las perspectivas que permean la sociedad moderna.

Cuestionario de auto-examen acerca del amor

  1. ¿Cuál es mi definición de amor? ¿Coincide con lo que Dios ha revelado?
  2. ¿Muestran mis acciones el amor de Dios? ¿O mis acciones muestran la idea del amor que tiene el mundo? ¿Por qué?
  3. ¿Me beneficia principalmente mi amor a mí? ¿O mi amor beneficia en gran parte a otros?
  4. ¿Amo a Dios más que a cualquier ser humano? ¿Qué evidencia en mi vida lo demuestra?

¿Cómo demostramos más amor?

No es difícil darnos cuenta que el amor es el fruto más importante del Espíritu, cuando sabemos que Dios es amor. ¿Cómo podemos mostrar más de él?

  • Continuamente, hagámonos preguntas de nuestras acciones (¿fue esa acción amor a Dios? ¿A mi vecino?).
  • Escriba sus pensamientos egoístas cuando los descubra y decida cómo va a cambiar su forma de pensar en usted mismo para pensar en los demás. (Por ejemplo: “no tengo tiempo para estos problemas —yo necesito un tiempo para mí; compararlo con: “mi amigo necesita a alguien que le escuche sus problemas ahora, así que voy a hacer lo posible para tener un tiempo para escucharlo”.)
  • Estudie e interiorice los Diez Mandamientos de Dios (instrucciones acerca de cómo amar a Dios y a nuestro prójimo) y luego, esfuércese por seguirlos todos los días de su vida.

La sociedad moderna promueve varias formas erradas de “amor” que no han hecho algo diferente de destruir por completo a la humanidad. Los cristianos deben ser ejemplo de un amor diferente, el amor que finalmente salvará a la humanidad.

Lea más acerca del amor de Dios en los artículos “Dios es amor” y “El amor de Dios”.