Sólo di “no”

Decir “no” no es fácil. Pero si no aprendemos a hacerlo, podemos llegar a lastimarnos a nosotros mismos y a otras personas. ¿Cómo decir no sin herir sentimientos o destruir amistades?

Durante los años 80 e inicios de los 90, se desarrolló una campaña publicitaria contra la guerra y las drogas en Estados Unidos llamada: “Sólo di no”. Este slogan fue patrocinado por la Primera Dama, Nancy Reagan, durante la presidencia de su esposo, y procuraba desalentar el uso de drogas enseñando a los niños a decir “no”. Eventualmente, la campaña se expandió a la lucha contra la violencia y el sexo premarital.

Decir “no” para protegernos

Algunas veces, aceptar algo que deberíamos evitar implica dañarnos a nosotros mismos. ¿Cuántas veces se ha visto en situaciones donde sabía que debería decir “no”, e incluso quería hacerlo, pero no lo hizo? Esto es bastante común para algunos de nosotros—incluso podría llegar a ser algo cotidiano. ¿Cómo lidiar con este tipo de situaciones?

A menudo el mayor desafío es decir “no” sin herir los sentimientos de otra persona o dañar nuestras amistades. Pero debemos recordar que, si no lo hacemos, podemos terminar lastimándonos a nosotros mismos y también a los demás. Y, si no somos capaces de negarnos a algo en forma educada pero firme, es probable que alguien se aproveche de nosotros.

Estos son ejemplos de argumentos que, lamentablemente, algunas personas han utilizado:

  • “Sabía que estaba manejando demasiado rápido y que no debía tomar alcohol mientras lo hacía, pero no supe qué hacer”.
  • “Sabía que era ilegal, pero todos querían hacerlo de todas formas”.
  • “No estaba de acuerdo con el grupo, pero no quería perecer diferente”.
  • “No debí haber cedido, pero todos lo hacían”.

Este tipo de situaciones pone en peligro nuestras convicciones, estándares familiares, seguridad y deseos propios. Pero existen formas razonables y amables de decir “no”. Estos son algunos consejos que le serán de mucha ayuda la próxima vez que sienta el deber de decir “no”.

Respetar las reglas

Niéguese de forma impersonal. Cuando alguien le invite a fumar, usar drogas, emborracharse o actuar ilegal o inmoralmente, hágale saber que su familia ha establecido ciertas reglas que usted ha decidido acatar y, por lo tanto, no puede aceptar la invitación. Esto le ayudará a evadir la presión de hacer algo incorrecto, venga de sus compañeros de escuela o sus amigos.

Muchas veces, se ganará el respeto de sus amigos por tener convicciones firmes. Respetar las reglas puede serle de mucha ayuda para enfrentar a alguien que conduzca demasiado rápido, beba en exceso o en situaciones inapropiadas, o sea una mala influencia sobre usted de alguna otra manera.

“Sólo di no, José”

La historia de José es un excelente ejemplo de esto. José fue un joven talentoso y bien parecido que, a pesar de ser esclavo, se convirtió en administrador de las posesiones de un importante noble egipcio llamado Potifar. Y todo iba muy bien hasta que la esposa de este noble trató de seducir a José.

Como leemos en la Biblia, la esposa de Potifar incitó a José a tener relaciones con ella en muchas ocasiones. Pero él siempre se negó diciendo: “No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado [Potifar] sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Génesis 39:9).

Sin embargo, ella insistía: “Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella, aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí” (vv. 10-12).

Y, luego de decir no al adulterio muchas veces—sabiendo que sería una traición contra su amo y contra Dios— José no tuvo otra opción más que huir. Este joven siguió el consejo que el apóstol Pablo diera siglos después en 1 Corintios 6:18: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca”.

José se negó educadamente a la invitación incorrecta de la esposa de su amo. En primer lugar, los deseos de la mujer iban en contra de las reglas su Padre espiritual—Dios—y, además, el adulterio también se opone a las normas fundamentales de la sociedad y la familia. Al decir no, José estaba acatando las reglas que se establecieron por el bien de todos. Cada vez que la esposa de Potifar se le insinuaba, el joven evitaba estar cerca de ella para alejarse de la tentación. Y cuando ella logró acorralarlo en una situación comprometedora, él finalmente decidió huir de la casa de Potifar.

