Sexo: ¿casual o comprometido?

En el mundo actual muchos prefieren encuentros sexuales mutuamente satisfactorios y casuales, en lugar de una relación comprometida. ¿Deberíamos tratar el sexo de una forma casual?

Emma*, una estudiante de universidad de 21 años, no piensa que el sexo deba ser algo casual.

En una cultura en donde los encuentros sexuales casuales, o el sexo sin compromisos, se han vuelto algo absolutamente común, hay algunos como Emma, que están tomando decisiones diferentes. Recientemente la entrevisté acerca de esta decisión y por qué la tomó.

Entrevista con Emma

Pregunta: ¿Cuáles son sus creencias acerca del sexo y del matrimonio?

Emma: Definitivamente, el sexo es para el matrimonio.

P: ¿Por qué es tan importante para usted esperar hasta el matrimonio?

Emma: Esperar hasta el matrimonio tiene que ver con el respeto propio y mostrar amor por mi futuro esposo.

Podría ceder, pero ¿qué pasa si el hombre me deja? ¿Qué pasaría si contraigo una enfermedad de trasmisión sexual o quedo embarazada? Aparte de esto, creo que el sexo fuera del matrimonio es pecado, así que decepcionaría a mi familia —y más importante aún, decepcionaría a Dios. Me sentiría devastada conmigo misma.

P: ¿A quién o qué le puede atribuir sus creencias acerca del sexo?

Emma: Definitivamente a mis padres. Ellos nunca se sentaron conmigo para hablarme de abejas y pajaritos, pero todo lo que hicieron fue un ejemplo para mí. Si estábamos viendo una película y surgía una escena controversial, la utilizaban como una oportunidad para enseñarme.

P: ¿Cómo se comportan sus padres entre sí?

Emma: Siempre he sabido que mi padre y mi madre se aman por la forma en que ellos comparten. Pienso que a veces los padres fallan en mostrar su afecto delante de sus hijos, pero es importante para los hijos verlo.

P: ¿Cuán importante es su relación con su padre a la hora de elegir?

Emma: Definitivamente soy la “niña de papá”. Me acuerdo que en una ocasión un joven me estaba mirando de arriba abajo y mi padre se interpuso entre los dos y lo miró fijamente hasta que él se fue. Me hizo sentir protegida. Nuestro vínculo me ha dado confianza. Me ha hecho sentir que valgo —que soy digna de algo. También me ha dado una perspectiva de lo que es mi Padre celestial.

P: ¿Cuántos años tenía cuando tomó la decisión consciente de dejar el sexo para el matrimonio?

Emma: Conseguí un anillo de pureza cuanto tenía 12 años. Mi prima tenía uno; y cuando supe lo que representaba, quise uno también. Cuando llegué a la secundaria, pensaba detenidamente: “Esto es. Puedo perderlo, cometer errores y tomar el camino equivocado como mis compañeros, o puedo seguir a Dios y ser buena”.

P: ¿A qué edad comenzó a sentir la presión de sus compañeros para que fuera activa sexualmente?

Emma: Me di cuenta por primera vez durante el primer año de universidad. Deliberadamente los compañeros decían cosas pervertidas para hacerme reaccionar. De igual forma, en mi clase de música, ellos hacían comentarios obscenos. Me acuerdo que la primera vez quedé tan aterrada que me salí de la clase. Lo más triste es que aun el profesor estaba de acuerdo con ellos.

P: ¿Ha aumentado la presión a medida que usted está mayor?

Emma: Cada año la presión es peor. Tengo 21 años y todavía soy virgen. Es extremadamente raro, al menos entre las personas que me rodean. Algunas jóvenes se aterran cuando se enteran. Otras piensan que es algo bueno, en tanto que algunas más dicen: “Yo nunca podría hacer lo mismo”. Cuando se enteran los hombres, parece que esto los impulsara a hacerme sentir incómoda y me cuentan chistes sexuales. Algunos se burlan, pero otros me respetan por hacerlo. Depende de cada persona.

P: ¿Cuál es la tendencia entre sus compañeros?

Emma: ¡La universidad es un choque tremendo! La presión es mucho peor, y ya no me puedo “esconder” detrás de las reglas de mis padres. Mi primer año lo viví en un dormitorio donde hacían fiestas todo el tiempo: los estudiantes se la pasaban ebrios y teniendo sexo.

P: ¿Cómo maneja la presión del grupo?

Emma: Cuando los hombres cuentan chistes inapropiados o hacen comentarios sugestivos, los callo inmediatamente. Algunos se sienten atemorizados por mi compromiso y me presionan para que ceda. Veo muchas chicas que están dispuestas a ceder mucho con tal de agradar a un muchacho, pero yo no soy de esas y estoy en un punto en que no me importa lo que piensan los demás. Para mí es más importante agradar a Dios que a la gente.

P: ¿Cómo habla acerca de sus creencias con sus compañeros?

Emma: Es difícil tratar de explicarle a alguien que no tiene una relación con Dios que su valor proviene de Él, no de tener muchos compañeros sexuales. Caminar personalmente con Dios es realmente la clave para entender esta clase de compromiso.

