Gobierno de izquierda o de derecha, ¿cuál prefiere usted?

La campaña política presidencial en Estados Unidos está tomando cada vez más fuerza debido a que le quedan menos de 100 dias para las elecciones de noviembre. Donald Trump representa la predilección de un sector conservador de derecha—los republicanos. Hillary Clinton, por su parte, representa al sector liberal de izquierda—los demócratas. Ambos partidos están desesperados por ganar electores para lograr sentarse en la silla presidencial con más poder en todo el mundo.

Cada cuatro años en Estados Unidos la política se vuelve candente y los dos partidos políticos principales se acusan mutuamente de muchas cosas que los electores ni siquiera están seguros de la veracidad de las cosas de que sus candidatos se acusan. Al mismo tiempo, los candidatos de ambos partidos se calumnian mutuamente tratando de derribar la reputación del oponente a como dé lugar. Al fin de cuentas ganará el candidato más carismático, el más popular, el mejorar orador y el que invirtió más dinero en su campaña. Muchas veces lo que menos cuenta a la hora de la elección es la vida personal, familiar y moral del candidato.

Y es así como periódicamente se escoge a un partido en lugar del otro, dependiendo de quién hizo mejores acusaciones, quién hizo calumnias más creíbles, quién ofreció más a los electores—aunque no se cumplan sus promesas—, quién tuvo más dinero para hacer regalos a los electores, quién fue mejor orador, quién mostró una mejor cara, etcétera. Esto es lo mismo para los gobiernos de derecha o de izquierda. La historia ha demostrado esta verdad.

En Latinoamérica la historia de los gobiernos de izquierda y de derecha no es diferente que en Estados Unidos. En nuestros países Latinos se entiende que los gobiernos de derecha son aquellos que defienden una economía capitalista, que supuestamente defienden la democracia, que defienden la propiedad privada, que generalmente rechazan los subsidios a los servicios públicos, que admiran y apoyan a los Estados Unidos como un modelo de país a seguir. Mientras que se entiende que los países de izquierda son los que apoyan al socialismo o al comunismo, los que creen en la distribución de la riqueza de manera equitativa para todos, los que creen en los subsidios a los servicios públicos para las personas que “no tienen trabajo”, los que admiran y apoyan a los gobiernos como Cuba, China, Venezuela, Nicaragua, etcétera.

En los últimos años Latinoamérica ha sido como un péndulo entre un tipo de gobierno y otro, entre la izquierda y la derecha. Por un tiempo los gobiernos de derecha eran símbolo de éxito económico y social, aunque la corrupción empezó a corroer de manera estrepitosa a los países con este tipo de gobierno. Por ello en varios de estos países se optó por escoger gobiernos de izquierda con la esperanza de que éstos resolvieran los problemas de corrupción. Tal parece que los gobiernos de izquierda tampoco han resuelto los problemas de los países y ahora hay nuevamente una oleada de países regresando otra vez a los gobiernos de derecha…y así sucesivamente, de un lado hacia el otro.

Usted, ¿qué prefiere, gobiernos de izquierda o de derecha? Cuando vemos los errores y las corrupciones en que nuestros gobiernos se ven envueltos, quisiéramos ser parte del gobierno para poder “corregir” todas las cosas que se hacen mal. Quisiéramos nosotros ser el presidente o el alcalde o el gobernador para finalmente “hacer las cosas bien”. Por lo menos quisiéramos tener el poder para cambiar al gobierno de turno. O quisiéramos votar en las elecciones para inclinar la balanza hacia el candidato que nosotros creemos que es el mejor.

Pero, ¿cuál gobierno es el mejor? ¿Podríamos nosotros cambiar los problemas de la sociedad si alguno de nosotros fuera el presidente del país? ¿Deberíamos por lo menos envolvernos en política para inclinar la balanza hacia donde nosotros creemos es que es lo mejor? ¿Deberíamos votar por nuestro candidato preferido?

Cuando Jesucristo estuvo en la tierra le hicieron una pregunta crucial. Veamos la pregunta: “Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí? Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho? Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz” (Juan 18:33-27).

La verdad es que los cristianos verdaderos tampoco han sido llamados por Dios para gobernar en este mundo. Los gobiernos de este mundo—de izquierda, de derecha o de en medio—igual gobiernan injustamente, con corrupción y con mentiras. No existe nadie humano que pueda cambiar la naturaleza de los gobiernos actuales.

Los cristianos verdaderos han sido llamados por Dios para prepararse para gobernar en el futuro, cuando Cristo venga a establecer su sistema de gobierno en esta tierra. Como bien lo dice la Biblia: “y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (Apocalipsis 5:9-10).

Estamos siendo preparados para gobernar sobre la tierra en el futuro, cuando los gobiernos de este mundo hayan colapsado por no haber podido cambiar las corrupciones, las mentiras y las maldades de este mundo. Todos los gobiernos humanos han gobernado de la misma manera, sin excepción. Todos los gobiernos humanos cuando están en poder tarde o temprano gobiernan de la misma manera…incorrectamente.

Aunque nosotros no votamos, no hacemos política, no participamos en puestos de elección popular, etcétera, debemos pagar nuestros impuestos, debemos respetar a las autoridades de turno y debemos orar por nuestros gobernantes para que de alguna manera tengamos la paz para hacer la obra de Dios en este mundo que tanto necesita el regreso de Jesucristo para establecer su gobiernos de paz, de armonía y de prosperidad para todos. Como dice la Escritura: “El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20-21).

Si usted desea profundizar más acerca del retorno de Jesucristo, lo invitamos a leer nuestro artículo: ¿Cuándo regresará Jesucristo?