Lamentablemente, José pagó el precio de hacer lo correcto; la esposa de Potifar lo acusó de acoso sexual y fue llevado a la cárcel. Sin embargo, Dios recompensó a José por su admirable firmeza al decir no al pecado y, eventualmente, lo llevó a ser el segundo hombre más poderoso de Egipto.

No ceder por cansancio

Por otro lado, la historia de Sansón nos da un ejemplo de qué no hacer. Este personaje cometió la insensatez de iniciar una relación con una mujer llamada Dalila (Jueces 16:4), cuyo nombre se ha convertido en sinónimo de tentación. Sansón se dejó llevar por una pasión descontrolada que lo hizo vulnerable a caer en manos de los filisteos.

Sus enemigos lo engañaron por medio de Dalila, a quien pagaron para atraerlo y traicionarlo (vv. 5-6) y quien le rogó revelar el secreto de su impresionante fuerza en tres ocasiones. En un principio, Sansón fue capaz de negarle lo que quería, pero después de un tiempo, cansado de sus incesantes peticiones de una prueba de su amor por ella, él cedió.

La historia de Sansón es un ejemplo fascinante—y también lamentable—de lo que sucede cuando mantenemos una relación en la que nuestro carácter sufre constantes ataques con el propósito de debilitarnos (vv. 15-17, 21). Si usted conoce a alguien que le presiona a contradecir sus convicciones de tal manera que necesita constantemente decirle que no, es probable que sea el momento de decir no a esa relación. ¡Un verdadero amigo nunca se haría el propósito de debilitar nuestra convicción de hacer lo correcto!

Proponer una alternativa

Decir “no” ante la presión a menudo implica contradecir a la mayoría. Pero a veces también puede haber personas dentro del grupo que piensan igual que usted y simplemente no tienen el valor para decir algo. Una de las mejores técnicas para negarnos ante la presión de un grupo es sugerir otra alternativa. Podría decir algo como: “No quiero hacer eso, pero por qué no mejor hacemos…”; de esta manera, tal vez incluso se vea apoyado por otras personas y termine ahorrándoles muchos problemas a todos.

Pedir que se pongan en sus zapatos

Otra forma de decir no sin ofender es hacer que los demás entiendan su punto de vista. Y esto no significa creerse superior al resto, sino simplemente dar a conocer sus principios y plantear la pregunta: “¿Qué harías tú en mi lugar?”. Estos son algunos ejemplos de cómo hacerlo:

  • “Tengo una relación muy buena con mis padres—ellos confían mucho en mí. Y lo que tú me pides implica arriesgar toda la confianza que he ganado. ¿Por qué habría de hacer eso?”
  • “Hice una promesa conmigo mismo y mi familia de que nunca me subiría a un auto con alguien que haya bebido o beba mientras conduce. ¿Qué quieres que haga, que rompa mi promesa y vaya contigo?”
  • “Nunca me ha gustado que la gente me mienta o diga mentiras acerca de mí. Entonces, ¿por qué habría de mentirle al jefe por ti?”

Prácticamente toda situación en la vida que requiera de un “no” puede solucionarse de esta manera—volcando la responsabilidad hacia quien esté ejerciendo la mala influencia. Hay muchas maneras amables de negarse a hacer algo incorrecto, y cuando decimos no con educación y cortesía, nuestra negación es mejor recibida. Si se trata de una persona razonable, entenderá por qué usted no ha aceptado su invitación, pero, si está lidiando con alguien más bien imprudente… ¿no es eso un indicador de que esa persona no debería tener influencia en su vida?

Decir “no” requiere de valor

Nadie dijo que sería fácil decir no, pero las consecuencias de aceptar algo que deberíamos haber evitado son aún peores. Decir no requiere de valor, pero, al final del día, ¡resistir a las malas influencias siempre tiene su recompensa! No sólo le evitará problemas a corto plazo, ¡sino que además le ayudará el forjar el carácter que lo acompañará durante el resto de su vida!