La segunda venida

La Biblia dice que Jesús va a volver a la Tierra. Viendo todos los avances de nuestro mundo moderno, ¿es realmente necesaria la segunda venida de Cristo?

¿Por qué Jesucristo debe volver a la Tierra? Tal vez parezca que fuera una pregunta solamente para personas de la Iglesia, y además que no tuviera un verdadero impacto en la vida de las personas que no son religiosas. A pesar de esto, a propósito, la respuesta para esta pregunta es de extrema importancia para toda la raza humana —creyentes y no creyentes, cristianos y no cristianos.

¿Por qué necesitamos la segunda venida de Cristo? Dicho de una manera simple: para la supervivencia humana. Primero, examinemos el tema de la guerra moderna y las armas que tiene a disposición la humanidad actualmente.

Amenazas nucleares

Actualmente existen por lo menos nueve naciones con armas nucleares en el mundo: los Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña, Israel, Pakistán y Corea del Norte.

También es muy conocido que Irán está buscando decididamente desarrollar armas nucleares, y los analistas aseguran que si Irán consigue la bomba, otras naciones de oriente medio como Egipto y Arabia Saudita se van a sentir obligadas a hacerlo también.

Y si Corea del Norte mejora su pobre desarrollo de tecnología nuclear y logra tener una bomba más sofisticada, una carrera armamentista tendría lugar en el oriente de Asia, con Japón sintiéndose presionado a abandonar su larga postura antinuclear.

El panorama de naciones rebeldes con acceso a la bomba es terrorífico. Pero, en realidad, el mundo ha vivido con la posibilidad de una guerra nuclear desde 1945, el año en que los Estados Unidos arrojó dos bombas atómicas (primitivas si se les compara con las armas nucleares de hoy en día) en Hiroshima y Nagasaki. Los efectos inmediatos de esas bombas fueron la muerte de 150,000 ciudadanos japoneses.

Considerando que las armas nucleares actualmente tienen un poder destructivo muchísimo más alto y peligroso que el de “Little Boy” y “Fat Man”, los apodos dados a las dos bombas arrojadas sobre Japón. Se estima que entre las dos potencias nucleares más grandes del mundo —Rusia y EE. UU.— hay un total de 3.500 ojivas nucleares desplegadas, y adicionalmente otras 5.000 armas tácticas nucleares sin desplegar.

Agregue a esta cifra, las 825 armas de las tres próximas potencias nucleares —China, Francia y el Reino Unido— y tendrá suficientes armas nucleares para aniquilar a toda la humanidad con poder de sobra.

Lo anterior ni siquiera menciona el peligro que les quita el sueño a los expertos en seguridad nacional: la posibilidad de que un grupo terrorista logre apoderarse clandestinamente de una bomba nuclear “sucia” o de armas químicas o biológicas.

“Las autoridades rusas dicen que en los últimos tres años se han neutralizado cientos de ofertas de contrabando de materiales nucleares. En octubre de 2001, poco después de los ataques al World Trade Center, un funcionario nuclear de Rusia informó que había frustrado dos incidentes separados durante los ocho meses anteriores en los que los terroristas habían estado vigilando un sitio de almacenamiento de armas secreto. En la década de 1990, las autoridades estadounidenses descubrieron varios complots de Al-Qaeda para obtener materiales nucleares, y el ex director de la CIA, George Tenet, le dijo al Comité de Inteligencia del Senado que Osama Bin Laden había tratado de "adquirir o desarrollar un dispositivo nuclear." (“Bombas nucleares sueltas”, última actualización 2006, Consejo de Asuntos Exteriores, pagina web).

Amenazas químicas y biológicas

Así de espantoso como es contemplar la posibilidad de ver hongos atómicos nucleares sobre Nueva York, Moscú, Beijing, Londres y cualquier otro lugar, podría decirse que es aún más terrible pensar en el uso de armas químicas y biológicas ahora a disposición de las tendencias agresivas de esta humanidad.

Por ejemplo, se informó que varios agentes químicos fueron usados por Irak en los años de1980 y en la guerra civil en Siria en 2013. Los reportes de los efectos de estos ataques químicos describen muertes por asfixia, quemaduras y vómitos y también problemas de salud a largo plazo, tales como el aumento de cáncer y defectos de nacimiento.

No, no es un buen panorama. Y no es algo en lo que nos gusta pensar. Sin embargo, con la humanidad a merced de sus propias equivocaciones y dispositivos militares, no sólo existe la posibilidad de que se desencadenara una guerra química y bilógica, sino que de hecho así será.

Casi todas las armas de guerra que han sido inventadas, han sido utilizadas en algún momento durante los conflictos.

La segunda venida necesaria para la supervivencia humana

¿Por qué Jesucristo debe regresar? ¡Para impedir que la humanidad se aniquile! Para detener el horripilante final provocado por las armas atómicas, químicas y/o biológicas. La Biblia nos muestra que este es el final que le esperaría a la humanidad si no fuera por la intervención divina a través de la segunda venida de Cristo: “Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados” (Mateo 24:22).

Esta escritura y otras más, nos hablan de la posibilidad de la destrucción total de la humanidad de no ser por la segunda venida de Jesucristo el Mesías.

