Vida, Esperanza y Verdad

De la edición Julio/Agosto 2018 de la revista Discernir

El diseño divino de la familia

El matrimonio y la familia no “evolucionaron”, pero las familias de hoy definitivamente son muy diferentes al diseño de Dios. Entender cuál era su plan desde un principio puede ayudarnos a construir mejores familias ahora y prepararnos para entrar en su familia eterna y perfecta.

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La Biblia dice que el matrimonio simboliza un grande y maravilloso misterio (Efesios 5:32). También describe cuál es el resultado del increíble amor de Dios en términos de relaciones familiares:

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” (1 Juan 3:1).

Pero estos ideales contrastan mucho con la realidad de las familias modernas. Debido a las desdichas que tantos experimentan, el matrimonio y la familia pueden parecer instituciones obsoletas que la evolución debería eliminar.

¿Azar o diseño?

¿Cómo se convirtieron el matrimonio y la familia en la unidad básica de casi todas las sociedades en el mundo y la historia? Según algunos, la familia es el resultado de la evolución, y la monogamia, un error.

La antropóloga Margaret Mead, por ejemplo, afirma: “Los padres son necesidades biológicas, pero accidentes sociales”. Ella cree que la evolución pudo fácilmente haber creado otras estructuras sociales donde los padres no tuviesen un rol permanente.

El biólogo evolucionista David P. Barash además escribe: “La monogamia está amenazada por nuestra misma biología. Los hombres generalmente son más grandes que las mujeres, tienen mayor masa muscular, tienden más a la violencia y tardan más en madurar sexualmente. Todos estos factores son característicos de una especie animal donde los machos compiten con otros para aparearse con múltiples hembras” (“Is Monogamy Over?” [¿Llegó la monogamia a su fin?], Time, 21 de septiembre del 2015, p. 64). Sin embargo, Barash agrega:

“Aunque la monogamia no es natural y por lo tanto no es fácil, ofrece el beneficio del cuidado biparental. Es raro observar el cuidado biparental en una especie a menos de que el macho esté seguro de su relación genética con la descendencia —una certeza que sólo la monogamia puede dar. Y ya que los bebés humanos necesitan tanto cuidado, protección e inversión de sus padres, los humanos, probablemente más que cualquier otra especie, se benefician mucho de la monogamia”.

Otros científicos también han hablado acerca de las ventajas del matrimonio y la familia. El artículo de portada de la edición del 13 de junio del 2016 de la revista Time resumió algunos de los beneficios que tiene el matrimonio incluso en nuestro mundo de constante cambio:

“Al mismo tiempo, sigue aumentando la evidencia de que pocas cosas son tan buenas para la vida, el cuerpo y la liquidez como permanecer casado. ‘Las parejas que han permanecido juntas hasta una edad avanzada consideran que es una experiencia única, una experiencia sublime seguir casados’, dice Karl Pillemer, un gerontólogo de la Universidad de Cornell que realizó una encuesta intensiva a 700 personas para su libro Lessons for Loving [Lecciones para amar]. ‘Todos (el 100 %) dijeron en algún momento que su largo matrimonio era lo mejor de sus vidas.

“‘Pero todos también dijeron que el matrimonio es difícil’, agrega Pillemer, ‘o bien, muy, muy difícil’” (p. 38).

(Los beneficios de crecer en una familia biparental para los hijos se han documentado en muchos estudios. Vea el recuadro “Datos acerca de la familia” para conocer algunos.)

Pero, ¿son el matrimonio y la familia un simple accidente evolutivo, instituciones que la evolución tarde o temprano eliminará? O ¿hay alguna razón detrás de los beneficios —y las dificultades— de estas relaciones tan íntimas?

Desde el principio

Dios se atribuye la creación del matrimonio y la familia.

Cuando se le preguntó a Jesucristo acerca del divorcio, Él lo puso en el siguiente contexto:

“Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mateo 19:4-6).

Dios diseñó la íntima relación del matrimonio para que fuera exclusiva y duradera, además de un símbolo del profundo lazo que hay entre Jesucristo y la Iglesia (Efesios 5:32). Su deseo era que los matrimonios procrearan hijos que vivieran según su Palabra, y que la familia reflejara la relación eterna que Él quiere tener con nosotros (Malaquías 2:15; 2 Corintios 6:18).

Fracasos familiares

A pesar de estos propósitos divinos, los errores humanos pronto mancharon la hermosa relación que Dios tenía en mente. Adán y Eva sucumbieron a tentaciones que los llevaron a condiciones de vida mucho más difíciles y a la batalla de los sexos. Su primer hijo cedió ante la envidia y mató a su propio hermano; y así la familia ha ido cayendo cuesta abajo desde entonces.

¿Acaso hubo un error en el diseño de Dios? No. Somos nosotros los que nos hemos desviado del diseño. Las malas decisiones humanas (como remplazar el amor y el compromiso por lujuria y egoísmo) y los atajos (como el sexo premarital, la falta de preparación y la falta de dedicación) impiden el desarrollo de la perfecta relación que Dios describió en la Biblia.

