El matrimonio… cada vez dura menos

Imágen: Morguefile
Hace pocos días el periódico El Universal de México publicó un artículo cuyo título hablaba de los matrimonios más cortos de famosos, que se tenga registro. En dicho artículo se mencionan algunos ejemplos, como el de la famosa modelo Kim Kardashian quien se divorció solo 72 días después de haber contraído matrimonio.

También de la famosa cantante Britney Spears, que se comprometió con Jason Alexander en una noche improvisada en Las Vegas, alcanzando a estar casada solo 54 horas. El pedido de divorcio aclaraba que la cantante no se encontraba aquella noche en condiciones de tomar decisiones.

Igualmente, en México hizo noticia que el cantante Cristian Castro en su tercer matrimonio sólo durara 28 días casado con la violinista Carol Victoria Urbán.

Cuando uno observa esta tendencia y el aumento progresivo en las tasas de divorcio, es bueno preguntarse: ¿está ya obsoleto el matrimonio? ¿Tendrá la misma importancia hoy que antes?

Según la revista Journal of Marriage and Family, la transición a esta visión egocéntrica “comenzó en los años sesenta y se aceleró en los setenta”. Las razones tradicionales para casarse —el amor, la intimidad, la fidelidad, la procreación y la realización mutua— han perdido fuerza.  Hoy vemos que ha cambiado la forma de entender la naturaleza y el propósito del matrimonio. No es difícil notar que ya no se valora la lealtad y la comprensión, sino que cada cónyuge se centra en su realización personal, aunque ésta se obtenga a costa del otro.

Cuando vemos esta distorsión del verdadero propósito del matrimonio, uno se pregunta si las personas entienden el significado de esta relación y la razón de la desintegración actual de este vínculo sagrado creado por Dios.

La Biblia menciona que Él estableció el matrimonio desde el principio. Después de que Dios creara a Adán, le presentó a Eva como su mujer y ellos se casaron. En Génesis 2:24 se menciona: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”

El primer matrimonio comenzó en el momento en que Adán y Eva se convirtieron en esposo y esposa. Un hombre y una mujer como único modelo. A partir de allí ellos dos deberían constituirse en un matrimonio feliz e inseparable hasta la muerte.

Sin embargo, la historia de este primer matrimonio no fue todo lo feliz que Dios tenía planeado, ya que desde que Satanás engañó a Eva, los problemas llegaron. Él sigue haciendo todo lo posible por eliminar el concepto correcto del matrimonio en la mente de los jóvenes, los cuales cada vez más evitan casarse. Satanás, el adversario de Dios, actualmente está desarrollando un falso concepto de familia, en el cual no es importante casarse o no. Menos importante es el género a escoger para “unirse”, ya que para Satanás el concepto de familia puede ser un hombre con uno o más hombres o igualmente entre mujeres.

Afortunadamente, hay ejemplos que ponen de manifiesto lo débil de estos falsos argumentos y muestran muy a las claras que en el matrimonio “tradicional” se puede ser feliz y éste puede durar para toda la vida. Se puede experimentar que el amor no se agota, sino que no para de crecer. Tener a Dios en medio del matrimonio realmente ayuda mucho a mantener a la familia unida.

Un ejemplo es el matrimonio de Zelmyra y Herbert Fischer. Ambos murieron hace pocos años, pero su testimonio y sobre todo su vida ayudaron a muchos, a gente cercana pero también a aquellos que no les conocían. Ellos batieron un record Guinness por ser el matrimonio más largo desde que se tiene memoria. Ellos estuvieron casados durante 87 años, hasta que Herbert falleció a los 105 años de edad. En 2013 murió su esposa, también a la edad de 105.

Este feliz matrimonio se casó en 1924 y ellos vivieron la gran crisis financiera de Estados Unidos en 1930, guerras, tensiones y un sinfín de dificultades que afrontaron juntos y que superaron juntos. Nunca perdieron la fe. Es más, se apoyaron en esa fe en todo momento.

Cuando les entregaron su premio del Record Guinness, ellos respondieron unas preguntas que dan testimonio del noble propósito de Dios para el matrimonio.

  • Tras un mal día en la pareja, ¿cuál es la cosa más importante que deben recordarse?

“Recordar que el matrimonio no es un concurso y nunca hay que mantener una puntuación. Dios nos ha puesto a los dos juntos en el mismo equipo para ganar”.

  • ¿Qué tan importante es luchar?

“¡Nunca físicamente! Está bien no estar de acuerdo y luchar por lo que realmente importa. ¡Pero hay que aprender a doblar, no a romper!”

  • ¿Cuál es la cosa más importante que ustedes tienen en común y que trasciende todo lo demás?

“Los dos somos cristianos y creemos en Dios. El matrimonio es un compromiso con el Señor. Nosotros oramos todos los días”.

¿Qué es el matrimonio?

Si, Dios mismo diseñó el matrimonio para que un hombre y una mujer compartieran su vida juntos y también aprendieran por medio de la Biblia, el manual de instrucciones, para que los matrimonios se amaran, respetaran y desarrollaran juntos el carácter perfecto, basado en el verdadero amor que Dios muestra en su Palabra.

En Colosenses 3:18-19 se mencionan las sencillas bases del matrimonio “tradicional”: Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.”

Dios desea amor y respeto dentro de los matrimonios. La obediencia a su Palabra garantiza el éxito de esta unión. En este mundo actual vemos tambalear las bases del matrimonio a la manera de Dios. Pero Él no fracasará en su plan de mantener matrimonios a su manera. Cuando Él envíe a su Hijo Jesucristo a la tierra por segunda vez, la ley de Dios será la que dicte la moral y las normas que regularán a todos los matrimonios. 

Se vienen tiempos de paz para el mundo y también para los matrimonios que hoy acepten el desafío de obedecer a Dios.  En www.vidaesperanzayverdad.org queremos ayudarle con este importantísimo tema.  Tenemos más artículos preparados que serán de su interés. Lo invitamos a revisar: “¿Qué es el matrimonio?” y “Cómo funcionan los grandes matrimonios”.