La profecía de la restauración de todas las cosas

La profecía bíblica predice la restauración de todas las cosas. ¿Qué cosas serán restauradas a su estado anterior? ¿Cuándo se llevara a cabo tan anhelada renovación?

El apóstol Pedro habló de los próximos “tiempos de la restauración de todas las cosas” (Hechos 3:21). La palabra restauración implica “un retorno… a una condición anterior, original, normal, sin defecto, o la restitución de algo que se ha quitado o perdido” (Dictionary.com). ¿De qué se trata esta predicción?

Pedro estaba hablando de un tiempo en el futuro en el cual las cosas serían restauradas a su estado original. El apóstol explicó que Dios había transmitido esta profecía “por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo” y que Jesús permanecería en el cielo hasta que fuera el momento de que este acontecimiento se llevara a cabo. El regreso de Cristo y los tiempos de restauración están relacionados entre sí, y muchas escrituras de la Biblia apuntan a que estos acontecimientos van a suceder aquí en la Tierra, en diferentes etapas.

El Día del Señor debe venir primero

Muchos versículos de la Biblia describen el Día del Señor como un prerrequisito de la primera fase de “la restauración de todas las cosas”.

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Dios advierte que va a venir un tiempo de castigo terrible sobre todos los habitantes de la Tierra debido a la desobediencia de la ley de Dios (Isaías 13:11; Malaquías 4:1-3; Joel 2:11; Apocalipsis 6:15-17). Este corto período de agonía llegará a su cúspide con el regreso de Cristo a la Tierra con gran gloria, que todo el mundo verá (Mateo 24:29-30).

Entonces, mientras la gente se humilla y arrepiente de sus pecados, va a comenzar un tiempo de paz mundial. Así como Dios le dijo a los antiguos israelitas: “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Isaías 55:7).

La primera fase

Los tiempos de restauración pueden empezar, una vez Cristo regrese y establezca su Reino en la Tierra. La Biblia a menudo utiliza frases como “en aquellos días” y “en aquellos días y en aquel tiempo” como introducción para explicar lo que va a ocurrir durante el reinado de Cristo por mil años y después (Joel 2:29, 3:1; Jeremías 33:15).

La restauración de todas las cosas incluye cambios en la Tierra, la manera como es gobernada y la relación que Dios va a tener con la humanidad. Con respecto a este último cambio, Dios desea tener una relación muy cercana con toda la humanidad, similar a la que tenía con Adán y Eva en el jardín del Edén antes de que pecaran. Génesis 3:22-24 muestra que su pecado hizo que Dios los alejara a ellos y al resto de la humanidad del árbol de la vida, el cual representa la oportunidad de recibir la vida eterna.

El primer grupo de seres humanos que va a experimentar una relación completamente restaurada con Dios, va a recibir la vida eterna cuando Cristo regrese (1 Corintios 15:22-23, 51-52).

Pablo escribió, describiendo este maravilloso acontecimiento: “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora” (Romanos 8:19-22).

Aparte de los santos de esta primera resurrección que van a ser trasformados en seres espirituales para encontrarse con Jesucristo a su regreso (1 Tesalonicenses 4:16-17) y reinar con Él por mil años (Apocalipsis 20:6), el reino de Satanás será desterrado. El actual gobernante de esta Tierra, será “echado fuera” de su cargo y “encadenado por mil años” (Juan 12:31; Apocalipsis 20:1-3).

Después, Cristo empezará a gobernar sobre toda la Tierra con justicia y equidad (Salmos 98:9; Isaías 11:3-5; Apocalipsis 11:15).

Algo nuevo

Debido a todas las cosas buenas que Dios tiene guardadas para la humanidad, les va a decir que: “Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?” (Isaías 43:18-19, Nueva Versión Internacional).

Aquí Dios llama a su restauración como “algo nuevo” porque será nuevo para aquellos que la experimenten y la relación que Él va a tener con la humanidad va a ser más grande que la que tuvo con Adán y Eva. Aunque se les ofreció la oportunidad de tener una estrecha relación con Dios así como el Creador quería, Adán y Eva decidieron tontamente tomar sus propias decisiones aparte de Dios. Le dieron la espalda a la relación que les hubiera traído paz y vida eterna.