Analizando las raíces de los conflictos de los siglos 20 y 21, es notable ver que la mayoría de éstos han sido ocasionados por conflictos entre personas de diferentes etnias y nacionalidades —japoneses y chinos, alemanes y judíos, iraquíes e iraníes, israelíes y árabes, norteamericanos y japoneses, indios y pakistaníes. Dividida por razas y origen nacional, la humanidad se ha demostrado a sí misma que es incapaz de sobreponerse a esas divisiones para avanzar hacia una verdadera y duradera paz. Pareciera que la diversidad inherente a la raza humana, en sí algo positivo, se enfocara hacia el conflicto destructivo.

“Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares” dice Jesús (Mateo 24:7). ¡Cuán cierta es esta descripción actualmente! La mayoría de los conflictos en el mundo se han presentado entre diferentes grupos raciales y nacionalidades y también por las guerras debidas a la religión.

En su segunda venida, Jesucristo tendrá que enseñarle a la humanidad cómo sobreponerse a los conflictos étnicos para poder traer justicia verdadera. “Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Isaías 2:4).

Enseñar el camino a la paz

¿Por qué necesitamos la segunda venida de Jesucristo? Necesitamos que Él gobierne sobre todas las naciones y enseñe a la humanidad a lograr y luego a administrar la paz en la tierra. Sin Él sería imposible.

La verdadera paz siempre le ha sido esquiva a la humanidad. Nunca ha sido lograda por las organizaciones multinacionales creadas con ese fin. La Liga de las Naciones, fundada en 1919 a finales de la primera guerra mundial, desafortunadamente falló en traer la paz.

Aun las Naciones Unidas escasamente se podría decir que han tenido algo de éxito. Fundada en 1945, al terminar la Segunda Guerra Mundial, empezó con 51 estados miembros y en el 2013 ya tenía 193. Aun durante ese periodo de 68 años, falló al no poder evitar muchas guerras importantes, como la de judíos contra árabes en el Medio Oriente, la guerra de Corea, la guerra de Vietnam, la Guerra de Iraq contra Irán, y también genocidios en lugares como Rusia, China, Camboya y Ruanda.

La organización tiene cascos azules ubicados en muchos lugares alrededor del mundo que afrontan grandes tensiones, incluso aunque estos cascos azules tienen la reputación de lograr poco y en general nada. Aún más, desde que los cascos azules de las Naciones Unidas están con el consentimiento de los países anfitriones, pueden ser retirados en cualquier momento, tal como ocurrió en Egipto en 1967, dando paso a un nuevo conflicto.

En verdad: “No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz” (Isaías 59:8). No, ni siquiera esfuerzos sobrehumanos podrán traer la paz. ¡La subsistencia de la humanidad requiere de la segunda venida de Jesucristo!

Cristo regresará para dar salvación a los santos

Cuando Jesús regrese a la Tierra, va a traer una recompensa especial para aquellos que lo siguieron a Él y practicaron su camino de vida durante su existencia física.

A su segunda venida, Jesucristo va a traer el regalo de la vida eterna a aquellos que lo adoraron y lo sirvieron a través de sus vidas. “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:51-52).

Éste es el destino para aquellos que vivieron su vida de acuerdo a Dios, demostrando coraje para ir en contra de la corriente de nuestra cultura y sus falsos valores predominantes: “…los que están con él son llamados y elegidos y fieles” (Apocalipsis 17:14).

Existe y continuará existiendo un grupo de personas que va a “seguir al cordero” (Apocalipsis 14:4). Jesús va a regresar para redimirlos, y para darles su recompensa —la vida eterna en la misma familia de Dios: “…y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (Hebreos 9:28).

Cristo va a regresar para ofrecerle la salvación al resto de la humanidad

Después de rescatar al mundo de una autodestrucción segura, revelando el camino hacia la paz y otorgando la salvación a sus fieles santos, al final Jesús mostrará el camino a la salvación al resto de la humanidad. Su segunda venida marca el inicio de una época en la cual Satanás va a ser desterrado y Jesús y sus santos resucitados van a gobernar sobre toda la tierra (Apocalipsis 20:1-5; 11-12).

Jesucristo va a ofrecer salvación a quienes sobrevivan los tiempos del fin, que no están entre los santos, y eventualmente Él va a ofrecerla a todos los que vivieron o murieron sin tener la oportunidad de seguirlo a Él. Bajo el liderazgo de Jesús, finalmente la humanidad va poder experimentar una genuina y prolongada paz, prosperidad y propósito y tendrá la oportunidad de unirse eternamente a los fieles santos en el Reino de Dios.

Si desea más información acerca de estos temas, lea “El milenio de 1.000 años” y “El Último gran día: la cosecha final”.

Resumen de la segunda venida de Cristo

¿Por qué Cristo debe regresar? Brevemente:

  • Para mantener la vida y traer paz

  • Para ofrecer vida a este planeta de guerra, que para esa época va a estar en peligro real de autodestruirse.

  • Para poner punto final a los hongos atómicos de las armas nucleares.

  • Para detener la matanza.

  • Para dar la recompensa de la vida eterna a quienes pacientemente han esperado por su venida.

  • ¡Y a ofrecer el regalo de la salvación al resto de la humanidad!

Jesucristo va a regresar. ¡Y muy pronto!