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By the Way With Joel Meeker

Es tan sólo una idea…

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Pequeñas aldeas coloridas encaramadas en laderas escarpadas, la luz del sol reflejándose en el azul mediterráneo, un camino sinuoso que lleva de una asombrosa vista a otra. La costa de Amalfi en el sur de Italia ofrece una de las carreteras más hermosas del mundo.

A medida que manejaba, sin embargo, mis pensamientos se concentraron en un evento asombroso que había ocurrido justo en la península. El 2 de agosto del 216 a.C., fuera del pueblo de Cannas, cerca de 90.000 legionarios romanos y caballería se enfrentaban a un ejército que era la mitad de su tamaño, conformado por personas que ni siquiera compartían un lenguaje común. El desenlace parecía obvio.

Pero el comandante del ejército más pequeño era Aníbal Barca de Cartago, que tenía algo que los romanos no: una idea brillante. Él entendía bien las fortalezas y debilidades relativas. Él anticipó cómo podían desplegarse los romanos. Y se puso a pensar.

¿Es sólo una idea?

Muchas personas en la actualidad subestiman la importancia de cómo y qué piensan. No hay tanta dirección ni disciplina en su conocimiento como debería haber. Debido a que sus pensamientos e ideas no siempre se consideran muy importantes, tal vez se permitan a sí mismos albergar pensamientos negativos, aun destructivos, y teorías incorrectas pero placenteras.

Al fin y al cabo, es sólo una idea, ¿verdad?

Lo que dice la Biblia acerca del pensamiento

Pero la Biblia subraya la fuerza de las ideas que retenemos y los pensamientos que albergamos. Son inmensamente poderosos.

Este presente siglo malo (Gálatas 1:4) comenzó con una idea equivocada, una mentira seductora: “No moriréis” si comen del fruto del árbol prohibido; la serpiente prometió que “seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3:4-5). A nuestros primeros padres les gustó la idea, la atesoraron y la pusieron en práctica. El resultado es nuestro mundo doliente.

Nuestro pensamiento le revela a Dios cómo somos en verdad: “Abominación son al Eterno los pensamientos del malo” (Proverbios 15:26). Evita al hombre de malos pensamientos, dice la Biblia, “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7).

A la inversa, la Biblia da una lista de pensamientos positivos, constructivos y dice: “en esto pensad” (Filipenses 4:8).

Para bien o para mal, nuestras ideas, que eventualmente pondremos en práctica, pueden cambiar radicalmente los eventos y a nosotros.

Una idea perfectamente mortal

La idea de Aníbal era poner sus tropas poco armadas en la vanguardia central, con infantería pesada detrás o a los lados. Cuando las ocho legiones romanas hicieron contacto en una columna profunda, Aníbal ordenó la retirada controlada de su centro, mientras ambos flancos mantenían sus posiciones y avanzaban en media luna. Esto lentamente llevó a la aparentemente victoriosa formación romana a estrecharse cada vez más, con menos y menos capacidad para maniobrar.

A la señal de Aníbal, su infantería pesada atacó por los tres lados. La caballería cartaginesa, habiendo derrotado a los jinetes romanos, atacó las legiones desde atrás. Completamente rodeados, ellos estaban tan apretados que muchas tropas no pudieron desenvainar la espada.

La batalla se convirtió en una masacre. El antiguo historiador Polibio escribió que 70.000 romanos e infantería aliada fueron muertos y 10.000 fueron capturados. Solamente escaparon 3.000, la mayoría de los cuales fueron atrapados al día siguiente. Menos de 400 de los 6.000 de la caballería romana sobrevivieron. Solamente 6.000 de las tropas cartaginesas murieron.

Librada contra probabilidades abrumadoras, es la victoria militar más aplastante registrada alguna vez y todavía es ampliamente estudiada.

Y todo comenzó con una idea.

Entonces, cuando tenga una idea, reconozca su potencial, para el bien o para el mal, y tenga cuidado.

—Joel Meeker

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