¿Debemos orarles a los santos?

Quizás unas tres cuartas partes de los cristianos que pertenecen a iglesias les oran a santos muertos. Pero, ¿es eso lo que Dios quiere? ¿Qué dice la Biblia acerca de la oración y los santos?

Hace unos pocos años un conocido nos estaba diciendo a mi esposa y a mí acerca de una tradición en la que supuestamente le garantizaban que iba a poder vender su casa rápidamente. Debía enterrar una estatua de san José boca abajo en su patio.

Debo admitir que no estaba seguro si en realidad ella estaba inventándose esto, pero The Wall Street Journal corroboró la costumbre: “Creencias populares sostienen que las personas que quieren conseguir ayuda de san José para poder vender una casa, deben enterrar una réplica de él boca abajo en el patio. (Los que habitan en un apartamento deben hacerlo en una matera.)”.

El artículo del periódico incluso habla de unos habitantes de Nueva York, Cari Luna y su esposo, quienes estaban teniendo muchas dificultades para poder vender su casa, y oferta tras oferta ninguna se concretaba.

“No estaba segura si sería irrespetuoso de mi parte, como judío-budista, incorporar este santo para mis propósitos inmobiliarios”, dice la Sra. Luna, una escritora. Ella pensó: “bueno, ¿qué tan malo puede ser?”

Orarles a los santos

José es sólo uno de cientos de santos a los que los católicos, ortodoxos orientales y miembros de otras iglesias acuden cuando están en necesidad.

La organización católica explica: “Por ejemplo, muchas personas le piden a santa Mónica que ore por ellos cuando tienen dificultades de oraciones sin contestar, esto es porque Mónica oró por su hijo durante 20 años para que fuese convertido. [Su hijo se convirtió en san Agustín.]…

“Francisco de Asís amaba la naturaleza entonces es el patrono de los ecólogos. Francisco de Sales era un escritor entonces es el patrono de los periodistas y escritores”.

San Sebastián es considerado patrón santo de los atletas y, coincidencialmente de la ciudad anfitrión de Rio de Janeiro en los Juegos Olímpicos de 2016. (El nombre completo de la ciudad es São Sebastião do Rio de Janeiro, portugués para “San Sebastián de Rio de Enero”.) El servicio de noticias religiosas reportó justo antes de que comenzaran los Juegos Olímpicos:

“Hoy, algunos atletas llevaban medallas de san Sebastián, portaban rosarios o tarjetas de oración de san Sebastián y recitaron una o más de las muchas oraciones dedicadas al santo. Aquí esta una:

“San Sebastián, santo patrón de atletas y deportes, ayúdame a hacer lo mejor que pueda, apuntar alto y siempre dar mi mejor esfuerzo, y si he de fallar, dame la fuerza para intentarlo con más fuerza. Amen”.

Otro santo que fue muy popular durante siglos fue san Cristóbal. Pero en 1969 “la iglesia examinó detenidamente todos los santos de su calendario para ver si existía evidencia histórica de que el santo hubiera existido y vivido una vida de santidad. Mientras veían detenidamente la lista, la iglesia descubrió que había muy pocas pruebas de vida de muchos santos, incluyendo de unos muy populares. Cristóbal era uno de los nombres que estaba determinado a tener una base principalmente en la leyenda. Debido a esto, Cristóbal (y otros) fueron sacados del calendario universal” (Catholic online).

Nombrar santos

Ahora el criterio para ser llamado un santo católico es mucho más estricto. Para ser llamado santo, generalmente una persona muerta debe tener por lo menos dos milagros confirmados.

Según Catholic Online: “ya que los milagros son considerados prueba de que la persona está en el cielo y puede interceder por nosotros, el milagro debe acontecer después de la muerte del candidato y como resultado de una petición especifica al candidato”.

Pero, ¿eso es lo que dice la Biblia?

¿Que son los santos?

Todos los verdaderos cristianos son llamados santos, según la Biblia (ver Hechos 9:13, 32; Romanos 1:7; 8:27; Efesios 1:1). La santidad no era algo reservado para personas muertas que hubieran hecho milagros. (Vea el artículo “!Usted se puede convertir en un santo!” en nuestra revista Discernir, para la definición bíblica del concepto y lo que significa para usted.)

¿Qué pasa con los miles de santos que han sido reconocidos por la Iglesia Católica y las iglesias ortodoxas? ¿La tradición de hacer estatuas de santos y orarle a los santos se remonta a la Biblia —o alguna otra fuente?

La historia completa de la veneración de los santos está más allá del alcance de este artículo. Pero analicemos un par de datos fascinantes.

Rodney Stark, codirector del Instituto de Estudios Religiosos en la Universidad de Baylor, hizo un recuento de cómo se realizó la asimilación del paganismo a la iglesia romana en su libro El triunfo del cristianismo. “Los campesinos tendían a responder a la cristiandad como siempre habían respondido a la aparición de nuevos dioses del paganismo —añadir lo nuevo a lo viejo, en lugar de reemplazarlo. Por lo tanto, Jesús y varios santos fueron agregados simplemente al panteón local” (p. 196).

