Vida, Esperanza y Verdad

¿Existe Dios? Prueba 2: El diseño del universo

A medida que se hacen más descubrimientos acerca del universo, es más evidente la mano que lo diseñó en lugar del azar. Y un diseño exige un diseñador.

Los seres humanos somos diseñadores por naturaleza, y nunca lo hemos hecho tan bien como ahora. Desde el microprocesador minúsculo hasta el inmenso rascacielos que rompe todos los récords, pareciera que no hay nada que no podamos hacer.

¿Cuál es la fuente de esta proclividad? La Biblia nos dirige a Dios: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó: Varón y hembra los creó” (Génesis 1:27).

Cuando miramos al mundo natural que nos rodea, por todas partes vemos diseño. ¿Es todo producto del azar? O, ¿es Dios el maestro diseñador? En realidad, nuestra capacidad para diseñar no es sólo una habilidad útil que se nos dio, sino también una prueba de la existencia de Dios.

Tres aspectos básicos del diseño

Yo soy diseñador. Mi campo de diseño es la ingeniería estructural. He diseñado edificios y puentes, pero una buena parte de mi carrera la he pasado enseñando diseño estructural.

Para enseñar a mis estudiantes, tengo en cuenta por lo menos tres aspectos básicos del diseño: funcionalidad, seguridad y eficiencia. La funcionalidad se refiere a la necesidad de cumplir un propósito específico. Un puñado de rocas dispersas sugiere azar en vez de una función. Cuando estas rocas se cortan en bloques y se ensamblan en una gigantesca pirámide simétrica como un sepulcro y un monumento al faraón, vemos una función.

Pero un buen diseño también requiere un elemento de seguridad. Para las estructuras, el error no es una opción; y la seguridad del diseño es algo fundamental. Desafortunadamente, aun con nuestra tecnología moderna, ocasionalmente se producen errores catastróficos.

Además, los diseños deben ser eficientes. La mayoría de las veces, la eficiencia es evaluada por el costo; pero también puede incluir cosas tales como facilidad de uso, la viabilidad a largo plazo y las consideraciones ambientales.

Entonces, ¿qué podemos decir acerca de este universo? ¿Es sólo un montón de rocas? O, ¿exhibe los tres elementos básicos de un buen diseño? ¿Es un diseño de funcionamiento complejo, intrincado, que opera a las mil maravillas con un diseñador obvio? ¿O es tan sólo un accidente de la naturaleza?

Dios nos desafía a que busquemos en la creación una prueba de su existencia: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Romanos 1:20).

En el artículo anterior acerca de las pruebas de Dios, examinamos la evidencia científica que señala que el universo tuvo un comienzo y que fue creado de la nada. La ciencia no nos ofrece respuestas de cómo pudo suceder esto. Pero la Biblia nos da la respuesta obvia: el milagro de Dios.

Una segunda prueba de Dios es el increíblemente intricado y complejo diseño de todo a nuestro alrededor. Examinemos algo de esta evidencia.

¿Muestra el cosmos los elementos del diseño?

Las leyes de la naturaleza son extremadamente precisas para mantener la vida. Sin este equilibrio tan preciso y delicado, la vida no existiría.

Los científicos han identificado cerca de 100 de estas características precisas de nuestro universo, que con frecuencia son llamadas constantes antrópicas. Esta increíble combinación de constantes antrópicas es evidencia de que hay un diseño, y un diseño requiere de un diseñador. Como dice la Biblia: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmos 19:1).

Mencionaremos unas pocas de estas constantes antrópicas (si desea más detalles vea el artículo “Diseño inteligente: ¿puede la Biblia responder la pregunta, existe Dios?”, en nuestra página web Vida, Esperanza y Verdad):

  • Las cuatro fuerzas conocidas de la naturaleza (gravedad, fuerzas electromagnéticas, la gran fuerza que mantiene unidas las partículas en el núcleo atómico, y los mecanismos de fuerza débil que son responsables de la decadencia radioactiva) deben estar increíblemente balanceadas entre sí, de lo contrario los elementos más esenciales serían inestables y la vida no podría ser sustentada.
  • El tamaño de la Tierra, con su órbita casi circular, así como la inclinación de su eje, su rotación de 24 horas, el tamaño relativo y la distancia entre la Tierra y la Luna deben ser precisos para que la vida pueda existir.
  • Los niveles de oxígeno/nitrógeno de la atmósfera y el ozono protector que rodea la Tierra deben estar dentro de un rango específico para que la vida exista.
  • La distancia entre la Tierra y el Sol debe ser como lo dice el refrán popular: ni tan lejos ni tan cerca; en el punto justo para mantener temperaturas óptimas para la vida.

Al tomar todas las constantes antrópicas, el gran peso de la evidencia sugiere diseño. La función de este diseño era proveer un ambiente para que la vida pudiera florecer. La seguridad es provista por medio de una atmósfera protectora y los efectos de muchas de sus constantes. La eficiencia se evidencia en muchas interacciones que están perfectamente ajustadas.

¿Indica la vida misma un diseñador?

Muchos diseños estructurales tienen elementos críticos que no pueden fallar sin que toda la estructura colapse. Estos son llamados diseños no redundantes. Por ejemplo, la causa del catastrófico colapso del puente I-35 W en Mineápolis, Minesota, en el 2007, se ha explicado por una placa de escuadra que falló. Las estructuras de este tipo no pueden funcionar sin que cada elemento crítico esté en su lugar.

