Siete claves para tener mejores relaciones

¿Por qué algunas relaciones se amargan y se terminan? ¿Qué principios podemos encontrar en la Biblia para preservar o sanar nuestras relaciones con la familia y los amigos?

En general el estado de las relaciones humanas en la actualidad, es pobre. No importa de qué nivel hablemos —ya sea entre jefes de estado, naciones o personas— hay muchos ejemplos de relaciones deterioradas o rotas.

Una persona en contra de otra

Amedrentar, acosar, secuestrar y toda la violencia que vemos en las calles, son síntomas de nuestro enfermo mundo.

En el hogar, en las relaciones interpersonales íntimas del matrimonio, muchos esposos y esposas luchan por poder sobrellevarse. En la mayoría de los países occidentales, cerca del 50 por ciento de los matrimonios terminan en divorcio, y millones de otras parejas se terminan sin haber llegado nunca a contraer nupcias.

Desmenuzando el rompimiento

Ya que los seres humanos tenemos muchísimas experiencias con malas relaciones, es realmente fácil documentar y aun predecir las etapas progresivas que generalmente ocurren cuando una relación se está deteriorando. En las primeras etapas del conflicto, los pequeños desacuerdos son pasados por alto o ignorados. Eventualmente algo sucede que provoca la ira y la frustración, lo que lleva a la relación a la etapa del conflicto.

A medida que progresa el conflicto, ambas partes experimentan sentimientos hostiles y comunicación negativa entre sí. En este punto, muchos comparten sus desacuerdos con otros y buscan consuelo en ellos. La relación llega a su fin cuando una o ambas personas deciden que el dolor y la insatisfacción son tan grandes que no vale la pena seguir con la relación. Aunque esta progresión puede parar en cualquier momento, con demasiada frecuencia el proceso llega hasta el final.

Si desea una explicación más detallada de cómo fallan las relaciones matrimoniales, vea el recuadro: “El proceso del conflicto”. Aunque este recuadro describe lo que pasa a medida que se derrumban los matrimonios, el proceso del rompimiento es similar en otra clase de relaciones.

Pasos que curan y protegen

Aunque hay ocasiones en las que desafortunadamente las relaciones deben terminar, muchas pueden salvarse, sanarse y preservarse, si seguimos los principios revelados en la Biblia. A continuación les daremos siete claves para tener mejores relaciones:

Clave #1: No alce la voz.

La Biblia dice que “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor” (Proverbios 15:1). Cuando las discusiones se convierten en sesiones de gritos, las opiniones de las personas no cambian. En vez de esto, las personas se endurecen y se sienten justificadas en su posición por el comportamiento de la otra persona.

Clave #2: Diga siempre la verdad.

Aunque se ha convertido en costumbre que las personas mientan rutinariamente, si su amigo se da cuenta que usted no siempre dice la verdad, nunca va a saber si debe creerle o no lo que usted le está diciendo. Las relaciones se construyen sobre la confianza y cuando una parte miente, la confianza es menoscabada. Al enfocarse en este punto, Pablo les dijo a los Efesios que “desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo” (Efesios 4:25).

Clave #3: Siempre demuestre respeto.

Si bien no siempre tenemos que valorar o estar de acuerdo con las opiniones o acciones de otras personas, siempre debemos mostrarle respeto. Tal vez no entendamos todo lo que ocurrió para tomar una decisión, o que la persona sencillamente cometió un error. Como Pablo escribiera: “Que a nadie difamen” (Tito 3:2).

Clave #4: Esfuércese por ser una persona amable, pacífica.

Si bien algunas personas erróneamente creen que estas características son signo de debilidad, son realmente claves para tener mejores relaciones y son un reflejo de la santidad. Pablo nos advierte: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Romanos 12:18). Santiago añade: “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Santiago 3:17).

Clave #5: Piense antes de hablar.

Si bien es muy tentador responder rápidamente cuando nos ofenden y acusan falsamente, debemos analizar cuidadosamente nuestras palabras antes de hablar. ¿Lo que digamos podrá ayudar a resolver el asunto o sólo ahondará la herida? Una vez las digamos, no podemos retractarnos. Aunque podemos disculparnos, la otra persona todavía seguirá recordando lo que hemos dicho. Santiago escribió: “Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse” (Santiago 1:19).

Clave #6: Esté dispuesto a disculparse con prontitud y a aceptar una disculpa.

