¿Qué es el “tiempo de angustia para Jacob”?

¿A qué se refería Jeremías cuando habló del “tiempo de angustia para Jacob”? ¿Y qué relación tiene este terrible “tiempo de angustia” para los descendientes de Israel con la Gran Tribulación?

 Dios inspiró al profeta Jeremías a escribir sobre un futuro “tiempo de angustia para Jacob” (Jeremías 30:7). Pero, ¿en qué consiste este tiempo de aflicción para los descendientes de Jacob y cuándo ocurrirá? Como explican los artículos “Las 12 tribus de Israel: ¿quiénes son en la actualidad?” y “¿Quiénes son los Estados Unidos y Gran Bretaña en la profecía?”, los actuales descendientes de Jacob se encuentran en los países de habla inglesa y otros países del noroeste de Europa.

Por lo tanto, esta profecía describe un tiempo de aflicción sin precedentes que afectará a dichos países justo antes de la segunda venida de Cristo. ¿Por qué? La respuesta está en las instrucciones que Dios dio a sus antepasados hace miles de años.

La razón del castigo

Sabiendo que los antiguos israelitas tenían la tendencia de rechazarlo a Él y sus mandamientos, Dios advierte a Moisés: “He aquí, tú vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y fornicará tras los dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio de ella; y me dejará, e invalidará mi pacto que he concertado con él; y se encenderá mi furor contra él en aquel día; y los abandonaré, y esconderé de ellos mi rostro, y serán consumidos; y vendrán sobre ellos muchos males y angustias, y dirán en aquel día: ¿No me han venido estos males porque no está mi Dios en medio de mí? Pero ciertamente yo esconderé mi rostro en aquel día, por todo el mal que ellos habrán hecho, por haberse vuelto a dioses ajenos” (Deuteronomio 31:16-18).

Convencido, Moisés transmite este mensaje al pueblo diciendo: “yo sé que después de mi muerte, ciertamente os corromperéis y os apartaréis del camino que os he mandado; y que os ha de venir mal en los postreros días, por haber hecho mal ante los ojos de Jehová, enojándole con la obra de vuestras manos” (v. 29).

Castigos múltiples

La profecía no tardó en cumplirse y los israelitas recibieron su castigo. En el siglo VII a.C., Dios castigó al pueblo de Israel con la cautividad por parte de los asirios, y, poco después (siglo VI a.C.), castigó a Judá con la invasión de Nabucodonosor y los babilonios. Sin embargo, el castigo aún no ha terminado; debido a su desobediencia, los descendientes de Jacob serán desolados una vez más antes de que Cristo regrese para establecer el Reino de Dios en la tierra.

Si bien el “tiempo de angustia para Jacob” afectará a todos los descendientes del antiguo Israel, la Biblia revela que Jacob puso su nombre explícitamente sobre Efraín y Manasés. Por lo tanto, serán sus descendientes (principalmente los Estados Unidos y Gran Bretaña, pero también Canadá, Australia, Nueva Zelanda, etc.) quienes se lleven la peor parte del castigo.

Como escribiera Daniel: “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua” (Daniel 12:1-2).

El tiempo del fin

Pero la historia no termina con el castigo de los descendientes de Jacob. Como Cristo profetizó en Mateo 24:21-22, el resto del mundo también se verá afectado por este sufrimiento sin precedentes antes de su regreso: “porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados” (énfasis añadido).

Luego, la Gran Tribulación dará paso al Día del Señor. (Para conocer más acerca de los terribles eventos que ocurrirán antes del regreso de Cristo, consulte el artículo “¿Qué es el Día del Señor?”.)

La buena noticia

Si bien los descendientes de Jacob (incluyendo a los países modernos de habla inglesa) serán castigados severamente, en Jeremías 30:3 Dios también promete: “haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán”.

Eventualmente llegará un tiempo de restauración en que “dice el Eterno de los ejércitos, yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre, sino que servirán a Jehová su Dios y a David su rey, a quien yo les levantaré.

“Tú, pues, siervo mío Jacob, no temas, dice el Eterno, ni te atemorices, Israel; porque he aquí que yo soy el que te salvo de lejos a ti y a tu descendencia de la tierra de cautividad; y Jacob volverá, descansará y vivirá tranquilo, y no habrá quien le espante. Porque yo estoy contigo para salvarte, dice Jehová, y destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo” (vv. 8-11).

Los descendientes de Jacob sufrirán un terrible “tiempo de angustia”, pero también llegará el momento en que se arrepientan y sean restaurados. Para más detalles de esto, consulte el artículo “Estados Unidos en la profecía”.