La trinidad: ¿qué es?

¿Enseña la Biblia la doctrina de un Dios trino? ¿Tenía la Iglesia primitiva la doctrina de la trinidad como algo fundamental? Los hechos demuestran que la respuesta a ambas preguntas es no.

La Iglesia Católica considera que la trinidad es una doctrina central de la religión cristiana. De la misma forma, muchas denominaciones protestantes enseñan también la doctrina de la trinidad. Pero veamos los hechos en cuanto a esta doctrina tan respetada. Para muchos en el mundo del cristianismo, una iglesia no puede considerarse válida sin la creencia en la trinidad. Pero, ¿qué nos muestran la historia y la Biblia? ¿Ofrecen las iglesias explicaciones convincentes que puedan servir para probar las Escrituras?

La Iglesia Católica instituyó la doctrina y con el tiempo se extendió a la mayoría de las denominaciones protestantes. Cientos de años transcurrieron durante este proceso. Ocurrió una larga metamorfosis de términos y explicaciones, y la iglesia finalmente estableció una definición que ganó gran aceptación y ha cambiado muy poco desde alrededor del año 400 d.C.

¿Cuál es su definición y por qué tiene tanta aceptación?

La definición de la trinidad

My Catholic Faith [Mi fé católica], escrita en un lenguaje para el hombre común por Louis LaRavoire Morrow, afirma que sólo hay un Dios. Luego, explica más adelante: “En Dios hay tres personas divinas —el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo… al hablar de las “personas” en Dios, no usamos el término de la misma forma en que lo usamos para referirnos a las personas. Lo usamos por la falta de una palabra que logre explicar mejor el significado” (p. 30).

En la página siguiente, Morrow afirma: “Las tres personas divinas son realmente diferentes entre sí. Luego, una página después escribe: “Las tres divinas personas son perfectamente iguales entre sí, porque todas son una y el mismo Dios”.

¿Cómo podemos entender a tres personas como un ser con una naturaleza? ¡No podemos! El libro “Mi fe católica”, afirma después: “No podemos comprender totalmente cómo tres personas divinas, aunque distintas entre sí, son uno y el mismo Dios, porque es un misterio sobrenatural” (p. 33). Más adelante en la misma página, podemos leer: “La doctrina de la bendita trinidad es un misterio en el sentido estricto de la palabra; esto es, no podemos aprenderlo por la razón, ni entenderlo completamente, aun después de que nos ha sido revelado”.

¿Qué nos dice la Biblia?

La Iglesia de Dios, una Asociación Mundial, cree que todas las doctrinas deben ser respaldadas por las Escrituras —que debemos probar todas las cosas (1 Tesalonicenses 5:21). Y esta prueba se encuentra en la Biblia. No debemos simplemente basarnos en la palabra de las personas.

Si desea saber lo que las Escrituras dicen acerca de la Deidad, por favor lea nuestro artículo “¿Qué creían los apóstoles acerca de Dios?”.

Ninguna escritura en la Biblia respalda realmente la doctrina de la trinidad, que emanó de la mente del hombre y fue influenciada por filósofos tales como Platón. Atanasio, quien escribió el credo aceptado por la iglesia en el año 325 d.C. en el Concilio de Nicea (ver abajo), fue influenciado por la enseñanza de Platón, y hubo además otros que tuvieron que ver con el desarrollo de la doctrina.

Aunque no podemos ir hasta poder decir que se originó directamente de los filósofos griegos o las trinidades paganas, es interesante anotar que hay varias formas paralelas de la trinidad que precedieron a la Iglesia primitiva varios cientos de años —Brahma/Shiva/Visnú y Osiris/Isis/Horus, por ejemplo.

Tenga en cuenta la cita a continuación, de Substance and Illusion in the Christian Fathers [Substancia e ilusión en los padres cristianos] por Christopher Stead: “El problema de los orígenes trinitarios es semejante al problema de los orígenes gnósticos. En cada caso, tenemos un patrón de pensamiento que emerge al mismo tiempo que Cristo, pero tiene afinidades cercanas con el pensamiento pre-cristiano o no cristiano. La evidencia de los documentos del primer siglo es escasa y enigmática, de tal forma que no podemos estar absolutamente ciertos de que la doctrina es exclusivamente o aun predominantemente un producto de la inspiración cristiana”.

Historia y desarrollo de la doctrina de la trinidad

La doctrina de la trinidad no se enseña en la Biblia. ¿Cómo entonces se desarrolló? Demos un rápido vistazo a algunas de las etapas claves en la formulación de esta doctrina que ha sido aceptada por los católicos y la mayoría de los protestantes.

  • 180 d.C.: Teófilo de Antioquía es la primera persona que escribió acerca de “esta importante doctrina”. Sin embargo, aunque él utilizó el término, la trinidad de la cual habló era “de Dios, y su Palabra, y su sabiduría”. En el mejor de los casos, esto era una introducción del término, pero no se acercó a lo que más tarde se enseñó como el trinitarismo tradicional. Aun después de 150 años después de Cristo no hay evidencia de una doctrina formulada. ¿Podría considerarse esto como una enseñanza esencial? ¿Una parte de la “fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 1:3)? ¡Difícilmente!
  • A comienzos del tercer siglo, Tertuliano introdujo la expresión “tres personas, una esencia”. “Personas” fue utilizado en el sentido de “rostros” o “máscaras”.
  • El Concilio de Nicea fue celebrado en el año 325 d.C., con el respaldo del emperador romano Constantino. Este concilio se caracterizó por fuertes disputas. Ario argumentó la herejía no bíblica de que Jesucristo es un ser creado y no es igual al Padre. Muchos estaban de acuerdo con este punto de vista, pero lo que se impuso fue presentado por Atanasio, un diácono de Alejandría, Egipto. Su teoría le dio forma a las bases fundamentales de las enseñanzas católicas y protestantes actuales. Con frecuencia se conoce como el credo de Atanasio.
  • En la última parte del siglo IV, la doctrina sufrió ciertas modificaciones, y sólo con la intención de oponerse a las enseñanzas de Ario. Esta explicación básica ha perdurado a través de los siglos. Existen pequeñas variaciones en la enseñanza en la Iglesia Oriental, pero ellos también aceptan la doctrina de un Dios trino.