Todos cometemos errores, así que es mejor que usted esté dispuesto a disculparse cuando se dé cuenta que ha ofendido a alguien o ha hecho algo errado.

También necesitamos estar dispuestos a aceptar las disculpas cuando otros admiten que han cometido un error y se disculpan con nosotros. Al expandir esta expectativa, Cristo dijo: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14-15).

Clave #7: Utilice el Espíritu Santo de Dios.

La evidencia de que el Espíritu de Dios está trabajando en nosotros es: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23). El Espíritu Santo también nos ayuda a tener una mente equilibrada y madura espiritualmente (2 Timoteo 1:7). Si en verdad “andamos en el Espíritu” (Gálatas 5:16), estas características estarán presentes en nuestras acciones y comunicación. Estas características también harán que nuestros amigos nos aprecien.

Muchos pasajes bíblicos nos dan detalles prácticos de cómo al usar el Espíritu Santo de Dios, esto nos podrá ayudar en nuestras relaciones. Reflexione en lo placentero que sería tener un amigo que siempre exhibiera el fruto del amor tal como Pablo lo describiera: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser” (1 Corintios 13:4-8).

Progresar en esta clase de amor es lo que nos permite tener unas relaciones saludables, edificantes, ¡las que Dios quiere que tengamos! Otros pasajes que nos pueden ayudar a desarrollar relaciones de acuerdo a Dios, son: Filipenses 2:1-5 y Romanos 12:9-21. Estudie estos pasajes y pídale ayuda a Dios para poder aplicarlos.

Ponga en práctica estas claves en sus relaciones y vea los resultados positivos que traerán. Los principios siempre vigentes de Dios, siempre dan buenos frutos.

Usted encontrará más elementos acerca de cómo mejorar su matrimonio y otras relaciones en la sección de “Relaciones” en VidaEsperanzayVerdad.org.

Recuadro:

Incidentes internacionales: los problemas en las relaciones en el escenario mundial

Nuestras relaciones con la familia y amigos son tan sólo un microcosmos de las relaciones en la escena local, nacional e internacional. Los mismos principios que gobiernan las relaciones personales también impactan las relaciones internacionales hasta el punto en que pueden generar conflictos y aún la guerra.

Por ejemplo, para nadie es un secreto que las relaciones entre el presidente Obama de Estados Unidos, y el presidente ruso Putin, han sido difíciles y tumultuosas. El verano pasado la tensión en su relación se hizo evidente para el público, a medida que los dos discrepaban por las filtraciones de la Agencia Nacional de Seguridad por parte de Edward Snowden y cómo responder ante el uso de armas químicas en Siria.

El presidente de Estados Unidos acusó a su contraparte de estarse encaminando a las sospechas y desconfianza de la Guerra Fría y socavar la relación entre las dos naciones. También condenó la posición de Rusia en Siria y los derechos humanos. La respuesta del presidente Putin fue acusar a Estados Unidos de actuar hipócritamente, de no respetar a Rusia y actuar como un matón en la escena mundial.

Nación contra nación

En cuanto a las relaciones entre naciones, los Estados Unidos y Rusia están lejos de ser las únicas naciones que están experimentando tensiones. En el Medio Oriente, algunas naciones árabes afirman que su meta es destruir el estado de Israel, en tanto que esta nación desesperadamente quiere ser reconocida como un estado legítimo y que le permitan vivir en paz. Los ciudadanos israelíes actualmente viven con el temor de que Irán adquiera armamento nuclear y lo use contra Israel.

Una coalición de naciones en las Naciones Unidas ha sido sistemáticamente obstaculizada por Irán, a medida que esta nación continua avanzando en la tecnología nuclear, presumiblemente con propósitos militares, a pesar de las repetidas peticiones y demandas para que desista de esta ambición. Aunque hay indicios tentativos de una resolución pacífica con el nuevo presidente iraní, muchos temen que este desacuerdo no termine pacíficamente.

Grupo contra grupo

Si hablamos de política, las cosas no son mejores. La guerra civil en Siria ahora tiene a su haber 110.000 víctimas, y el régimen de Assad ha sido acusado de utilizar armas químicas contra sus propios ciudadanos.

Las emociones en Egipto están exacerbadas tanto a favor como en contra del presidente recién depuesto Mohammed Morsi. Aunque sus simpatizantes —principalmente de los hermanos musulmanes— quieren que regrese al poder, los militares egipcios lo removieron por la fuerza de su puesto y la corte egipcia dictó una orden para disolver los hermanos musulmanes y confiscar sus bienes.

