¿Debería un cristiano usar cruces como objetos de adoración?

¿Por qué no utilizamos la imagen de la cruz, que simboliza la crucifixión de Cristo, como símbolo de nuestra fé? Debería usar la cruz como un símbolo de la suya?

El símbolo de la cruz se utiliza en todo el mundo para representar a Jesucristo y al cristianismo. Sin embargo, si usted visita una congregación de la Iglesia de Dios, una Asociación Mundial, y se reúne con nuestros miembros, usted se dará cuenta que ellos no llevan una cruz ni la utilizan para demostrar su fe. Usted también se dará cuenta que no utilizamos una cruz en nuestro sitio Web ni en ninguna de nuestras publicaciones—aunque nosotros somos cristianos. Creemos en la divinidad de Jesucristo y lo reconocemos como nuestro Señor, Salvador y la Cabeza de nuestra Iglesia (Colosenses 1:18).

¿Entonces por qué no usamos la imagen de la cruz—que típicamente simboliza la crucifixión de Jesucristo—cómo el símbolo de nuestra fe? ¿Debería usar la cruz como símbolo de su fe?

La Biblia y la historia nos ayudan a encontrar la respuesta a esta pregunta.

La cruz antecedió al cristianismo

Un estudio de la historia antigua nos revela que la cruz fue usada como símbolo religioso mucho tiempo antes del primer siglo d.C.—cuando Jesucristo estuvo en la tierra, fue crucificado y resucitó. La Biblia no registra el uso de la cruz como un símbolo religioso físico ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento. Pero los registros históricos de otras civilizaciones sí muestran que la cruz era un símbolo.

La Enciclopedia Británica en su 11ª edición dice: “Por la sencillez de su forma, desde el comienzo de la civilización humana, la cruz ha sido utilizada tanto como un símbolo religioso como un adorno. En casi todas partes del mundo antiguo han sido encontrados varios objetos que datan de períodos bastante anteriores [que precedieron] a la era cristiana, marcados con cruces de diferentes diseños” (Vol. 7, p. 506).

George Willard Benson, en su libro: The Cross: Its History and Symbolism [La cruz: su historia y simbolismo], escribió: “Siglos antes de la era cristiana se utilizaban cruces como emblemas paganos. Se han encontrado grabadas en piedra que datan de épocas remotas” (p. 16). Es un hecho histórico que la cruz se ha utilizado como un símbolo de las religiones paganas que se remontan a la antigüedad. Estudios posteriores revelan que la cruz se puede encontrar en antiguas religiones como Babilonia, India, Siria, Egipto, Roma y otras culturas paganas antiguas.

La Biblia es clara para decir que Dios prohíbe la práctica del sincretismo—la mezcla de creencias paganas con la adoración del Dios verdadero. Deuteronomio 12:29-32 establece claramente que los adoradores del Dios verdadero deben ser extremadamente cuidadosos en no adorar y honrar a Dios en la misma forma en que las naciones paganas adoraron y honraron a sus dioses. Es muy obvio de acuerdo con la historia, que la cruz fue utilizada para representar y adorar a los dioses falsos de muchas culturas y religiones.

La cruz fue adoptada después de la Biblia

La cruz, como símbolo físico también está ausente de los escritos del Nuevo Testamento. La Biblia no dice nada acerca de los apóstoles o los primeros cristianos representando su fe por medio de la exhibición de cruces. Los registros históricos indican que la cruz no fue adoptada como símbolo institucional del cristianismo sino hasta 300 años después de la muerte y resurrección de Jesucristo. La Enciclopedia Británica afirma: “No fue sino hasta la época de Constantino que la cruz fue usada públicamente como un símbolo de la religión cristiana…bajo Constantino se convirtió en un símbolo reconocido del cristianismo” (11ª edición, Vol. 7, p. 506). Constantino el Grande, gobernó el Imperio Romano más de 250 años después de la muerte y resurrección de Jesucristo.

No necesariamente una cruz

Muchos se sorprenden al saber que la Biblia no especifica realmente que Jesús fue crucificado en una cruz. Aunque la palabra “cruz” es utilizada en la mayoría de las traducciones del Nuevo Testamento, es importante recordar que el Nuevo Testamento fue escrito originalmente en griego. La palabra comúnmente traducida como “cruz” en es la palabra griega stauros. De acuerdo con el Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y el Nuevo Testamento de Vine, la palabra stauros significa “un palo o estaca vertical”. Su referencia clásica de palabras bíblicas también afirma: “Tanto el nombre como el verbo stauroo, indicando que se amarra a un palo o estaca, deben ser originalmente diferenciados de la forma eclesiástica de la cruz de dos palos que se cruzan” (p. 248). El teólogo E.W. Bullinger también anotó esta diferencia en el apéndice 162 de “The Companion Bible”: “Nuestra palabra ‘cruz’, es la traducción del latín crux; pero decir que el griego stauros es lo mismo que crux, equivale a decir que un trozo de madera es lo mismo que una muleta”.

Aunque es posible que Cristo haya sido crucificado en una sola pieza de madera sin una viga que la cruzara, no podemos estar absolutamente seguros de la forma que tenía el instrumento. Para la crucifixión los romanos utilizaban instrumentos de todo tipo—algunas veces palos verticales, algunas veces tenían vigas que los cruzaban y algunas veces solamente utilizaban los árboles para crucificar los criminales. La forma de stauros no es importante. Lo que importa es el significado y la importancia de la muerte de Cristo, que pagó la pena de los pecados de la humanidad (1 Pedro 2:24).

Adorar en espíritu y en verdad

La Biblia prohíbe el uso de íconos físicos para adorar y representar al Dios verdadero. El segundo mandamiento establece claramente: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra” (Éxodo 20:4). Dios no quiere que su pueblo utilice íconos físicos, cuadros o imágenes para representarlo. Jesucristo nos enseñó: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:24).

Basados en las razones expuestas, los miembros de la Iglesia de Dios, una Asociación Mundial, no utilizan la imagen física de la cruz como un objeto de adoración o un símbolo de nuestra fe. Creemos que debemos adorar a Dios en “espíritu y en verdad”—enfocándonos en las verdades espirituales de su palabra sin tratar de representarlo a Él por medio del uso de cualquier objeto físico. Nos concentramos en la trascendencia y magnitud de la increíble verdad detrás de la crucifixión de Jesucristo—que gracias al sufrimiento y a la muerte de Cristo, podemos ser perdonados de nuestros pecados y ser reconciliados con Dios (Romanos 5:8-11).