Propósito de la profecía

Dos de los Profetas Menores nos ofrecen lecciones fundamentales acerca de por qué nos da Dios predicciones acerca del futuro. ¿Cuál es el propósito?

Parte de la misión que Dios le da a su pueblo tiene que ver con llevar su mensaje al mundo. Ese mensaje es un mensaje de advertencia, un llamado al arrepentimiento y un mensaje de esperanza y buenas noticias. La profecía siempre ha sido parte de ese mensaje.

¿Pero, por qué? ¿Por qué da Dios profecías? Consideremos la perspectiva de dos de los Profetas Menores que revela tres razones para la profecía.

Dos relatos de una ciudad

Jonás y Nahum fueron profetas que recibieron mensajes de Dios acerca de Nínive—una gran ciudad que representaba el Imperio Asirio. Los asirios fueron un enemigo brutal y temido de Israel. Tanto Jonás como Nahum recibieron mensajes de Dios acerca de la destrucción de Nínive. Pero los libros de estos profetas resultan ser muy diferentes.

Jonás, que profetizó unos 100 a 150 años antes de Nahum, habría estado muy feliz de ver cómo ocurría la destrucción que Nahum profetizó. Pero la historia de Jonás agrega profundidad adicional a nuestro entendimiento de lo que Dios está haciendo—y por qué.

Miremos lo que estas dos profecías acerca de Nínive nos muestran sobre tres propósitos que Dios tiene para la profecía.

Los eventos en el libro de Jonás sucedieron tal vez 50 años antes de que Asiria llevara cautivo a Israel. Aún entonces, Asiria era un enemigo temido y cruel. En Jonás 1:2 Dios le dijo a Jonás: “Levántate y vé a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí”.

Dios odia la maldad, y Él quiere que nosotros la odiemos también. Y eso nos conduce a un primer propósito:

1. La profecía muestra la justicia de Dios, y la intención de esto es conducirnos al arrepentimiento.

¿Qué cosas malvadas había hecho Asiria? Jonás no nos da detalles, pero Nahum más tarde nos da una lista de algunas de las cosas terribles que Nínive había perpetrado.

  • Ellos habían conspirado contra Dios (Nahum 1:9).
  • Ellos tenían fama de aplastar y oprimir cruelmente a sus enemigos (1:13; 2:12).
  • Ellos eran conocidos por su violencia y mentiras (3:1).
  • Nínive “engañó a los pueblos con sus fornicaciones [dioses falsos]” (3:4 NVI). El versículo 19 dice, “Pues ¿quién no fue víctima de tu constante maldad? (NVI).

 

Dios es recto y santo y justo. Él nunca minimiza el pecado o dice que éste no es tan malo. Su justicia requiere que Él condene abiertamente el mal y enfatice que el pecado conduce al sufrimiento, destrucción y muerte. Él no quiere que los humanos que Él creó pequen o mueran. Dios no quiere “que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9). Más adelante hablaremos más sobre este aspecto de la naturaleza de Dios.

2. La profecía muestra el poder de Dios—¡Él siempre gana! Esto nos da ánimo.

Nahum profetizó unos 60 a 100 años después de que Israel había sido llevado cautivo a Asiria. Esto fue de 100 a 150 años después de Jonás. En Nahum 1:3 dice: “El Eterno es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable. El Eterno marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies”.

Dios es paciente—tardo para el enojo. Pero al final su poder siempre gana. Aunque la gente de ese tiempo adoraba al “dios de las tormentas”—llamado Baal por los canaanitas—Dios es el que está realmente en control de los torbellinos y tormentas. No sólo podía Jesús controlar las tormentas y caminar sobre el agua, ¡este versículo parece describir a Dios caminando sobre las nubes!

Al final, Dios gana. Las personas de la época de Nahum necesitaban este aliciente. Es importante para nosotros entender el poder de Dios y que Él siempre gana.

3. La profecía muestra el amor de Dios.

La historia de Jonás nos es familiar. Después de que Jonás intentara huir de Dios, fue a parar dentro de un gran pez por tres días y tres noches, y finalmente captó el mensaje y fue a Nínive. Él les dijo a las personas que serían destruidas en 40 días por su maldad. ¡Pero en una de las muy pocas ocasiones en la Biblia, un grupo de personas realmente prestó oídos a la advertencia y se arrepintió!¡ Ellos ayunaron y se convirtieron de sus perversos caminos!

En Jonás 3:10 se muestra la respuesta de Dios: “Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo”.

Este cambio de planes de Dios muestra el amor de Dios. Muestra que Dios no da advertencias de destrucción con una motivación de revancha o encolerizada retribución, sino motivado por su amor y deseo de que la gente se arrepienta y cambie.

Viéndolo desde la perspectiva de Dios

¡Pero Jonás no entendió y se enojó porque Dios no hizo lo que había dicho que haría! Entonces Dios determinó llevar a cabo un experimento—una demostración. Él hizo que una calabacera creciera y diera sombra a Jonás protegiéndolo del calor abrasador. Pero luego Él envió un gusano que mató la planta. ¡Y Jonás se enojó de nuevo!

Entonces Dios dijo: “Jonás, si tú puedes amar una planta y sentir lástima por ella cuando ni siquiera la plantaste o cuidaste, imagínate cuánto más la amarías si hubieras puesto mucho trabajo en ella. E imagínate cuánto más si hubiera sido una mascota, y especialmente una mascota que tú habías cuidado y amado durante años.

“¡E imagínate cuánto más lo habrías amado si hubiera sido un ser humano y especialmente alguien que tú habías cuidado durante años! ¿Y qué decir si hubiera sido una familia? ¿Una aldea? ¿Una ciudad o nación? ¿Qué ocurriría si tú los hubieras diseñado y creado y tuvieras planes de llevarlos a formar parte de tu propia familia? ¿Qué sucedería si cada uno de ellos fuera un ser espiritual en potencia—un miembro de la Familia de Dios?”

Dios concluyó su enseñanza a Jonás mostrando su amorosa bondad aún hacia una nación malvada que se había arrepentido. Él tuvo compasión de ese gran número de personas arrepentidas, y le dijo a Jonás, “¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?” (Jonás 4:11).

Estas dos profecías sobre Nínive nos ayudan a entender el pensamiento de Dios y el propósito de sus profecías. La profecía muestra la justicia de Dios (y nuestra necesidad de arrepentirnos), Su poder (y nuestra necesidad de recibir advertencia y aliento) y su infinito amor (el cual nos da esperanza en Su mensaje de buenas noticias).

Para mayor información sobre el gran plan de Dios y lo que Él profetiza que vendrá, continúe leyendo los artículos en este sitio de Internet.