P: ¿Qué consejo le daría a alguien que está siendo presionado para tener sexo?

Emma: El sexo es mucho más que un acto físico. Es una expresión de amor entre un esposo y una esposa y esto es algo que rebajamos cuando lo tratamos de forma casual. Recuerde que usted vale, no permita que los demás le falten al respeto. Pregúntese: ¿quiero ser la chica (o el hombre) que cualquiera puede tener o sólo la persona especial que está comprometida conmigo?

Reservado para el matrimonio

Emma tiene la razón. Dios dice claramente en la Biblia que el sexo está reservado para el matrimonio. En Hebreos 13:4, dice: “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios”.

El matrimonio es una unión sagrada, y Dios pretendía que el hombre y la mujer fueran uno (Génesis 2:24). Dios no prohíbe el sexo fuera del matrimonio con el fin de castigarnos, sino para preservar lo que es sagrado y especial.

Parámetros que se deslizan

Vivimos en una sociedad muy promiscua. Analicemos brevemente dos factores que han contribuido a los parámetros sexuales de hoy: el movimiento de liberación femenina y la revolución sexual.

Aunque inicialmente el movimiento de liberación de la mujer se enfocó en los derechos políticos y en la propiedad, una segunda ola de feminismo surgió en los años sesenta en la que los papeles del género fueron atacados y se dijo que la estructura familiar tradicional estaba degradando a la mujer. El movimiento también desafió las ideas tradicionales acerca de la sexualidad. Algunos feministas instaron a las mujeres a iniciarse en el sexo y experimentar con la sexualidad.

Al mismo tiempo, la revolución sexual llegó a su clímax en los años sesenta y setenta, invocando el rechazo de lo que algunos consideraban represivos valores cristianos de moralidad. El movimiento marcó un profundo cambio en las actitudes hacia la libertad de todas las formas de expresión sexual.

La destructiva industria del porno

El sexo se ha convertido ahora en una mercancía, en donde la multimillonaria industria del porno se ha incrementado y ha contribuido a alterar las actitudes sexuales y la conducta. Sin embargo la pornografía tiene consecuencias a largo plazo; socava matrimonios, familias y comunidades. De acuerdo con Pat Fagan, director del Instituto de Investigación de Matrimonio y Religión, la pornografía:

  • Es adictiva.
  • Conduce a la desensibilización y aburrimiento en las relaciones maritales.
  • Es un camino a la infidelidad y al divorcio.
  • Promueve una mayor tolerancia a la sexualidad anormal, incluyendo la violación, agresión sexual y promiscuidad sexual.
  • Representa a la mujer como una mercancía u objeto sexual.
  • Promueve mayor permisividad sexual, conduciendo a un mayor riesgo de nacimientos fuera del matrimonio y mayor incidencia de enfermedades sexuales (frc.org).

Los medios de comunicación nos insensibilizan al mal

La ideología del feminismo y la revolución sexual han avanzado debido a los medios de comunicación masivos. Con el tiempo, lo que vemos, leemos y escuchamos tiene un efecto sobre nosotros. Lo que antes nos estremecía como sociedad ahora escasamente provoca un bostezo. La industria del entretenimiento entiende la conducta humana y utiliza ese conocimiento para desensibilizarnos ante comportamientos que anteriormente eran considerados desviados y errados.

Más importante aún, nuestros valores han sido moldeados por la contracultura de las décadas anteriores, de tal forma que los comportamientos anormales y pecaminosos se han convertido ahora en los nuevos parámetros.

Dios nos advirtió contra este fenómeno por medio del profeta Isaías: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Isaías 5:20).

¿Anticuado o enormemente necesitado?

Pero, ¿es la idea de ser sexualmente puro algo anticuado? Wendy Shalit, autor de A Return to Modesty [Retorno a la modestia], sugiere que actuar de una manera casta y modesta protegía la natural vulnerabilidad de la mujer y elevaba el estándar aceptable de comportamiento para el hombre.

Tal como ella lo señala, no podemos esperar que los hombres sean honorables cuando se les dice que no tienen que serlo. Además ella muestra que la mayoría de las mujeres se arrepienten de haber tenido demasiadas experiencias sexuales, y no de lo contrario, como se cree comúnmente (pp. 90, 105). De hecho, las investigaciones muestran “Que la mayoría de las mujeres preferiría un solo hombre que se quede con ellas, para bien o para mal, que una serie de hombres que las abandone” (p. 95).

Un examen cuidadoso de las Escrituras prueba que Dios no es mojigato (lea el Cantar de los Cantares). Él creó el sexo para reproducción y como una expresión de amor entre el esposo y la esposa. Sus pautas de modestia sexual y pureza no son anticuadas; nos protegen de las repercusiones del sexo casual.

Dios nos valora a cada uno de nosotros como un tesoro especial, y Él espera que nos tratemos a nosotros mismos y a nuestro cuerpo con respeto. Sin importar lo que haya ocurrido, nunca es demasiado tarde para comprometerse con la pureza sexual. Si desea profundizar acerca del propósito que Dios tiene con el sexo y el matrimonio en nuestra vida, vea la sección de VidaEsperanzayVerdad, del “Matrimonio”.

*Es un nombre ficticio