El papel del hombre

¿Cuál es el papel apropiado del hombre en la familia y en la sociedad?

La sociedad tiene muchas ideas acerca de lo que debe ser el papel del hombre. Pero, ¿qué pretendía nuestro gran y amoroso Creador?

En el principio…

Para responder esta pregunta necesitamos comenzar en el principio, en la creación de Adán y Eva. En Génesis 2 vemos que Adán fue creado antes que Eva. Adán recibió la tarea de darles nombre a todos los animales. Parece claro que parte del propósito de esto era ayudarle a él a comprender que ninguna de estas criaturas era “parecido a él”. Toda criatura tenía su pareja; pero Adán en este momento estaba solo, el único de su especie (v. 20).

Después de darles nombre a los animales, Dios luego creo una bendición especial para él —una mujer moldeada de la propia costilla de Adán. La conexión entre ellos era innegable. Juntos tenían unidad —ellos formaron una familia, una unidad completa (v. 24).

Las instrucciones del Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento, en Efesios 5:23, el apóstol Pablo hizo un bosquejo muy claro acerca de los papeles de liderazgo que Dios había diseñado para la familia. ¡Esto establece un parámetro muy alto por el que el hombre debe vivir!

¿Por cuál parámetro espera Dios exactamente que el hombre viva? El versículo 25 da dos puntos importantes. El primero es que Cristo “amó” a la Iglesia. Hay muchas definiciones de amor. Pero lo que describe el amor de Cristo por la Iglesia es: “una preocupación leal, sin egoísmo y benevolente por el bien del otro” (Diccionario de Merriam-Webster).

El segundo punto (que es una extensión del amor de Cristo) es que Él se dio a si mismo por la Iglesia. Lo que está descrito en estos versículos es la autoridad de la cabeza de la familia y el compromiso de satisfacer las necesidades de la familia. Jesucristo demostró que el liderazgo real y el amor real son de auto-sacrificio con el fin de proveer lo que necesitan aquellos que son guiados y amados.

Se pretende que el propósito del papel del hombre es ser una autoridad amorosa y no una autoridad déspota. Como autoridad amorosa, el esposo es responsable delante de Dios por el bienestar de su familia —física, moral, espiritual y emocionalmente.

Una evidencia posterior del papel del hombre como cabeza de familia la encontramos en 1 Timoteo 3. Este pasaje (vv. 1-13) está hablando acerca de los requisitos para los “obispos” y “diáconos” —líderes en las congregaciones de la Iglesia. Estos requisitos son puntos de referencia que todos los cristianos se deben esforzar por alcanzar. En este contexto, los versículos 4 y 5, establecen que un líder debe ser alguien que “gobierne bien su casa” y que sus hijos deben estar sometidos a él.

Con entendimiento y honor

El apóstol Pedro agrega algo a nuestro conocimiento, en 1 Pedro 3:7. Los esposos son instruidos: “vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida”. Aquí vemos tres puntos importantes:

  1. El esposo debe vivir con su esposa con entendimiento. Por supuesto, esto evoca muchos comentarios jocosos acerca de los hombres que sienten que nunca pueden “entender” a sus esposas. Tristemente, muchos esposos y esposas no invierten el tiempo necesario para poderse llegar a conocer bien y “entender” la lucha que la otra persona sostiene. Un tiempo sólo para los dos, de calidad, es necesario, no importa cuánto tiempo haya estado junta la pareja.

  2. ¿A qué se refiere la expresión, “un vaso más frágil” en este pasaje? Las mujeres generalmente son más pequeñas y no tan fuertes físicamente como los hombres. Dios está diciéndoles a los esposos que deben cuidar a sus esposas, estar pendientes de ellas, demostrándoles ternura. Cuando Dios creo a la mujer, él podría haberla hecho igual en fortaleza y estatura que el hombre, pero Él no lo hizo. En lugar de ello, Él le dio al hombre la responsabilidad de protegerla, cuidarla y honrarla.

  3. La tercera parte de este pasaje es “como a coherederas de la gracia de la vida”. El potencial de ser hijos de Dios en su Reino es el mismo tanto para los hombres como para las mujeres.

Si bien Dios estableció ciertos papeles para el hombre y otros papeles para la mujer en nuestras familias físicas, no hay nada en las Escrituras que indiquen que un sexo tiene más favor delante de Dios o que alguno tendrá la preeminencia en el venidero Reino. La relación entre el esposo y la esposa en la actualidad debería ser una de armonía y de amor y respeto mutuos, sabiendo que ambos son iguales en cuanto a la herencia de la vida eterna.

El papel de padre

Cuando un hombre se casa y empiezan a venir los hijos, él entra a una fase diferente de la vida. Es importante preguntar: ¿cuál es la responsabilidad de un hombre con sus hijos?

Hay un viejo refrán acerca de la paternidad: “El regalo más grande que un padre les puede dar a sus hijos es amar a su madre”. La familia comienza con un hombre y una mujer que están unidos como esposo y esposa. La familia crece a partir de estos dos y la relación matrimonial debe seguir siendo el centro de la familia.

Desde la más tierna infancia, los hijos deben sentirse consolados por la relación cercana y amorosa que ellos ven entre sus padres. Esto le da estabilidad a la familia y credibilidad al padre a medida que éste enseña y entrena adecuadamente a sus hijos.

Enseñarles a los hijos es una de las más grandes responsabilidades del padre. Enseñarles los caminos de Dios es más importante aún. En Deuteronomio 6:7 y Deuteronomio 11:19 encontramos que la instrucción paternal debe ser un proceso continuo: “estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”.

