El regreso de Jesucristo: como en los días de Noé

A medida que la corrupción, la violencia y la maldad se incrementan, nuestro mundo se aproxima al borde de la autodestrucción. La promesa de Jesucristo de volver otra vez es nuestra única esperanza verdadera.

Según el Centro de Investigaciones de Pew, 41 por ciento de los norteamericanos cree que Jesucristo va a regresar en los próximos 40 años, pero 46 por ciento no cree que Él lo haga. Las cifras en otras naciones menos religiosas deberían ser menores.

¿Cómo podemos saber si Él va a regresar —y cuándo? ¿Qué dice la Biblia?

¿Es nuestro mundo como en los días de Noé?

Al hablar acerca de su regreso a esta Tierra, Jesucristo dijo: “Mas como en los día de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:37).

Génesis 6 describe el mundo en la época de Noé: “Y vio el Eterno que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (v. 5).

Más adelante en el mismo capítulo, leemos: “Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra” (vv. 11-12).

Las tendencias sobresalientes de esa sociedad eran la corrupción, la violencia y la maldad. Si bien uno puede argumentar que siempre ha habido corrupción, violencia y maldad desde que Adán y Eva fueron expulsados del Jardín del Edén, no podemos ignorar el aumento extraordinario de cada una de estas características durante la última década.

En 2014 la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe titulado: “Informe del estado global de la prevención de la violencia, 2014”. El informe demuestra el hecho de que aun con un descenso en los homicidios, la violencia está aumentando y destruyendo millones de vidas cada año. Desde que Caín mató a su hermano, la humanidad ha seguido el mismo camino en numerosos casos, y en años recientes esos casos han estado aumentando.

Según este informe: “se estima que las muertes por homicidio en 2012 fueron 475.000. Sesenta por ciento de éstas fueron hombres entre 15 y 44 años, convirtiendo el homicidio en la tercera causa de muerte en los hombres de este grupo de edad”.

El homicidio es un hecho violento perpetrado por un ser humano contra otro ser humano, pero estas estadísticas no toman en cuenta a los cientos de miles que mueren cada año en la guerra. Además el informe destaca que 60 por ciento de las naciones del mundo no tienen datos útiles acerca de la violencia. Por lo tanto, estas cifras corresponden sólo al 40 por ciento de las naciones, lo que significa que el problema debe ser muchísimo más grande de lo que se informa.

¿Qué sucede con aquellos que no mueren pero sufren daño permanente por un acto de violencia? El informe afirma: “las mujeres, los niños y los ancianos llevan la carga de un abuso no fatal, físico, sexual y sicológico:

  • “Una cuarta parte de los adultos informa que fueron abusados cuando eran niños”.
  • “Una de cada cinco mujeres informa haber sido abusada sexualmente cuando era niña”.
  • “Una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia física o sexual por una pareja íntima en algún momento de su vida”.

Además, en estas cifras no se tiene en cuenta a los millones de niños no nacidos que han sido muertos por el flagelo del aborto.

La violencia es realmente una tendencia definida de nuestra época —como lo era en la época de Noé.

Después del diluvio, Dios dio el arcoíris como una señal de que Él nunca volvería a destruir al mundo con agua. Pero la Biblia predice una época en la que Dios va a intervenir por una razón similar (maldad, corrupción y violencia), aunque en una forma diferente. En esta ocasión, Él enviará a su hijo para impedir que el mundo se autodestruya (si desea profundizar en este tema, lea en VidaEsperanzayVerdad.org, nuestro artículo: “Como en los días de Noé: advertencias para nuestros días”).

Se necesita una segunda venida de Cristo para salvar al mundo

El Nuevo Testamento tiene muchas referencias a la segunda venida de Jesucristo. Hebreos 9:28 afirma claramente: “Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (enfasis añadido).

En el Nuevo Testamento encontramos una referencia al regreso de Jesucristo, en promedio, una vez cada 25 versículos. Además, 23 de los 27 libros se refieren a su segunda venida. Ese es el punto focal de la Escritura y las bases mismas del evangelio —las buenas noticias del Reino de Dios que Él va a establecer cuando regrese.

La Escritura es clara en cuanto a que el regreso de Jesucristo será visto por todo el mundo: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá” (Apocalipsis 1:7, énfasis añadido).

Ángeles les dijeron a los apóstoles que su regreso sería visible y no sería en secreto: “Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:11). Esta partida fue algo visible, y los ángeles prometieron un regreso visible también. La idea tan comúnmente enseñada de un rapto secreto sencillamente no es verdad.

Cristo prometió regresar, y Él predijo cómo ocurriría. “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:3, énfasis añadido). Dio más detalles en la profecía del Monte de los Olivos: “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria” (Mateo 24:30, énfasis añadido).

Lo único que es secreto acerca de la segunda venida de Jesucristo es el momento de este evento. Veamos estas claras afirmaciones:

  • “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor” (Mateo 24:42).
  • “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre” (Marcos 13:32).
  • “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:7).

¿A qué será semejante?

El regreso de Jesucristo a esta Tierra cambiará el mundo para siempre. Ningún evento parecido ha ocurrido jamás en la historia de la humanidad. Sabemos que antes del regreso de Cristo, el mundo estará lleno de maldad, violencia y corrupción, pero, ¿cómo será el mundo después de su regreso?

