Daniel 2: el sueño de Nabucodonosor

El rey Nabucodonosor tuvo un sueño misterioso que nadie pudo explicar —hasta que Dios le dio la interpretación a Daniel. ¿Tiene algún significado para nosotros este sueño?

Daniel era un joven judío muy inteligente que vivía en Jerusalén a finales del año 600 a.C. Durante ese tiempo el Imperio Caldeo (también llamado imperio Babilónico por su ciudad capital, Babilonia) estaba ascendiendo al poder bajo el mandato del rey Nabucodonosor.

El ejército babilónico invadió Judá entre el 605 y el 607 a.C. (vea el artículo de Daniel 9, para mayor explicación de estas fechas) y muchos judíos, incluyendo los hijos de importantes familias judías, fueron llevados a Babilonia como prisioneros. Entre ellos estaban Daniel y sus tres amigos Ananías, Misael y Azarías (Daniel 1:1-6).

El talento natural de Daniel sumado a la ayuda de Dios, pronto le valió un puesto en el gobierno babilónico. El Dios de Israel, al cual Daniel permaneció fiel, le dio a Daniel el talento de interpretar sueños y también le manifestó varias visiones (y sus significados).

¡Como veremos pronto, estos sueños y visiones fueron profecías de grandes imperios que existirían desde ese momento hasta la segunda venida de Jesucristo a la Tierra!

El extraño sueño de Nabucodonosor

Poco después de que Daniel empezara su función pública con el rey Nabucodonosor, el rey empezó a tener unos sueños misteriosos y se le fue el sueño (Daniel 2:1). Al menos uno de ellos fue tan perturbador que el rey mandó a llamar a sus consejeros para que le dijeran el sueño y su interpretación. El rey les dijo que si no lo hacían, los iba a mandar a matar (vv. 2-5).

Los hombres sabios del rey —magos, astrólogos y encantadores— simplemente no tenían idea cual había sido el sueño ni su interpretación. Ellos le dijeron al rey: “Porque el asunto que el rey demanda es difícil, y no hay quien lo pueda declarar al rey, salvo los dioses cuya morada no es con la carne” (v. 11). Con rabia, el rey dio la orden de que empezaran a matar a todos los sabios —incluyendo a Daniel y sus tres amigos, conocidos como Sadrac, Mesac y Abed-nego.

Cuando Daniel se enteró del decreto del rey de matar a sus consejeros, pidió una oportunidad para decirle al rey el sueño y su interpretación. La petición de Daniel fue concedida; y antes de encontrarse con el rey, Daniel compartió la noticia con sus amigos. Todos ellos le suplicaron a Dios por su ayuda y la liberación de lo que parecía ser una muerte segura. Entonces Dios le reveló el sueño y su interpretación a Daniel por medio de una visión (v. 19).

El significado del sueño

Cuando Daniel se presentó ante el rey Nabucodonosor, le dijo que había un Dios en el cielo que revelaba los secretos, y que ese Dios le había revelado no solo el sueño sino su interpretación (v. 28).

Daniel entonces le explicó que el rey había visto una imagen impresionante en pie delante de él. Esta gigantesca imagen tenía la cabeza de oro, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de bronce, las piernas de hierro y los pies y los dedos de hierro y barro (vv. 31-33).

Entonces, una enorme piedra de origen sobrenatural —cortada “no con mano” (v. 34)— golpeó la imagen en los pies de hierro y barro, ¡con lo cual la imagen fue partida en pequeños pedazos y desmenuzada como si fuera paja! La piedra se convirtió en un gran monte “que llenó toda la tierra” (v. 35).

¿Qué significaba esto? La Biblia se interpreta a si misma; en este caso Dios a través de Daniel dio la explicación. Daniel le dijo al rey Nabucodonosor que la imagen representaba cuatro grandes reinos que surgirían uno tras otro para dominar el mundo. Él le dijo al rey: “tú eres aquella cabeza de oro” —queriéndole decir que el Imperio Babilónico era el primero de esos cuatro grandes reinos (v. 38).

“Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra. Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo” (vv. 39-40). El ultimo reino “será un reino dividido” (v. 41), el cual está representado por los pies y los dedos. Este imperio del cual se dijo seria “fuerte como el hierro”, conquistaría todo a su paso.

Se predijo que eventualmente este imperio estaría representado por diez reinos concurrentes (los diez dedos), los cuales durarían muy poco tiempo (el hierro y el barro no forman una unión fuerte). En ese momento, Cristo regresará para destruir ese imperio y las demás naciones que pelearán contra él, y establecerá el Reino de Dios, y jamás será destruido (Zacarías 14:2-3; Apocalipsis 11:15).

Foto: la imagen que vio el rey Nabucodonosor, representaba cuatro grandes imperios mundiales que llegan hasta el momento de la segunda venida de Jesucristo.

La piedra que aplasta la imagen en pequeños pedazos, es el Reino de Dios venidero y Jesucristo será el rey (Apocalipsis 11:15; 17:14). Es interesante ver que Jesús se refiere a sí mismo como una piedra que ha sido “desechada” por los hombres, convirtiéndose en “cabeza del ángulo” (Mateo 21:42). En el contexto del Reino de Dios (v. 43), Jesús agregó: “Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará” (v. 44). (Para mayor estudio en este punto, compare Marcos 12:10; Lucas 20:17 y Hechos 4:10-11.)

Después de que Daniel le reveló el sueño y su significado al rey Nabucodonosor, este se postró ante Daniel y lo nombró jefe supremo de todos los sabios de Babilonia.

La confirmación y más detalles

Si bien el sueño que Dios le dio al rey Nabucodonosor hablaba de cuatro grandes imperios, los nombres —aparte del hecho que el Imperio Babilónico era el primero de ellos— no fueron revelados. Los próximos dos reinos serian revelados más adelante a través de una visión que Dios le dio a Daniel la cual está registrada para nosotros en el capítulo 7 de Daniel.

Aquí Daniel describe un sueño y una visión (Daniel 7) que anunciaba que vendrían cuatro reinos consecutivos, ¡ocupando la historia desde el Imperio Babilónico hasta el final de los tiempos!

En el sueño, Daniel vio cuatro grandes bestias (v. 3). La primera era como un león, la segunda como un oso y la tercera como un leopardo. La cuarta era espantosa y terrible y en gran manera fuerte, con grandes dientes de hierro. Esta bestia devoraba y desmenuzaba todo a su paso y tenía diez cuernos sobre su cabeza (vv. 4-7).

Después de que Daniel pidiera ayuda para entender el sueño, le fue dicho: “Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra… La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará” (Daniel 7:17, 23).

Esta profecía confirma el sueño del rey Nabucodonosor en Daniel 2, en el cual se levantaban cuatro grandes reinos mundiales. El próximo capítulo revela el nombre de los dos siguiente reinos. El segundo reino (una de las bestias) sería “los reyes de Media y de Persia” y el tercer reino (otra de las bestias) sería “el rey de Grecia” (Daniel 8:20-21).

En cuanto al cuarto reino, en Daniel 7 se revela que tendría “diez cuernos” que representan “diez reyes” (Daniel 7:24). Los cuernos representan diez renacimientos o resurgimientos de este reino. Hasta el momento, el Imperio Romano ha tenido nueve resurgimientos. Uno está por venir. Para más detalles de esta profecía, lea el artículo “Daniel 7: cuatro bestias y un cuerno pequeño

¿Fueron precisas las profecías?

¿Van a hacerse realidad los eventos que Dios predijo a través del sueño de Nabucodonosor (Daniel 2) y en la visión de Daniel (Daniel 7)? De hecho, tienen hasta la fecha.

Claramente, el Imperio Babilónico existió, al igual que los dos siguientes imperios identificados en la visión de Daniel. La historia nos muestra que el Imperio Babilónico rigió desde el año 625 a.C. hasta el 539 a.C. Y, como Dios lo predijo a través de Daniel, el siguiente gran reino fue el Imperio Medo-Persa. De acuerdo a la historia, este imperio empezó en el año 538 a.C. y duró hasta el año 300 a.C., cuando fue vencido por el Imperio Greco-Macedónico, liderado por Alejandro Magno. En cuestión de tres años, este Imperio conquistó todo el Imperio Persa (333-330 a.C.), con rapidez, astucia y sigilo como de un leopardo.

