Promesas a Abraham

Dios hizo unas promesas increíbles a Abraham y sus descendientes. Pero acaso al escoger a estas personas, ¿eso significa que Dios no ama a otros o que Él es racista?

Las promesas que Dios hizo a Abraham son bastante sorprendentes. Basado en la fe y obediencia de Abraham, Dios dijo: “Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré, y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:2-3).

A partir de esta conversación trascendental entre Dios y Abraham, las bendiciones derramadas sobre los descendientes de éste hombre han sido increíbles. Van desde la tierra hasta un número incontable de descendientes, desde toda clase de recursos naturales hasta puertas estratégicas para el comercio y el poderío militar; los recipientes de estas bendiciones dadas por Dios han disfrutado de un nivel de vida y preeminencia por encima de muchas otras naciones (Génesis 12:7; 22:17; 49:24-26).

Aun después de la muerte de Cristo, Pablo entendió que las promesas a Abraham continuaban. Al escribirles a los gentiles (aquellos que no tenían un ancestro judío o israelita), Pablo habló de “los pactos de la promesa” que todavía permanecían para aquellos que eran parte de la “ciudadanía de Israel” (Efesios 2:12). Como descendientes de los antiguos israelitas, las personas de la parte noroccidental de Europa y de los Estados Unidos, continúan disfrutando de las bendiciones de Abraham su antecesor. (Si desea más detalles acerca de los descendientes modernos de Abraham, puede consultar otros artículos en esta sección).

Dios es justo

Debido a estas bendiciones que Dios ha derramado sobre los descendientes de Abraham, algunos han afirmado que admitir esta historia es algo racista e irrespetuoso de otras personas y naciones. Pero esto no hace que Dios sea racista. Dios “de quien quiere, tiene misericordia” (Romanos 9:18). Es más, Dios ama toda su creación “…no queriendo que ninguno perezca sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9). El plan de salvación de Dios es para todas las personas, sin importar su raza (Hechos 10:34-36). El sencillamente empezó a trabajar primero con la nación de Israel porque El comenzó a trabajar con su antepasado Abraham.

Debemos también tener en cuenta que las promesas que Dios hizo a Abraham se extenderían a todas las naciones. Dios le dijo a Abraham: “…y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:3). Por el nacimiento de Jesús, de María, descendiente de Abraham, esta promesa ha sido cumplida, y desde entonces la vida y sacrificio de Jesucristo hicieron posible la salvación para todos. Y en el futuro, la nación de Israel está destinada a convertirse en un modelo de nación mostrando a otros cómo vivir y disfrutar de las bendiciones de Dios.

Las personas no lo son

Por otra parte, las personas pueden ser racistas. Desafortunadamente algunos que están conscientes de las bendiciones de Dios sobre los descendientes de Abraham y que afirman ser descendientes de este patriarca, han supuesto erróneamente que esto los hace superiores a los demás. La Biblia enseña que la salvación está disponible para todos aquellos que Dios llame al arrepentimiento de sus pecados y sean bautizados para recibir el Espíritu Santo.

Pablo explica esto muy claramente: “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3:27-29).

La verdad fundamental es que Dios es un Dios de amor y es justo con todas las personas. En su plan de ofrecer a todos la oportunidad de ser parte de su familia eterna, Él sencillamente comenzó trabajando con un hombre, Abraham y sus descendientes. Las promesas de Dios a Abraham fueron un anticipo de la abundancia que todos disfrutarán en el futuro.