La Nueva Enciclopedia Católica afirma: “La formulación de ‘un Dios en tres personas’ no fue establecida sólidamente, y ciertamente no fue asimilada en su totalidad a la vida cristiana y a su profesión de fe, antes del fin del siglo IV. Pero es precisamente esta formulación que proclama ser el título del dogma trinitario. Entre los padres apostólicos, no ha habido nada que se acerque remotamente a semejante mentalidad o perspectiva” (énfasis añadido).

Personificación y traducción

La Biblia no enseña la trinidad. ¿Pero que podemos decir acerca de lo que parece ser la personificación del Espíritu Santo en Juan 14-16, con “Él, de él, a quién y quién”?

La reglas de la gramática griega requieren que el pronombre esté de acuerdo con el género del nombre que existe en lo que le antecede. Lo que antecede a estos pronombres masculinos es “consolador” (del griego parakletos), que es masculino en griego. El uso de un pronombre masculino simplemente significa que está de acuerdo en el género con lo que le antecede que es “consolador”. Este hecho de la gramática no prueba que el consolador sea una persona.

Tengamos en cuenta otros ejemplos. Proverbios 8 se refiere a la sabiduría como “ella”. Esto no significa que la sabiduría sea una persona. El lenguaje español es otro lenguaje que asigna nombres en género masculino o femenino. Por ejemplo, el libro, gramaticalmente es masculino. Pero, por supuesto, no pensamos que el libro sea una persona.

Los traductores, creyendo en el trinitarismo, también asignaron incorrectamente pronombres masculinos a otra palabra griega para espíritu, pneuma (que significa espíritu, aliento o viento). Sin embargo, en griego esta palabra es neutra en cuanto a su género.

Otros puntos

Ahora tenga en cuenta las siguientes escrituras y puntos relacionados con la supuesta “personificación” del Espíritu Santo. Cuando ya establecemos que el Espíritu Santo no es una persona, la doctrina de un Dios trino pierde su valor.

  • 1 Juan 5:7: “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo; y estos tres son uno”. Aun los eruditos católicos reconocen que es un pasaje espurio. “Las palabras no existen en el manuscrito griego, ni en ninguna versión o cita antes del siglo 15” (Tyndale: Comentario del Nuevo Testamento). Sí, aparece en un texto oscuro en latín en el siglo IV.
  • En Mateo 1:20 vemos que Cristo es concebido por el Espíritu Santo. ¿Por qué no llama Padre al Espíritu Santo?
  • En Hechos 2:17-18, Pedro cita al profeta Joel describiendo al Espíritu Santo que es derramado. ¿Es derramada una persona?
  • En 1 Tesalonicenses 5:19: “No apaguéis el Espíritu”. ¿Se puede aplicar esta terminología a una persona?
  • Juan 7:37-39 describe que debemos beber del Espíritu Santo y en realidad no sería correcto decir que bebemos de una persona.
  • 2 Timoteo 1:6: “Te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti”, refiriéndose al Espíritu Santo. ¿Avivamos a una persona en la forma en que está descrito aquí?

En todos los saludos en las cartas de Pablo, el Espíritu Santo es dejado afuera de una forma consistente, tal como es el caso de Romanos 1:7: “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”. ¿No sería esto una afrenta al Espíritu Santo, la tercera “persona” de la Deidad, igual a los otros?

  • 1 Juan 1:3 describe nuestra comunión con el Padre y el Hijo. ¿Dónde está el Espíritu Santo?
  • Mateo 11:27: “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar”. ¿Cómo explicaríamos el hecho de que una persona igual a las demás de la Deidad, fuera excluida? Obviamente el Espíritu Santo no es una persona. (Vea además Lucas 10:22.)
  • El Espíritu Santo se describe hablando, pero esto no lo hace una persona. Encontramos en 2 Pedro 1:21: “Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. Dios utiliza su Espíritu para hablar a través de los seres humanos, como Pedro en el caso de Ananías y Safira en Hechos 5. Así que la palabra “hablaron” simplemente significa comunicación. Dios se comunica por medio de su Poder, el Espíritu Santo, así como Él se comunica por medio de su Biblia inspirada, las Escrituras. Hay varios lugares en los cuales la Biblia dice: “La Escritura dice” (Por ejemplo Romanos 9:17; 10:11). Considere además que en un sentido metafórico, el muerto Abel todavía habla (Hebreos 11:4). Hebreos 12:24 describe que aun la muerte habla.

El análisis que aquí les ofrecemos es sólo un bosquejo de algunos de los puntos importantes. Usted puede aprender más de nuestros artículos acerca de Dios y Jesucristo. Pero el punto esencial es que no sólo la palabra trinidad no está en la Biblia, sino que la doctrina tampoco está en la palabra de Dios.

Si desea más información, vea nuestro artículo: “¿Es el Espíritu Santo una persona?”.