Poco tiempo después Alejandro murió, y su imperio fue dividido entre sus cuatro generales (Daniel 8:8; 11:4).

Finalmente, el cuarto reino, que según la historia ha mostrado, es el Imperio Romano (31 a.C. hasta 476 d.C.), fue absorbiendo estas divisiones una tras otra. El imperio romano —el reino de hierro— ¡fue la máquina de guerra más grande que el mundo haya conocido! Como lo predijo Daniel, era increíblemente fuerte, astuto y cruel. Conquistó todos los reinos que lo precedieron, sin piedad.

Si seguimos la historia de cerca, vemos que estas profecías se van a cumplir hasta en su más mínimo detalle. ¿Cómo pudo saber Daniel, desde hace tanto tiempo atrás, año 600 a.C., que estos cuatro grandes reinos se formarían en el futuro? ¡La única forma es que esta profecía fuera inspirada por Dios! También, representados por los dos pies de la imagen de Nabucodonosor, el Imperio Romano se dividió en dos después del 330 d.C. la división del oeste con sede en Roma y la división del este en Constantinopla. Las profecías que Dios reveló acerca de los grandes imperios a través del sueño de Nabucodonosor y la visión de Daniel, han venido cumpliéndose como se manifestó.

Un último resurgimiento del cuarto reino

A través de los años, el imperio romano ha tenido varios resurgimientos. En Daniel 2:41 se habla de 10 dedos que representan un resurgimiento final de este gran reino en los últimos tiempos.

Los diez dedos representan: “Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia” (Apocalipsis 17:12). Estos reinos duran muy poco tiempo, hasta el momento en que la piedra (Cristo) destruye la imagen y el Reino de Dios es establecido y dado a los santos.

Tenga en cuenta que el reino representado por los diez dedos se encuentra todavía en el futuro: una unión de 10 reinos que entregarán su poder a la bestia descrita en el libro de Apocalipsis, por un corto período de tiempo antes de desmoronarse, debido a que el hierro y el barro no se mezclan bien. Hoy en día pareciera que este último resurgimiento del Imperio Romano, emergerá entre los países que actualmente forman parte de la Unión Europea.

El Reino de Dios

Es impresionante la exactitud de la profecía dada en Daniel 2 y confirmada en la visión de Daniel 7. Si seguimos la historia de cerca, vemos que estas profecías se van a cumplir hasta el último detalle. ¿Cómo pudo saber Daniel, desde hace tanto tiempo atrás, año 600 a.C., que estos cuatro grandes reinos se formarían en el futuro? ¡La única forma es que ésta profecía haya sido inspirada por Dios!

Al analizar una extensión más amplia de la historia humana, vemos que Dios le prometió al Israel del Antiguo Testamento, que Él haría de ellos una gran nación —una que Él pondría “por encima de todas las naciones de la tierra”— siempre y cuando le obedecieran a Él (Deuteronomio 28:1; Génesis 26:4; 48:4). Sin embargo, si este pueblo no le obedecía, Dios dijo que serían llevados cautivos (Deuteronomio 28:15, 41).

Una y otra vez, Israel y Judá (después de que la nación se dividiera en dos reinos) ignoraron y desobedecieron a Dios. Primero, el reino del norte de Israel fue invadido por los asirios. Después Judá cayó ante Nabucodonosor y su ejército y muchos de sus ciudadanos fueron llevados a Babilonia.

Las profecías que Dios le reveló al rey Nabucodonosor y Daniel acerca de los reinos más importantes del mundo, se han venido cumpliendo así como Dios lo predijo. Estas profecías también anuncian el Reino de Dios venidero. ¿Será usted parte de él?

Para más detalles del asombroso libro de Daniel, vea los demás artículos en esta sección de “Para entender el libro de Daniel”. Para aprender más acerca de lo que usted debe hacer para estar en el Reino de Dios, vea la sección “Cambio”.