¿Podemos prepararnos para el fin del mundo?

Hoy en día millones de personas dedican sus vidas a prepararse para el fin del mundo ―y muchos de sus temores tienen fundamento. Pero ¿habrá una mejor manera de prepararnos?

La vida de Geoff Miller es muy similar a la de cualquier otro ciudadano de clase media. Trabaja como programador informático en un banco de inversiones de Chicago, y todos los días viaja a su trabajo en tren desde las afueras de la ciudad. Su esposa, Trish, trabaja medio tiempo como fisioterapeuta y además se la pasa llevando a sus dos hijas adolescentes a actividades deportivas y clases de música.

Sin embargo, los Miller (quienes pidieron que su verdadero nombre no se revelase) tienen otros intereses de los que sólo su familia y un pequeño círculo de amigos saben.

Trish también dedica mucho de su tiempo a almacenar comida y otras provisiones. Cada semana seca y enlata grandes cantidades de carne y productos agrícolas, y además compra contenedores enormes de alimentos no perecibles para luego guardarlos en su sótano. También tiene guardados suministros de primeros auxilios, artículos de aseo personal, agua, baterías, carbón y fósforos.

De hecho, los Miller están cerca de tener reservas suficientes para un año.

Geoff no se queda atrás. Ha estado ocupado instalando cámaras de seguridad, ventanas de vidrio templado, paneles solares, un invernadero hidropónico de interior y una cerca eléctrica que rodea la propiedad. También compró pistolas y rifles para él, su esposa y sus hijos, y se asegura de que todos tengan prácticas de tiro cada semana. “Debes estar preparado para protegerte a ti mismo y tus pertenencias de los saqueadores”, dice.

Recientemente la pareja compró un terreno en Wisconsin y construyó un búnker subterráneo ―su refugio en caso de que necesiten sobrevivir a alguna amenaza temporal o dejar su casa permanentemente. Ahí tienen más reservas de comida, agua, armas y municiones; pero sólo su familia cercana sabe dónde está ubicado. “No tendremos espacio para nadie más, así que no queremos que intrusos vengan a tocar la puerta cuando todo comience a colapsar”, dice Geoff.

Preparándose para sobrevivir

Los Miller son parte de un movimiento llamado en inglés doomsday preppers ―personas que se están preparando para sobrevivir porque creen que a corto plazo va a ocurrir una gran catástrofe o emergencia, o incluso algo que acabará con la sociedad tal como la conocemos.

Como los Miller, muchos preppers prefieren mantener sus preparativos en secreto, por lo que sólo tenemos un estimado de cuántos son. Tom Martin, fundador de American Preppers Network, piensa que hay de tres a cinco millones de preppers sólo en los Estados Unidos y millones más alrededor del mundo. “El movimiento es una tendencia global y está creciendo cada vez más”, asegura. “Donde quiera que haya habido desastres naturales, la gente se está preparando con más avidez”.

Un buen indicador de la fuerza que ha tomado el movimiento son los negocios y sitios web que han surgido en respuesta a las demandas de los preppers, así como su rápido crecimiento. Uno de ellos reportó un aumento de hasta 708 por ciento en sus ingresos sólo en los últimos tres años, y otro negocio que ha crecido bastante es el de la construcción de refugios y bunkers.

Existen miles de blogs y sitios web de supervivencia, así como docenas de revistas acerca del tema. Además, la televisión está haciendo su parte con programas como Doomsday Preppers [Preparados para el fin del mundo] de National Geographic, donde cada episodio muestra a una nueva familia de preppers, y Doomsday Bunkers [Bunkers para el fin del mundo] de Discovery Channel, que se dedica a seguir a una compañía que construye bunkers de seguridad.

¿Qué impulsa este movimiento?

Sin embargo, este movimiento no es del todo nuevo. Siempre ha habido personas (generalmente desadaptados sociales) que temen y se preparan para escenarios apocalípticos. “Lo diferente, es que ahora el movimiento se ha popularizado”, comenta Martin. “Hoy en día hay preppers de todas las edades, géneros y niveles socioeconómicos”.