El regreso de Jesucristo traerá estos cambios:

1. Un gobierno único, perfecto (Apocalipsis 11:15; 19:15). Vea la corrupción que hay en cada país actualmente. La política de este mundo, aun en las naciones más desarrolladas, está basada en el fundamento incorrecto. Está basada en el razonamiento humano representado por el árbol de la ciencia del bien y del mal. Es un hecho que en todo el mundo los gobiernos corruptos han llevado a la miseria y a incontables muertes. Basta pensar en cuántas naciones están involucradas en la guerra —luchando para ver quién gobernará y cómo funcionará ese gobierno.

2. Una religión única, verdadera (Isaías 2:3). Las religiones humanas han traído engaño y esclavitud mental al mundo. Veamos por ejemplo la India, una nación de 1.200 millones de personas. La mayoría es hinduista, una religión complicada que adora más de 330 millones de dioses. Muchos hindúes son vegetarianos y permiten que las vacas y otros animales circulen por las calles de sus ciudades. No se atreven a molestar o a dañar estos animales, ya que son considerados sagrados y pueden representar a un pariente que ha reencarnado en ellos. La esclavitud de esta forma de pensar hace un gran daño a toda la sociedad.

Pero, ¿es el cristianismo, tal como lo practican en la actualidad, mejor que esto? El cristianismo tradicional da una imagen de Cristo que sencillamente no es correcta. Si bien podemos acusar a las religiones orientales de estar engañadas y ver como algo ridículo su adoración de múltiples dioses, ¿qué dios es adorado en realidad por el cristianismo actual? Las personas se sentirían estupefactas al descubrir que el Jesucristo que va a regresar a esta Tierra no es el Jesús del que se habla en la mayoría de las iglesias actuales.

3. El fin de la guerra y la reconstrucción de las áreas asoladas por la guerra (Miqueas 4:3-4). La guerra está destruyendo muchas sociedades en la actualidad. Siria es el ejemplo más reciente. Las ciudades están llenas de cráteres, por las bombas, y escombros, por la guerra civil que se ha librado durante años sin señales de que vaya a terminar pronto. Cuando Jesús regrese, estas áreas serán reconstruidas para convertirse en ciudades habitables, algo que no está pasando en la actualidad.

4. Las enfermedades desaparecerán (Malaquías 4:2; Jeremías 33:6). Enfermedades tales como el Ébola y el Zika amenazan nuestro mundo, pero serán erradicadas poco tiempo después del regreso de Cristo. Por primera vez en la historia humana, el hombre sabrá lo que causa la enfermedad y habrá una respuesta para erradicarla. Habrá mejor saneamiento y se cumplirán las guías bíblicas para el manejo de la enfermedad tan pronto como regrese Cristo.

5. Un nuevo enfoque de la agricultura hará que el mundo florezca como una rosa (Isaías 35:1; 51:3; Amós 9:13). La Biblia predice una época en la que el desierto florecerá y las planicies serán nuevamente fértiles. Algo de esto será el resultado directo de los milagros, pero también habrá un nuevo enfoque en la agricultura, lo cual va a producir cosechas abundantísimas: “El que ara alcanzará al segador”.

6. Desaparecerán las terribles condiciones de vida que hoy existen en las grandes ciudades (Salmo 69:35; Isaías 61:4). En virtualmente cada ciudad grande en el mundo hay una parte de la población que vive en la miseria y la suciedad, sin un hogar verdadero. La falta de servicios básicos sanitarios ha llevado a la Tierra al borde del surgimiento de brotes epidémicos que podrían matar fácilmente a millones de personas. Las ciudades serán reconstruidas, y cada ser humano podrá tener la vivienda y los servicios sanitarios apropiados.

7. La población del mundo vendrá a adorar durante las fiestas bíblicas, tales como la Fiesta de Tabernáculos (Zacarías 14:16). En la actualidad, los que celebran la Fiesta de Tabernáculos son acusados de ser judíos. Pero, después del regreso de Jesucristo, cualquier nación que no obedezca el mandamiento de Dios de subir a Jerusalén para adorar y aprender acerca de su plan maravilloso durante la Fiesta de Tabernáculos, será castigada (v. 17). Pronto todos vendrán para experimentar el gozo y el entusiasmo de las verdades de las fiestas de Dios.

Noche y día

¡Qué contraste entre el mundo antes del regreso de Jesucristo y el mundo después de él —como el día y la noche! Todos estos cambios ocurrirán en unos pocos años, después del regreso de Cristo. Cuando todo el mundo esté adorando al mismo Dios y siguiendo el liderazgo de Jesucristo —el Salvador e Hijo de Dios, quien caminó en la Tierra como Dios en la carne— los problemas que actualmente dividen a las naciones y a los pueblos del mundo serán eliminados.

Estamos viviendo en un tiempo similar al que Noé presenció justo antes de que Dios destruyera al mundo con el diluvio. Esta vez, con todo el mal, la corrupción y la violencia propagada a todas las naciones, Dios no va a destruir a la humanidad. En vez de ello, Él convertirá a la humanidad de las religiones paganas e idólatras, controladas por Satanás, a un camino de vida amoroso y armónico, enseñado por Jesucristo y sus santos. ¡Que Dios acelere la llegada de ese día!

Lea más acerca del regreso de Jesucristo y el Reino que Él va a traer, en nuestro folleto gratuito El Misterio del Reino.