Si bien hay momentos en los cuales se debe enseñar más formalmente a los hijos, lo que se infiere de estas instrucciones es que la enseñanza debe ser una parte normal de la vida. El padre debería vivir según el camino de vida de Dios y enseñarlo a sus hijos por medio de todo lo que él hace y dice todo el día.

Dios alabó a Abraham por el ejemplo que había dado y la forma en que guiaba a su familia. Dios sabía que Abraham “mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino del Eterno, haciendo justicia y juicio” (Génesis 18:19).

Esta responsabilidad se aplica a ambos padres y requiere que éstos dediquen el tiempo necesario diariamente a sus hijos. Para el padre, dedicar el tiempo para enseñar, guiar, jugar y trabajar con sus hijos debe ser algo prioritario. Es una responsabilidad que Dios le ha dado. Esta interacción amorosa y ejemplo positivo es de más valor de lo que muchos hombres creen.

No provocarlos a ira

Efesios 6:4 da instrucciones a los padres acerca de no provocar a ira a sus hijos. Este versículo no significa que el padre no pueda contrariar nunca a sus hijos, o que no los debe corregir. Es imposible enseñar sin dar alguna forma de corrección.

En Barnes´s Notes on the Whole Bible [Notas de Barnes de toda la Biblia], encontramos la siguiente explicación a la frase “no provoquéis a ira a vuestros hijos”: “Esto significa, órdenes irracionales; utilizar una severidad innecesaria; que provocan la respuesta de la ira. Es necesario gobernarlos, castigarlos —si el castigo es necesario— de tal forma que no pierdan su confianza en usted, y que lo amen. El apóstol aquí hace énfasis en el peligro al cual muchos padres están muy expuestos en el gobierno de sus hijos. Es hacer que se amarguen, haciéndolos sentir que el padre está obrando con ira, y que es correcto que ellos actúen así también”.

Si bien los padres tienen y deben mantener la autoridad sobre sus hijos, la forma en que ellos deben bregar con sus hijos es con ternura y entendimiento. Esto es un reflejo de la autoridad amorosa y tierna que Cristo mostró a sus discípulos y también nos muestra a nosotros.

Proveer para la familia

También es importante notar que el padre debe tomar el liderazgo de proveer físicamente para su familia (1 Timoteo 5:8). Hay ciertas excepciones cuando por la edad y la salud física, los hombres se ven limitados para cumplir con esto. Sin embargo, hasta donde sea posible, un padre tiene la responsabilidad delante de Dios de hacer todo lo que pueda para asegurar que su familia tiene sus necesidades básicas satisfechas: alimento, vestido y vivienda.

Muchas familias en el mundo occidental tienen mucho más de lo necesario, y esto es algo encomiable. Lo que dice la escritura es que los padres deben proveer lo necesario para las necesidades de la familia, pero entendemos que esto no incluye necesariamente todo sus deseos y caprichos.

Papeles específicos del hombre

¿Hay papeles específicos que Dios ha decretado que sólo deben ser cumplidos por el hombre? Así como Dios ha designado a los esposos para que sean cabeza de sus familias, Él también ha especificado que las cabezas de lo que en esencia son casas espirituales (congregaciones), deben ser hombres. Encontramos en 1 Corintios 14:34 que las mujeres no deben predicar en los servicios de la iglesia.

Si Bien la Biblia es clara al decir que el papel de la predicación al público y el papel pastoral deben ser llenados por un hombre, esto no significa que todos los hombres tengan que predicar o enseñar públicamente en la Iglesia. Pablo anota en Efesios 4:11 que hay dones diferentes que se dan a personas diferentes. Una congregación necesita un orador o líder, pero también necesita a muchas personas “tras bambalinas” que respalden y sirvan en varias posiciones.

Encontramos paralelos en las casas físicas. Sólo hay una “cabeza” en una familia física, y Dios ha decretado que sea el esposo y padre. Sin embargo, otros miembros de la familia pueden cumplir varias labores para servir a la familia y lograr que las necesidades de la familia sean satisfechas. El propósito de Dios es que todos trabajen en armonía y unidad por el bien de la familia, aunque sólo puede haber una “cabeza”.

Aplicación para los solteros y viudos

¿Cómo se aplican estos papeles a los solteros y viudos? Un hombre que no se ha casado o ya no está casado es todavía la “cabeza” de su hogar. (La excepción obvia es que si él está todavía viviendo en el hogar, deberá someterse a sus padres como cabeza del hogar —como lo debe hacer una mujer joven si todavía está viviendo en la casa.) En el caso de un viudo, tal vez haya todavía niños que estén en el hogar o aun hijos adultos que todavía necesiten la guía de un padre amoroso. Tal vez sea necesario que él haga algunos ajustes en la forma en que cumpla sus responsabilidades, pero todavía tiene la responsabilidad de servir a su familia de la mejor forma que le sea posible.

En el caso de un soltero, existen oportunidades para que él sirva y ofrezca un buen liderazgo a su familia extendida, su comunidad y su congregación. Los mismos principios de un ejemplo según Dios y la enseñanza adecuada se aplican, aunque en un sentido más general, si en el momento no tiene la suya propia.

Honor y responsabilidad

Dios ha dado al hombre un papel único y exclusivo en la familia. Su función en la familia es reflejar a Jesucristo mismo. Él está encargado de alimentar y cuidar a cada miembro de su familia —con la misma ternura y autoridad amorosa que Cristo tiene por su Iglesia. ¡Qué tremendo honor y responsabilidad es tener este papel de padre y esposo!

Si desea leer más acerca de ser un esposo y padre, vea las secciones: “Matrimonio” y “Crianza de los hijos”.