Este proceso incluyó la construcción de templos paganos, fuentes mágicas y festivales paganos “cristianos” asociándolos con mártires y sus vestigios (huesos, pelo, etcétera). El Dr. Stark señala: “generalmente también ha sido aceptado que algunos santos locales menores son superposiciones de divinidades paganas menores iguales” (p. 197),

Pero, ¿esto sólo aplica a santos menores?

Algunos historiadores de arte se han dado cuenta de algunos paralelos fascinantes entre el arte romano pagano y arte cristiano antiguo. A menudo el arte pagano representaba un dios poderoso como Júpiter rodeado de dioses menos poderosos. Cuando la iglesia romana empezó a aceptar arte religioso (más de cien años después de que la Biblia fuera terminada), los artistas siguieron un patrón similar. Cambiaron dioses importantes como Júpiter y Apolo por Dios y Cristo y reemplazaron los dioses menores por santos. (Para más antecedentes de esto, vea el articulo “¿De dónde proviene la imagen popular de Jesús?”.)

Al igual que sucede con muchos aspectos del mundo pagano, los dioses romanos al parecer se transformaron y fueron reemplazados por santos. Por ejemplo, Cupido, el dios del amor, renació como san Valentín, el santo del amor. (Lea más acerca del sincretismo de las costumbres paganas en el cristianismo, en nuestros artículos “¿Fue diseñado el cristianismo para evolucionar?”, “Días santos vs. dias festivos”, “¿El día de san Valentín es pagano? ¿Y qué?” y artículos relacionados.)

¿Dónde están los santos muertos?

La costumbre de orarles a los santos está basada en la idea de que ahora están en el cielo escuchando esas oraciones. Pero, qué dice la Biblia acerca de dónde están los santos actualmente?

Jesucristo dijo claramente: “Nadie subió al cielo” (Juan 3:13). El apóstol Pablo destacó la necesidad de que los cristianos fueran resucitados —traídos de los muertos. Y él explicó cuándo va a suceder esta resurrección —“a la final trompeta” (1 Corintios 15:51-52) al regreso de Jesucristo a la Tierra. “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero” (1 Tesalonicenses 4:16).

Qué privilegio tan maravilloso poder ir directamente delante de Dios! No necesitamos intermediarios humanos ni angelicales. A los miles de millones de personas que han sido enseñadas que los muertos van directamente al cielo, puede parecerles extraño saber que la Biblia dice que no. ¡Los cristianos —los verdaderos santos— siguen en sus tumbas esperando el regreso de Jesús y su resurrección! Lea más acerca de esto en el artículo “¿Vamos al cielo cuando morimos?

Las instrucciones de Jesús para la oración

Jesús le enseñó a sus seguidores que dirigieran sus oraciones directamente a Dios y Él dijo que debíamos hacerlo en su nombre (Mateo 6:9; Juan 14:13). ¡Que privilegio tan maravilloso poder ir directamente delante de Dios! No necesitamos intermediarios humanos ni angelicales, ya que Jesucristo por sí mismo es el “solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5).

Cada uno de nosotros puede y debe con regularidad “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno Socorro” (Hebreos 4:16).

¿A quién le oran (y adoran) los santos?

Los seguidores de Cristo —los santos— obedecen sus instrucciones y le oran al Padre. Sólo adoran a Dios.

La Biblia registra un momento en el que el apóstol Juan estuvo ante la presencia de un ser espiritual muy poderoso, y aunque estaba asombrado y se postró ante el ser, rápidamente le recordaron que sólo debería venerar y adorar a Dios.

“Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios” (Apocalipsis 22:9).

¿Es idolatría venerar a los santos?

La información a continuación plantea preguntas importantes:

  • Si los santos están muertos en sus tumbas, no en el cielo, ¿por qué deberíamos orarles a ellos?

  • Si podemos hablar directamente con Dios, con Jesucristo intercediendo por nosotros, ¿por qué deberíamos orarles a los santos?

  • ¿Podemos estar seguros de que los milagros que se les atribuyen a los santos muertos son realmente milagros —o si son milagros de donde provienen? La Biblia muestra que no todos los milagros provienen de Dios y aquellos que no obedecen todos sus mandamientos no son verdaderos santos o no llevan a cabo milagros de Dios. (Aprenda más en nuestros artículos “Profetas falsos” y “Simon el Mago”.)

  • Si la veneración de los santos se asemeja a la veneración de los dioses paganos en el panteón, no sería idolatría orarles a ellos? (Aprenda más acerca de lo que Dios dice acerca de la idolatría en nuestro artículo “El Segundo Mandamiento: No te harás imagen”.)

La respuesta bíblica es que solo debemos orar y adorar a Dios —no a los santos. Lea más acerca de cómo Dios quiere que oremos en nuestra guía de estudio gratuita Cómo debemos orar.