La Teología del Reemplazo: ¿ha reemplazado la Iglesia a Israel?

La teología del reemplazo afirma que todas las promesas hechas a Abraham han sido transferidas a la Iglesia en el Nuevo Testamento. ¿Es esto verdad?

Dios está llamando a personas de todas las nacionalidades a su Iglesia.

Algunas personas reconocen que Dios ha hecho muchas promesas a Abraham y creen que todas las promesas han sido cumplidas. Dios de hecho bendijo a Abraham, y todas las naciones han sido bendecidas a través de Cristo (Génesis 12:1-3; Gálatas 3:16).

Al reconocer que Dios está ahora trabajando a través de su Iglesia, muchos creen que la Iglesia ha reemplazado a Israel. Comúnmente llamada como la Teología del Reemplazo, esta forma de pensar percibe que las profecías de la Biblia dirigidas a Israel ahora son para la Iglesia. Como tal, algunos creen que el entendimiento de quiénes son los descendientes físicos de los antiguos israelitas no tiene ya ninguna relevancia.

¿Ha reemplazado la Iglesia a Israel? La respuesta es tanto “si” como “no”.

Sí, Dios ahora está llamando a su Iglesia a personas de todas las nacionalidades. Cuando la Iglesia del Nuevo Testamento comenzó en el día de Pentecostés, los que estaban presentes eran principalmente Judíos y prosélitos —personas que querían convertirse en judíos en su adoración a Dios (Hechos 2:5-10).

A su debido tiempo, Dios demostró dramáticamente a Pedro y a la Iglesia del Nuevo Testamento que Él también estaba llamando gentiles —personas que no tenían herencia israelita— a su Iglesia (Hechos 10 y 11). Dios le reveló a la Iglesia que la circuncisión masculina, que era una señal de la relación de Israel con Dios en el Antiguo Pacto, ahora no era requerida para los gentiles conversos (Hechos 15). La circuncisión bajo el Nuevo Pacto era del corazón —que representa un espíritu arrepentido.

Al explicar este cambio, Pablo escribió: “Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios” (Romanos 2:28-29).

Las barreras étnicas que habían separado a los judíos y gentiles ahora se derrumbaron con la Iglesia. Continuando con el tema, Pablo explicó: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28). Como los gentiles y los judíos ahora eran uno, Pablo llamó a este cuerpo de creyentes “la Israel de Dios” (Gálatas 6:16).

No, las profecías bíblicas todavía se refieren a los descendientes físicos de Abraham.

Si bien la Iglesia de Dios está ahora abierta a personas de todas las nacionalidades, las bendiciones físicas que Dios le prometió a los descendientes físicos de Abraham todavía continúan. La Biblia no enseña la Teología del Reemplazo.

Antes de su muerte, Jacob, también llamado “Israel”, el padre de 12 hijos de los cuales surgirían las 12 tribus de Israel —reunió a sus hijos y les dijo lo que pasaría con sus descendientes en “los días venideros” (Génesis 49:1-2).

Al hablar de las bendiciones especiales que vendrían sobre José y sus dos hijos Efraín y Manases, Jacob dijo: “Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará, por el Dios Omnipotente, el cual te bendecirá con bendiciones de los cielos de arriba, con bendiciones del abismo que está abajo, con bendiciones de los pechos y del vientre. Las bendiciones de tu padre fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores; hasta el término de los collados eternos serán sobre la cabeza de José, y sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos” (vv. 25-26).

De acuerdo con la evidencia histórica y arqueológica, los pueblos de Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda son primordialmente los descendientes de Efraín, y el pueblo de Estados Unidos son primordialmente los descendientes de Manasés (vea nuestros artículos: “Las 12 tribus de Israel en la actualidad” y “¿Quiénes son los Estados Unidos y Gran Bretaña en la profecía?”).

Además de las bendiciones profetizadas que vendrían sobre estos pueblos, la Biblia también nos advierte que justo antes del regreso de Jesucristo, los descendientes de estos pueblos serán castigados por su desobediencia a las leyes de Dios y después serán restaurados (Jeremías 30:3, 7-11, 15-17).

La explicación bíblica

En vez de respaldar la Teología del Reemplazo y decir que la Iglesia del Nuevo Testamento reemplazó a Israel, la Biblia habla de que los gentiles son “injertados” a Israel. Al hablar a los gentiles, Pablo escribió: “Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme” (Romanos 11:17-20).

Como anotamos anteriormente, un gentil —un no judío— que se convierte en parte de la Iglesia, ahora es considerado un “judío” (Romanos 2:28-29). Al mencionar que tanto los judíos como los gentiles componían la Iglesia del Nuevo Testamento, Pablo dijo que Abraham era “padre de todos nosotros” (Romanos 4:16) y que “los que son de fe, éstos son hijos de Abraham” (Gálatas 3:7).

Jesús habló de esto también en Mateo 21: 42-44, cuando les dijo a los fariseos que “el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él”. Jesús dijo que el Reino estaba abierto tanto para los gentiles como para los judíos —todos aquellos que respondieran al mensaje del Reino.

En resumen, Dios está llamando a personas de todas las naciones a su Iglesia. Cuando nos convertimos en parte del cuerpo de creyentes, la Biblia describe que somos “hijos de Abraham”. Aun con eso, la Biblia no enseña la Teología del Reemplazo. Dios permanece fiel y las promesas que Él hizo a Abraham y los descendientes físicos del patriarca, continúan vigentes.