<p><strong>Preparándose para el desastre</strong></p>

<p><strong>Los “preparados” para el fin del mundo se entrenan en autodefensa y construyen bunkers, que normalmente están localizados entre 6 a 9 metros bajo tierra.</strong></p>

Preparándose para el desastre

Los “preparados” para el fin del mundo se entrenan en autodefensa y construyen bunkers, que normalmente están localizados entre 6 a 9 metros bajo tierra.

Martin piensa que el ataque a las Torres Gemelas fue el acontecimiento central que desencadenó el interés, y desastres como el huracán Katrina y Sandy o el brote de Ébola del año pasado le han dado aún más fuerza. “Cada vez que hay una epidemia o desastre natural en el mundo, la tendencia se acrecienta”, agrega.

Aunque sus preparativos pueden tener distintas motivaciones y niveles de intensidad, la mayoría de los preppers pertenece a uno de dos grupos. El primero es el de quienes se preparan para algún desastre regional, sea natural o causado por el hombre, y se enfocan en “capear la tormenta” hasta que todo vuelva a la normalidad.

El segundo se prepara para una catástrofe devastadora que acabará con el mundo entero tal como lo conocemos. Estos son los que se llaman “preparados para el fin del mundo”. Son personas convencidas de que nuestro planeta pronto será arrasado por un desastre de grandes proporciones que lo cambiará todo ―tal vez el colapso de la economía, el uso de armas de destrucción masiva (nucleares, químicas o biológicas), una pandemia global e incurable, el impacto de un asteroide o cometa, o los impulsos electromagnéticos de una llamarada solar o explosión nuclear que inhabilitarán todos los aparatos eléctricos.

El verdadero fin del mundo

Los “preparados para el fin del mundo” le temen a una serie de desastres que según ellos podrían devastar nuestro planeta ―y, en muchos casos, sus temores no son infundados. Pero, ¿qué sucedería si todos estos desastres ocurrieran uno tras otro, acabando con toda esperanza de sobrevivir? ¿Qué sucedería si el fin del mundo fuera real?

Jesucristo advirtió que en el futuro vendrá un tiempo de sufrimiento sin precedentes en la historia de la humanidad: “… porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá” (Mateo 24:21).

Los desastres que ocurrirán en ese tiempo (descritos con más detalle en el libro de Apocalipsis) serán de tal magnitud que nadie podría prepararse lo suficiente físicamente hablando.

Pero esto no significa que no haya escapatoria. Cristo también prometió que “si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados” (v. 22).

“Los escogidos” son los seguidores de Jesucristo que se arrepienten de sus pecados y se comprometen a obedecer a Dios fielmente. Al final de su profecía del Monte de los Olivos, Cristo les dijo a sus seguidores cómo podían preparse para su segunda venida:

“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre” (Lucas 21:34-36).

A pesar de los terribles pecados del mundo, Dios tiene la mirada puesta en su pueblo y estará con ellos durante la “Gran Tribulación”. Luego, Cristo regresará como Rey de reyes para detener la amenaza del fin del mundo y reunir a sus santos, quienes reinarán con Él y le ayudarán a finalmente establecer paz en toda la Tierra.

Descubra más acerca de estos temas y cómo prepararse espiritualmente para el fin del mundo en nuestro sitio web VidaEsperanzayVerdad.org. Consulte:

Ellos no sólo se están preparando para sobrevivir al evento en sí, sino también para el subsecuente colapso de la infraestructura social (sistemas de transporte, caminos, puentes, represas, servicios, hospitales, cárceles, etcétera), la falta de alimento, los disturbios y la ley marcial.

¡Con razón la preparación para el fin del mundo se convierte en el centro de su vida!

El fin del mundo para los que no podemos prepararnos físicamente

Sin lugar a dudas vivimos en un mundo cada vez más incierto y peligroso. Y, en un mundo como el nuestro, tiene sentido tener algunas provisiones de emergencia en caso de desastres naturales, clima extremo, cortes de luz o cosas similares. “Siempre es sabio estar preparados para los tiempos difíciles”, dice Douglas Horchak, ministro de la Iglesia de Dios, una Asociación Mundial, en Dallas, Texas. “Pero los preparativos que muchos están haciendo hoy en día ¡no van a salvarlos del fin del mundo que está por venir!”.