Perdón del pecado

La llegada de la “restauración de todas las cosas” va a incluir el perdón de todos aquellos que se arrepientan de sus pecados”

Para que esto se cumpla, Dios promete derramar su Espíritu Santo no sólo sobre unos pocos, sino sobre todos aquellos que lo llamen y busquen su misericordia (Joel 2:28-29). “Y todo aquel que invocare el nombre del Eterno será salvo” (v. 32).

Hace mucho tiempo Dios le prometió al pueblo de Israel que Él haría un nuevo pacto con ellos, en el cual su ley sería escrita en sus corazones (Jeremías 31:31-33). Pero este nuevo pacto, que representa una relación pacífica y reconciliada con Dios, no está limitado a los israelitas. Eventualmente, como vemos en Salmos 22:27: “Se acordarán, y se volverán al Eterno todos los confines de la tierra, Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti”. Si desea profundizar en este tema, vea el artículo “Tiempos de Refrigerio”.

Las tierras y las ciudades serán restauradas

Uno de los componentes fundamentales de la restauración durante el reinado de mil años de Cristo en la Tierra (un período de tiempo también conocido como el Milenio) va a ser una renovación masiva de las tierras y sus ciudades. Cuando los pecados de Israel hayan sido perdonados, Dios va a hacer que la tierra de esta nación sea restaurada a una belleza semejante a la del Jardín del Edén.

“Así ha dicho el Eterno, el Señor: El día que os limpie de todas vuestras iniquidades, haré también que sean habitadas las ciudades, y las ruinas serán reedificadas… Y dirán: Esta tierra que era asolada ha venido a ser como huerto del Edén; y estas ciudades que eran desiertas y asoladas y arruinadas, están fortificadas y habitadas” (Ezequiel 36:33, 35).

Los israelitas se van a maravillar con la abundancia y la belleza que Dios va a traer a la “casa de Judá y casa de Israel” (Zacarías 8:6, 11-13). Este principio demuestra que Dios va a trabajar y a bendecir primero a los descendientes del antiguo Israel y después a toda la humanidad (Romanos 1:16; 2:9-10).

Un tiempo de sanación y de larga vida

El Milenio va a ser un momento para aprender los caminos de Dios. El gobierno de Dios va a estar centralizado en Jerusalén y gradualmente irá abarcando el resto del mundo a medida que la ceguera física y espiritual sea removida (Isaías 11:9; 60:1-3; Miqueas 4:2-3; Juan 12:40). “Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad” (Isaías 35:5-6).

Durante este maravilloso tiempo, Dios va a bendecir a la gente con una larga vida, brindándoles la oportunidad de conocer a sus nietos y tener el tiempo suficiente para aprender y vivir el camino de vida de Dios (Zacarías 8:4-5).

Los sábados de Dios serán restaurados

Al final de la semana de la creación, Dios bendijo, santificó y descansó en el séptimo día de la semana (Génesis 2:1-3; Éxodo 20:11). El mismo sábado que fue establecido en el principio será guardado como día de descanso y adoración por todas las personas.

Los sábados anuales de Dios también serán guardados (Éxodo 31:12-13; Zacarías 14:16-19). Como lo declara Dios: “Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo el Eterno” (Isaías 66:23).

Después del Milenio

Cuando el reinado de mil años de Cristo llegue a su fin, “los otros muertos” (Apocalipsis 20:5) —aquellos que vivieron previamente y murieron sin entender el camino de vida de Dios— tendrán una oportunidad de reconciliarse con Dios. Estas personas tendrán la oportunidad de aprender las leyes de Dios, arrepentirse de sus pecados, recibir el Espíritu Santo de Dios y eventualmente se le concederá la vida eterna (Joel 2:28).

El deseo de Dios es que todos se arrepientan, se reconcilien con Él y se conviertan en parte de su familia para siempre. A este período de tiempo después del Milenio se le conoce como la segunda resurrección o el tiempo del juicio del gran trono blanco (Apocalipsis 20:11). Si desesa profundizar en este tema, vea el artículo “La segunda resurrección”.

Nuevos cielos y nueva tierra

Dios anunció a través de su profeta Isaías: “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento” (Isaías 65:17).

