Dilma Rousseff y crisis en los gobiernos

Imágen: Senado Federal Wiki Commons CC BY 2.0
Esta semana finalizó una crisis de gobierno de grandes proporciones que desencadenó con la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, de Brasil. Esta fue una triste noticia para ese país y para Latinoamérica. Independientemente de las razones de la destitución podemos darnos cuenta de que existe una crisis de verdaderos líderes en muchas naciones, quizás en todo el mundo.

En Venezuela, aunque la oposición ha reunido las firmas necesarias para proceder con el Referéndum Revocatorio para sacar al presidente de ese país, aun así no se ha podido llevar a  cabo el proceso, antes al contrario, el gobierno y sus poderes afines han estado reprimiendo la continuación de dicho proceso a pesar de que todo indica que la mayoría en el pueblo está cansado del gobierno de turno.

En Siria está llevándose a cabo una guerra civil en la que han muerto centenares de miles de personas y han huido a otros países varios millones de habitantes debido a la tremenda represión en contra del pueblo por querer cambiar al presidente de turno.

En Argentina con la asunción del nuevo gobierno todo parece indicar que se han descubierto desfalcos enormes de dinero que provocó el anterior gobierno. Para el nuevo gobierno aparentemente está siendo muy difícil ordenar la economía que quedó con un desastre financiero de grandes proporciones.

En Cuba una sola familia ha gobernado al país por décadas, hundiendo al país en una situación de pobreza, de necesidades, de atraso científico, etcétera. Por el solo hecho de querer mantenerse en el poder aun con la oposición de las mayoría en el país y con la oposición de muchos otros países.

En Estados Unidos llegó casi el momento de elegir a un nuevo presidente. Este evento se llevará a cabo este noviembre próximo. De los dos candidatos principales todo parece indicar que ninguno tiene las características de un presidente de la calidad de lo que ese país tuvo en el pasado lejano. Basta con analizar el historial de uno de los candidatos para darnos cuenta que no tiene una reputación de probidad. Al analizar al otro candidato fácilmente nos podemos dar cuenta acerca de su poca prudencia para dirigirse a las demás personas, especialmente si son sus opositores.

En Chile todo parece indicar que las personas escogerán nuevamente como su futuro presidente a un ex gobernante que en el pasado ya había sido criticado por sus errores en su forma de gobernar. El mismo pueblo que lo cambió, es el mismo pueblo que ahora lo quiere escoger de nuevo.

La realidad es que no hay muchos buenos líderes de dónde escoger para gobernar a los países de este mundo. Muchas veces las personas honestas prefieren no participar en los gobiernos porque saben que no pueden resolver los graves problemas del pueblo en las condiciones actuales. Pero por otro lado las personas que quieren gobernar son muchas veces las menos idóneas para resolver los problemas de fondo de la sociedad. Hay una crisis muy seria para encontrar gobernantes que realmente resuelvan los problemas de este mundo. Pero no deberíamos sorprendernos. Dios ya había profetizado esta situación.

Notemos lo que Dios dijo al pueblo de Israel cuando éste quiso elegir a su propio rey, al igual que las naciones de su alrededor: “Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos. Y refirió Samuel todas las palabras del Eterno al pueblo que le había pedido rey. Dijo, pues: Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros. Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras. Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos” (1 Samuel 8:9-14).

También veamos lo que Dios dijo en el Nuevo Testamento: “Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,  y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:25-28).

¿Quiere esto decir que no existe en el mundo nadie que pueda gobernar con justicia, con equidad, con misericordia y con honestidad? Hubo un ser humano sobre la faz de la tierra, hace unos dos mil años, quien era el perfecto candidato para gobernar a las naciones con las características mencionadas aquí. Pero él no quiso gobernar en ese momento, pero gobernará al mundo pronto. Este mundo necesita urgentemente un gobierno justo, equitativo, misericordioso y honesto…y ese gobierno vendrá pronto. Lo estamos esperando. Veamos lo que dice Dios: “Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu del Eterno; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Eterno. Y le hará entender diligente en el temor del Eterno. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura” (Isaías 11:1-5).

¡Que venga pronto ese gobierno a esta tierra!