Desde tiempo atrás, la Biblia ha profetizado un devastador escenario apocalíptico en los tiempos del fin, para el que el mundo jamás podría prepararse. “De hecho, Jesucristo habló de una futura ‘gran tribulación’ ―el tiempo de sufrimiento más terrible que la humanidad jamás haya visto”, explica el Sr. Horchak.

“Aunque el mundo será avisado con tiempo, Cristo advirtió que ese momento vendrá inesperadamente, como una trampa que se cierra de repente. Ése es el fin del mundo para el que deberíamos estar preparándonos. Pero la pregunta es: ‘¿cómo?’”.

Cristo enfatizó la importancia de prepararnos en Mateo 24:44: “también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis”.

¿Cómo podríamos prepararnos para los eventos cataclísmicos que precederán su regreso? “La clave está en saber para qué nos preparamos exactamente. Si nos estamos preparando para defender nuestra propiedad (como muchos de los preppers), entonces no tenemos el enfoque que Dios espera. La única preparación que puede realmente salvarnos es la preparación espiritual”, aclara el Sr. Horckak, citando Lucas 21:36: “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre”.

“Tenemos que tener en cuenta a Dios”, agrega. “Cuando la gente empieza a pensar en lo mal que está el mundo y lo difícil que se pueden volver las cosas, si Dios no está en el cuadro, lo único que les queda es lidiar con sus temores a nivel físico. Y, cuando eso sucede, se vuelven desconfiados, se crean divisiones y hostilidad, y mucho campo para que la naturaleza humana aflore (lo cual nunca es bueno)”.

Por otro lado, quienes se preparan espiritualmente pueden descansar confiados en las muchas promesas de protección que la Biblia tiene para los siervos de Dios. Como dice Nahúm 1:7: “El Eterno es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían” (consulte también Éxodo 14:14 y Salmos 34:19).

“Aunque es correcto tomar algunas precauciones de seguridad para emergencias, Dios dice muy claramente que debemos confiar en Él primero”, continúa el Sr. Horchak. “Debemos buscar la guía de Dios, no sólo en los tiempos difíciles, sino siempre”.

Lejos de basarse en la confianza en Dios, el movimiento de los preppers está basado en la confianza en sí mismos. De hecho, lo que muchos de ellos quieren es dejar de depender de alguien más, de una institución, o de Dios, para sobrevivir. Están empecinados en depender sólo de sí mismos, y a su manera.

La preparación espiritual es lo que cuenta

Pero definitivamente, la mejor forma de prepararnos para los tiempos difíciles es desarrollando una relación cercana con Dios a través de la oración, el estudio de la Biblia, el ayuno y la meditación. Como dice Santiago 4:8, si nosotros nos acercamos a Él, Él se acercará a nosotros. Y Él es nuestra única garantía de seguridad verdadera.

Dios promete que no debemos permitir que el miedo a las dificultades de este mundo nos llene de cobardía, ni dejar que las cosas que están fuera de nuestro control dominen nuestra mente, pues “no nos ha dado… espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7). Nuestro Creador no quiere que vivamos con la actitud de los que se preparan para el fin del mundo o preocupados por posibles catástrofes. Quiere que tengamos esperanza y paz, sabiendo que todo está en las manos de Dios.

“Si nos estamos preparando espiritualmente ―esforzándonos por tener una relación cercana con Dios― en realidad no tenemos nada que temer. Dios siempre protege a los suyos”, concluye el Sr. Horchak. “Él es el único que puede salvarnos de las grandes catástrofes y calamidades globales, y es la única fuente de verdadera seguridad”.

Si desea profundizar en este tema, puede leer “La ira de Dios: cómo sobrevivir a ella” y “El fin del mundo—¡Por qué es buenas noticias!” de VidaEsperanzayVerdad.org.