El diseño ha resistido lo suficiente como para beneficiar a millones a través de la historia. Pero nuestras variaciones de la familia tienen fallas profundas y han producido demasiados males trágicos, desde familias disfuncionales hasta abuso. No debemos confundir estos fracasos humanos con las instituciones perfectas que Dios creó.

Redescubriendo el diseño divino

La Biblia nos da varias claves para construir la clase de relaciones que Dios diseñó. Veamos cuatro de ellas.

  • Amor y respeto. El apóstol Pablo resumió la base de las instrucciones para esposos y esposas en Efesios 5:33:

“Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”.

El amor y el respeto son fundamentales en todas las relaciones, pero lo que este pasaje (comenzando en el versículo 22) parece estar diciendo es que, al amar a su esposa sin egoísmo como Cristo ama a la Iglesia, el esposo está supliendo una profunda necesidad de ella y le facilita el respetarlo y amarlo. De la misma manera, el respeto de la esposa suple una profunda necesidad de su marido y le facilita a él amarla y respetarla. Todo esto contribuye a una atmósfera sana de mutua sumisión y apreciación a Dios (vv. 20-21).

Descubra más en nuestros artículos en línea “El papel del hombre” y “El papel de la mujer”.

  • Educar y honrar. Efesios 6:4 instruye a los padres a criar hijos “en disciplina y amonestación del Señor”, o como dice la versión de la Biblia La Palabra: “educadlos, más bien, instruidlos y corregidlos como lo haría el Señor”. Los padres deben enseñarles a sus hijos cómo vivir una vida responsable y en línea con la Palabra de Dios de una forma que los anime y no los “provoque”.

Al mismo tiempo, a los hijos se les recuerda que deben “honrar” a sus padres, tal como enseña el Quinto Mandamiento, el “primer mandamiento con promesa” (Efesios 6:2). Aprender desde pequeños a honrar y someterse a la autoridad aumentará sus probabilidades de tener una vida larga y próspera (v. 3).

Nuevamente, la educación y el honor pueden beneficiar muchos tipos de relaciones, pero son especialmente beneficiosos en la relación padre-hijo. Descubra más en nuestros artículos “La crianza de los niños: los primeros años”, “Ayudando a nuestros hijos a crecer” y “Quinto mandamiento: honra a tu padre y a tu madre”.

Para más información acerca de estos y otros consejos prácticos y bíblicos para tener un matrimonio y una familia felices, consulte la sección “Relaciones” de nuestro sitio web VidaEsperanzayVerdad.org. Comprender el verdadero propósito de estas relaciones fundamentales puede ayudarnos a ver más allá de los desafíos y las frustraciones del presente, hacia una vida llena de significado y gozo como hijos de Dios por la eternidad.

Recuadro: Datos acerca de la familia

Ésta es una breve muestra de las estadísticas acerca de las familias alrededor del mundo:

  • “Según los datos de 100 países alrededor del mundo… la inestabilidad familiar es mayor en los países con más hijos de madres solteras y parejas que cohabitan… En otras palabras, a lo largo del mundo el matrimonio parece estar asociado con la estabilidad familiar para los niños, mientras que la cohabitación generalmente se asocia a la inestabilidad” (World Family Map 2017).
  • “La tasa promedio de niños nacidos fuera del matrimonio en los países de la OCDE [35 países industrializados que pertenecen a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico] es de 40 %” (The Economist, 25 de noviembre del 2017, p. 16).
  • De los 17 países con información, “entre 30 % (Corea del Sur) y 78 % (Argentina) de los adultos alrededor del mundo están completamente o muy satisfechos con su vida familiar” (World Family Map 2017).

Éstas son algunas estadísticas en los Estados Unidos:

  • “En 1960, sólo 5 % de todos los nacimientos ocurrían fuera de un matrimonio. En 1970, esa cifra se había duplicado a 11 %, y para el año 2000, un tercio de todos los nacimientos ocurrían en mujeres solteras. Los nacimientos fuera del matrimonio siguieron aumentando hasta mediados del 2000, cuando se estabilizaron en 40 %” (Centro de Investigación Pew).
  • “Si bien los matrimonios son menos estables que antes, siguen siendo más estables que las uniones de cohabitación… Aproximadamente uno de cada cinco niños nacidos dentro de un matrimonio experimentará la ruptura del matrimonio para cuando tenga nueve años. Pero la mitad de los niños nacidos en una unión de cohabitación experimentará la ruptura de esa unión dentro del mismo lapso” (Centro de Investigación Pew).
  • “Entre el 2015 y el 2016, los informes de consumo de drogas ilícitas en los 30 días pasados disminuyeron en los niños de octavo grado del 8 al 7 %, pero se mantuvieron estables en los niños de décimo y doceavo grado, con 16 y 24 % en el 2016” (Childstats.gov).
  • “Hoy en día 28 % de los hogares se componen de una sola persona —un aumento de 13 % estimado en 1960” (U.S. Census Bureau).

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