También podemos encontrar varios sistemas no redundantes en los diferentes mecanismos de la vida. Si usted saca una pieza de ellos, el mecanismo entero no va a funcionar. ¿Cómo es esto un problema? La Teoría de la Evolución propone que todos los mecanismos de la vida se desarrollaron gradualmente, pieza por pieza. Sin embargo, en un sistema no redundante, el mecanismo no va a funcionar hasta que todas las piezas estén en su lugar. Si el sistema es crítico para la supervivencia, la forma de vida morirá antes de que el mecanismo pueda evolucionar.

Tales mecanismos son llamados complejidad irreducible. Veamos varios ejemplos, comenzando con el que con frecuencia es llamado célula simple -un nombre equivocado porque todas las células son organismos complejos, desde los organismos unicelulares hasta las células del cuerpo humano.

La membrana celular es necesaria para proteger el funcionamiento interno de la célula. Sin embargo, la membrana necesita de conductos que ingresen y saquen las moléculas necesarias para la vida. Tanto los conductos como la membrana protectora tienen que estar presentes desde el principio; ambos son componentes no redundantes de la célula, y la célula no puede vivir sin ellos.

La membrana es una estructura compleja que cumple todos los requisitos de un buen diseño; es funcional, tiene un alto grado de seguridad y es muy eficiente. ¿Podría existir semejante diseño sin un diseñador?

El ADN reclama un diseño

No hay otro aspecto de la célula viviente que reclame más un diseño que el ADN. Sólo podemos dar una breve descripción aquí, pero puede ver el artículo: “ADN: el código de información de Dios”, en la página web de Vida, Esperanza &Verdad si desea una descripción más detallada.

La molécula de ADN en una célula contiene suficiente información para sostener la vida y luego pasarla a la próxima generación. Esta estructura de doble hélice también contiene el código para hacer más de 100.000 máquinas de pequeñas proteínas, que son esenciales para llevar a cabo las funciones de la vida.

La increíble cantidad de información contenida en una molécula de ADN utiliza un lenguaje que consiste en palabras de tres letras (llamados codones), las cuales se forman a partir de un alfabeto molecular de cuatro letras. En una célula humana, este código tiene tres mil millones de letras de largo. Cada vez que se divide la célula, el ADN se reproduce a sí mismo con una increíble precisión, y además este proceso incluye una función de corrector de prueba.

Como si esto fuera poco, en años recientes se ha descubierto un sistema de control de código genético, el epigenoma, que ejerce control adicional sobre las funciones de ADN. Por ejemplo, ahora se cree que el epigenoma orquesta la división celular y la especialización de la célula en el desarrollo dentro del útero.

Es indescriptiblemente improbable, hasta el punto de ser imposible, que la compleja molécula de ADN y el epigenoma pudieran haberse desarrollado por partes. Además, si cualquiera de las partes vitales del código genético no estuviera funcionando, la célula no podría sobrevivir. Desde el punto de vista de un diseñador, el ADN es increíblemente funcional y existe en todas las células vivas, desde organismos de una sola célula hasta seres humanos. Es increíblemente seguro, ya que los errores suceden muy escasamente. La eficiencia del ADN está más allá de lo que uno puede creer. Se ha estimado que el ADN, del tamaño de una cabeza de alfiler, contiene tanta información como la que se encuentra en 25 billones de libros de bolsillo. Sin embargo, la réplica total del cromosoma humano en una célula toma cerca de una hora.

 Estos y muchos otros mecanismos no redundantes, tales como el oído y el ojo, constituyen una prueba de la existencia de Dios. “El oído que oye, y el ojo que ve, ambas cosas igualmente ha hecho El Eterno” (Proverbios 20:12). La evidencia es clara. En verdad, el Dios Creador es el maestro del diseño.

El plan del gran diseño

¿Por qué las personas inteligentes no logran ver la mano de este maestro del diseño, tanto en el cosmos como en la vida? Tal vez la complejidad de la vida les sigue pareciendo producto del azar porque no están conscientes de que hay un plan de creación más grande o no saben cuál es su lugar en él.

Para algunos, tal vez suceda que no puedan ver la selva detrás de los árboles. Tal vez están tan enfocados en los detalles, que se pierden de un elemento de buen diseño que todavía no hemos cubierto: los componentes individuales deben encajar en un plan de diseño mayor. El diseño general de Dios es tan vasto y trascendente que sólo los que estén sintonizados con Él pueden discernirlo.

Veamos un ejemplo que muestra la importancia de este principio de diseño. Vivo en un estado donde una vez se construyó un puente a través del Rio Mississippi que terminaba en un pantano. Al principio fue llamado el “puente a ninguna parte”, pero eventualmente fue conectado a la autopista.

Así como el recién diseñado puente fue conectado con todo el sistema de transporte, también los elementos diseñados del cosmos y la vida encajan en un plan mayor. Dios revela su plan maestro en las palabras de la Biblia. Él está en el proceso de diseñar una familia espiritual —su familia. Jesucristo, como Hijo de Dios, es las “primicias” de esta familia (1 Corintios 15:23). La Biblia nos dice que tendremos la oportunidad de ser rediseñados —no como sangre y carne, sino con un cuerpo eterno, espiritual— para ser los hermanos y hermanas de Cristo, con Dios como nuestro Padre (vv. 50-53; 1 Juan 3:1-2). Si desea profundizar en esto, vea nuestro artículo “Hijos de Dios”, en la página web Vida, Esperanza y Verdad.

El plan maestro de Dios todavía no está terminado. ¡Su más grande diseño todavía está por revelarse!

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