Cientos de años después, Pedro habló de este mismo acontecimiento. Después de advertirnos que debíamos cuidar nuestra forma de vivir y ser piadosos como parte de la preparación para el regreso de Jesucristo, Pedro habló de los “cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:10-13). Ésta es otra época de restauración.

La palabra griega que Pedro usó para “nuevos” en el versículo 13 es kainos, la cual se refiere a un estado fresco, como de renovación. La Tierra entonces será hecha “nueva” o renovada o restaurada, por Dios. De igual manera los cielos serán hechos “nuevos” por el mismo proceso.

Finalmente, como ya no habrá más pecado: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4). Esta renovación de los cielos y la Tierra en un futuro, es descrita en Salmos 102:25-26, como si fuera una antigua prenda de vestir que será reemplazada por una nueva. Éste será el momento en el que la Nueva Jerusalén descenderá del cielo (Apocalipsis 21:1-2). Para más información acerca de este emocionante tema, por favor lea “Cielo nuevo y tierra nueva”.

Todas las maldiciones serán quitadas

Cuando Adán y Eva rechazaron las instrucciones de Dios en el Jardín del Edén, perdieron el acceso al árbol de la vida. Ellos y toda la humanidad, que siguió el ejemplo de rechazar a Dios, temporalmente estarían sometidos a una maldición en la Tierra, teniendo que afrontar una vida de arduo trabajo y el proceso de la muerte. Debido a la desobediencia de Adán y Eva, Dios dijo, “maldita será la tierra por tu causa… Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo” (Génesis 3:17-18; también ver Romanos 5:12).

Eventualmente Dios va a quitar toda maldición del hombre, diciendo: “Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán” (Apocalipsis 22:3).

Finalmente, ya no habrá más pecado, y: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4).

Pablo explica que después de la resurrección de todos los que vivieron, la maldición final y el enemigo de la creación de Dios —la muerte misma— se acabará (Isaías 25:8; 1 Corintios 15:26, 54). Dios el padre va a hacer de la Tierra su hogar también. Y una voz del cielo lo anuncia conjuntamente con la llegada de un nuevo cielo y una nueva tierra: “Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios” (Apocalipsis 21:3).

El árbol de la vida va a estar disponible otra vez

Cuando Adán y Eva fueron sacados del Jardín del Edén debido a su desobediencia, ellos perdieron el acceso al árbol de la vida, el cual representaba la vida eterna. Los descendientes de Adán y Eva —toda la humanidad— de igual manera perdieron el acceso al árbol debido a sus pecados.

Parte de la restauración, como lo explicó Jesucristo, es que este mismo árbol de la vida estará disponible otra vez: “Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios” (Apocalipsis 2:7).

Juan escribió, hablando de los que van a morar en la Nueva Jerusalén: “Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad” (Apocalipsis 22:14). Vea más detalles en el artículo “El árbol de la vida”.

Un futuro formidable

El regreso triunfante y glorioso de Cristo comienza con la majestuosa historia de la restauración de todas las cosas. En la primera fase, aquellos que logren sobreponerse a esta época serán los primeros en obtener la vida eterna.

Entonces, mientras Satanás está encadenado durante mil años, Dios va a empezar a derramar su Espíritu en abundancia a todos los que se arrepientan de sus pecados. A todas las naciones se les va a enseñar que el camino de Dios si funciona. Cuando las leyes de Dios se guardan, paz, gozo, prosperidad y longevidad le siguen.

Después, una gran multitud de gente se levantará de entre los muertos y se les va a ofrecer la vida eterna por primera vez.

Después de esto, vendrán nuevos cielos y nueva tierra. Toda maldición será quitada definitivamente, y el mal será erradicado de toda la creación de Dios. Dios hará su morada en la Tierra con toda la humanidad y el árbol de la vida estará disponible de nuevo.

Jesús dijo, al hablar acerca de este tiempo: “Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida” (Apocalipsis 21:5-6).

Dios ha revelado su maravilloso plan a todos los fieles creyentes que esperan la “restauración de todas las cosas” próximamente. Usted también, puede ser parte de este impresionante futuro si se arrepiente de sus pecados y vive una vida de obediencia a Dios. Para aprender más acerca de este proceso, vea los artículos de la sección Cambio.