En los Estados Unidos, los ciudadanos se han visto frustrados al ver que el presidente y el congreso no pueden trabajar juntos para lograr el gobierno y el manejo responsable de la deuda de la nación. En vez de sentarse cara a cara para negociar y encontrar soluciones a sus diferencias, todas las partes parecen preferir a la prensa para hablar mal de sus contrincantes. Mientras escribimos esto, ni el presidente de Estados Unidos, ni el congreso, tienen una aprobación de su gestión por encima del 50 por ciento.

Para encontrar soluciones a estos conflictos y al deterioro en las relaciones en la escena internacional, debemos primero aprender a manejar los problemas en las relaciones a nivel personal. Cuando las personas alrededor del mundo aprendan y apliquen los principios bíblicos de este artículo, las relaciones progresarán a todo nivel.

El proceso del conflicto

1. El estado latente: Los sentimientos negativos no se expresan ni se discuten de una manera abierta, la frustración y la insatisfacción aumentan.

2. El detonante: El suceso que detona todo con frecuencia es pequeño y pareciera que no tiene relación con toda la demostración de ira y frustración que provoca.

3. La etapa del choque: Las frustraciones reprimidas y las irritaciones se desbordan. Con frecuencia esto es una sorpresa para la otra persona que no se había dado cuenta de la profundidad de los sentimientos. Este choque puede llevar a la resolución, a evitar o a simplemente continuar en un estado de conflicto.

4. La etapa en que se incrementa el conflicto: El conflicto comienza a propagarse a otras áreas de la vida. Las críticas hostiles y despectivas hacen que la ira y la amargura se intensifiquen. Cada persona se siente rechazada y amenazada. Hay menos disposición a aceptar la culpa y más decisión de acusar al otro. En algunos casos, un integrante de la pareja tratará de sentirse mejor y más capaz, destruyendo al otro.

5. La etapa de la búsqueda de aliados: Cada cónyuge trata de encontrar aliados que lo respalden y estén de acuerdo en que la otra persona es la causa del problema. Algunas parejas utilizan a los hijos como aliados con el fin de herir al otro. Problemas íntimos son discutidos con amigos y parientes, a medida que cada uno busca aliados. Los dos se vuelven más hostiles entre sí y menos dispuestos a comprometerse.

6. La etapa de la búsqueda de fuentes de gratificación alternativas: Si el conflicto continúa, la hostilidad se vuelve tan grande y la satisfacción tan pequeña que una o ambas partes empiezan a buscar plenitud emocional fuera de la relación. Algunos buscan esta realización en los hijos, trabajo, pasatiempos, servicio a la comunidad, etcétera, etcétera. Las parejas casadas pueden caer en las relaciones sexuales extramaritales. Se reduce enormemente la inversión emocional en la relación.

7. La etapa de la disolución: La última etapa de un conflicto no resuelto es la disolución de la relación. Uno o ambos cónyuges llegan al punto en que ya no desean continuar soportando la situación.

La espiral hacia la destrucción puede detenerse en cualquier etapa, pero esto exigirá conciencia y trabajo tal como está descrito en el artículo que acompaña a éste. (Fuente: Nick Stinnett, James Walters y Evelyn Kaye: Relationships in Marriage and the Family [Relaciones en el matrimonio y la familia], segunda edición, pp. 191-192).

Cuándo terminar una amistad

Algunos creen erróneamente que no tienen ninguna alternativa en cuanto a los amigos, y que deben mantener todas las relaciones —sin importar cuán malas puedan ser.

Si bien no debemos terminar una relación sin antes pensarlo cuidosamente (no podemos adoptar una mentalidad de relaciones desechables como muchos la tienen en la actualidad) o sin ir primero y tratar de resolver el problema (Romanos 12:18), hay momentos en los cuales terminar una relación es la decisión correcta que debemos tomar. A continuación enumeraremos algunas situaciones en las que semejante decisión está indicada:

1.      La persona se rehúsa a aceptar cualquier responsabilidad en el problema y no quiere trabajar con usted para resolver el conflicto (Mateo 18:15-17).

2.      La persona actúa persistentemente de una manera contraria a Dios, ilegalmente o sin ética (Proverbios 12:26).

3.      La persona lo amenaza a usted, practica cualquier forma de abuso o le dice a usted que se vaya (Salmo 120:7; Proverbios 22:24-25).