La ultraderecha regresa. ¿Una alerta para el mundo?

Tras las elecciones recientes en Alemania, sorprende la irrupción de la ultraderecha al Bundestag —parlamento— como la tercera fuerza, lo que supone la instauración de un discurso xenófobo y nacionalista de ultraderechistas que desde la Segunda Guerra Mundial no accedía al Parlamento.

El partido político “Alternativa para Alemania” (AFD), obtuvo alrededor del 13 por ciento de los votos, y tendrá entre 86 y 89 diputados en el Bundestag. Entre sus futuros diputados figuran personas que aplauden el papel de los soldados nazis, descalifican abiertamente a los extranjeros e incluso tienen vínculos con grupos neonazis.

Entre ellos están: Martin Hohmann, expulsado en 2004 de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) por antisemita, tras calificar a los judíos como "pueblo delincuente". Jens Maier, que ha abogado por acabar con la "cultura de la culpabilidad" debido a la Segunda Guerra Mundial. Detlev Spangenberg, que defendió un país con las fronteras de 1937. Leif-Erik Holm, quien advirtió que Alemania "paso a paso se está transformando en un califato" por la llegada de musulmanes. Björn Höcke, quien aseguró que era una “vergüenza” haber levantado un memorial para las víctimas del holocausto en el centro de Berlín, junto a la Puerta de Brandeburgo. Alice Weidel, que en 2013 tachó, mediante un correo electrónico, a los miembros del gobierno alemán de "cerdos" y "marionetas de las potencias vencedoras" de la Segunda Guerra Mundial y alertaba que Alemania estaba siendo "inundada por pueblos de culturas extrañas como árabes y gitanos". Alexander Gauland, periodista y político de 76 años, que mediante sus discursos anima a los alemanes a sentirse “orgullosos” de los actos del ejército nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Sigmar Gabriel, ministro socialdemócrata alemán de relaciones exteriores, declaró previo a los comicios: "Si realmente AFD entra en el Bundestag, hablarán por primera vez en más de 70 años los nazis en el Reichstag", por lo que, ya con los resultados de las elecciones, las palabras de Gabriel se tornan premonitorias y alarmantes.

¿El retorno de la ultraderecha en Alemania es acaso una alerta para Europa y el mundo entero?

Hay que recordar que, poco después de la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, la Iglesia de Dios advertía que Alemania, una vez más, alcanzaría la grandeza como una potencia mundial, con poderío y prestigio enormes.

La nación que más debemos observar en Europa, a medida que nos seguimos adentrando en el siglo XXI, es Alemania, porque es casi seguro que dentro de cuatro años comience un viraje político hacia la ultraderecha en las elecciones parlamentarias, si bien no con el AFD en el poder, sí con un mayor número de votos y un número mayor de diputados en el Bundestag.

La sombría perspectiva del destino de Europa, y de la humanidad entera, se hace cada vez más clara. A lo largo de las décadas, aún antes de terminar la Segunda Guerra Mundial, la Iglesia de Dios ha anunciado al mundo que en Europa se levantaría una fuerza formidable, la cual sería la última restauración del antiguo Imperio Romano. Esto lo hemos predicado basándonos en la historia y en la profecía bíblica, específicamente los capítulos 13 y 17 del Apocalipsis, en armonía con los capítulos 2 y 7 del libro de Daniel.

En esta generación hemos sido testigos de cómo las naciones de Europa se han ido integrando paso a paso hasta formar un bloque económico común. Sin embargo, el deseo de ir más allá de lo económico para formar una unión política y militar, ha sido hasta ahora estorbado por la desconfianza y los celos nacionalistas.

Pero algo dramático está sucediendo. La escena se está preparando para la restauración final del Imperio Romano. Cuando suceda, el mundo entero quedará atónito: “La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será” (Apocalipsis 17:8).

La unión económica, política, militar y religiosa de Europa está por suceder. Alemania no volverá a lanzarse sola a otra aventura descuidada de guerra como las que encabezó durante la primera mitad del siglo XX. Ahora lidera un bloque económico que cuenta con una moneda única, por lo que sólo está a la espera de impulsar un ejército autónomo, y una constitución única para toda Europa y así lograr la restauración de un imperio antiguo…el romano. Y como ha sido su costumbre: se lanzará a la guerra nuevamente, pero ésta será la última guerra de la historia humana.

La ultraderecha se está asomando nuevamente en Europa, y pone en evidencia que sus ideales nunca se han apartado de ella. Pero hay buenas nuevas: después de que estos acontecimientos sucedan, sólo habrá un corto tiempo de guerra antes del retorno de Jesucristo. Cuando Él regrese a la Tierra por segunda ocasión, restaurará el gobierno de Dios y la paz mundial tan anhelada. ¡Estemos alertas!