Israel, odiado casi por todos

Foto: Policía de Israel
El viernes 21 de julio en numerosas capitales en todo el Medio Oriente y en algunos países de Asia se realizaron protestas masivas en contra de las decisiones adoptadas por Israel de implementar medidas de seguridad en las entradas del Monte del Templo, en Jerusalén.

Desde la guerra de los seis días en 1967 la administración por el territorio que abarca el Monte del Templo le correspondió a Israel por haber ganado la guerra. Las mezquitas de Al-Aqsa y la de la Cúpula de la Roca quedaron sobre las ruinas de antiguos templos judíos en Jerusalén.

Sin embargo, a pesar de la victoria, Israel decidió autorizar al Waqf Islámico (entidad islámica que controla y dirige los edificios, incluyendo la mezquita de al-Aqsa en Jerusalén), a continuar administrando el sitio.

Desde el fin de esa guerra se originó el actual problema palestino-israelí por Jerusalén (especialmente por el lugar donde está ubicado el Monte del Templo) y por los territorios anexos de Cisjordania y Gaza.

Hoy por hoy, la historia sigue trayendo a colación el odio que generó aquella ocupación. Las protestas anti-Israel que se realizaron en las capitales en todo el Oriente Medio y algunos países de Asia el viernes 21 de julio, criticaban la decisión de implementar medidas de seguridad en las entradas del Monte del Templo, en Jerusalén.

Esta decisión fue motivada por el ataque de tres terroristas palestinos que mataron a dos soldados israelíes la semana pasada en la entrada de este lugar considerado sagrado por judíos, cristianos y musulmanes. El gobierno de Israel determinó la colocación de detectores de metal y cámaras, además de limitar el acceso de los islámicos.

Muchos árabes musulmanes se niegan a cruzar los marcos de seguridad y rezan en las calles aledañas, enfrentando a menudo a la policía israelí.

Miles de musulmanes se reunieron en Jordania, el Líbano, Turquía y Malasia para protestar la tarde del viernes 21 en solidaridad con los palestinos y pidiendo la “reanudación” de Jerusalén.

En la capital jordana, Amán, los manifestantes decían que “Al-Aqsa es una línea roja” que fue cruzada por Israel, en referencia al nombre de la mezquita ubicada en lo alto del Monte del Templo. “Con nuestra alma, con nuestra sangre, nos sacrificaremos por ti, Al-Aqsa”, cantaban.

Mientras manifestantes incendiaban y pisoteaban banderas de Israel, gritaban consignas como: “Iremos a Al-Aqsa, nuestros millones serán mártires”.

En los últimos días ha crecido la tensión en el lugar, y los gobiernos de Rusia y Estados Unidos ya han buscado cómo intervenir en la situación. Sin embargo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó a principios de esta semana que “los detectores de metal se mantendrían y que Israel no abandonará la seguridad, pero teme que la situación se salga de control”, ha informado el Times of Israel.

Israel es un pequeño país en oriente medio, pero ha sido noticia frecuente durante los últimos 50 años.

La palabra de Dios menciona que geopolíticamente el foco central de los eventos del tiempo del fin será en Israel, más precisamente en Jerusalén y sus alrededores.

En el Evangelio de Lucas, Dios tiene muchos detalles que decirnos en relación a la Jerusalén del futuro cercano.

Lucas 21:7, “Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder?”.

Jesús les mostró a sus discípulos que Jerusalén sería el protagonista principal de la turbulencia política y militar que precederían a su retorno: “Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado” (Lucas 21:20-22).

Cualquiera que haya vivido hace un siglo atrás hubiera encontrado estas frases prácticamente imposibles de comprender. Pero esto cambió dramáticamente durante el curso del siglo XX, cuando se formó y se consolidó el Estados de Israel. Tenía que cambiar, para que la profecía bíblica se cumpliera.

Zacarías, el profeta del Antiguo Testamento, fue utilizado por Dios para que revelara muchas cosas sobre los eventos del tiempo del fin relativos a la ciudad de Jerusalén.

En Zacarías 12:2-3 Dios dice: “He aquí yo pongo a Jerusalén por copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor contra Judá, en el sitio contra Jerusalén. Y en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella”.

En el versículo 9 agrega: “Y en aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén”.

El capítulo 14, Zacarías deja en claro que esto se refiere a sucesos futuros, no pasados. El momento descrito aquí ocurre inmediatamente antes del retorno de Jesucristo.

Zacarías 14:1-3 “He aquí, el día del Eterno viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, más el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Después saldrá el Eterno y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla”.

Claramente, esta profecía está aún por cumplirse. Cristo regresará para liberar a Jerusalén, a Israel y al mundo entero de su propia autodestrucción. Debemos estar atentos a los eventos que están aconteciendo y todavía acontecerán en el Medio Oriente y específicamente en Jerusalén.