Tres “No” antes de decir “Sí, acepto”

Está enamorado y ya comenzó a planificar su boda. Escogió una fecha, diseñó invitaciones y ordenó el pastel... ¡Se siente listo para caminar hacia el altar! Pero, ¿lo está?

Cualquiera que planee construir una casa debe hacerse una importante pregunta: ¿sobre qué tipo de fundación edificaré? La fundación es la primera parte de toda construcción; y aunque no es tan visible, es tan importante como lo que se edificará después. El papel de los cimientos es vital, porque son lo que dará soporte y estabilidad a todo el resto.

Una familia es como una casa: necesita de un matrimonio fuerte como su fundación. Y, a su vez, las familias son los ladrillos de la sociedad.

Sin embargo, últimamente la institución del matrimonio se ha visto en serios problemas. Algunos se preguntan:“¿para qué casarse?”, mientras otros ven sus fundaciones agrietarse y a sus familias caer a pedazos.

Los tres “No” para una fundación firme

Las propiedades del concreto a menudo hacen de este material la mejor opción para construir una fundación. Es firme, durable, versátil, sostiene y es elástico, además de otras cualidades necesarias en la subestructura de una casa.

Si usted busca un matrimonio que pase la prueba del tiempo y resista todo tipo de desastres, debe asegurarse de que su fundación sea tan fuerte como el concreto. ¿Cómo?

1. No construya sin un plano

Si quiere construir algo bello que se sostenga, lo primero que necesita es un buen plano. Si su plano no va más allá del día de su boda, no puede esperar demasiado.

En la Biblia Dios nos da un plano detallado que comienza con lo que Él quiere que construyamos en nuestros matrimonios, junto con instrucciones para cada etapa de la preparación y la construcción.

Los cimientos de una casa se construyen paso a paso; y como la mayoría de las cosas, necesitan de preparación. Si comparamos el día de la boda a “poner el concreto”, entonces la etapa de conocer a su futuro cónyuge es como nivelar el terreno y excavar el hoyo en el que se va a verter el concreto.

Eso por supuesto requiere de un diseño. ¿Dónde construirá su casa? ¿Cómo será el primer piso? ¿Cuánto cemento necesitará para que el cimiento soporte el peso de la construcción? Una de las formas de determinar lo que queremos para nuestro matrimonio y nuestra familia es observar a otras parejas que admiramos. ¿Qué es lo que nos gusta de ellas?

El siguiente paso es hacer un bosquejo de lo que quiere. En esta etapa, tenga en mente que, si bien la mayoría del tiempo nos enfocamos en lo que buscamos en nuestro cónyuge, también nosotros debemos estar preparados. Es común hacer una lista de chequeo para nuestra potencial pareja, pero ¿alguna vez pensamos en hacer una lista de chequeo para nosotros mismos? ¿Qué características debe tener usted para que su matrimonio sea fuerte y pueda sostener a una familia saludable?

Tenga en cuenta la posibilidad de buscar la ayuda de un arquitecto para el proceso de diseño. Puede ser su pastor o un consejero profesional que comparta sus ideas sobre el matrimonio. La tarea de este arquitecto será ayudarle a definir metas de diseño efectivas y evitar las posibles trampas del proceso.

Gary* y su esposa, por ejemplo —casados desde hace cinco años— asistieron a cuatro sesiones de consejería prematrimonial y realizaron un test de compatibilidad que les mostró sus puntos en común y las áreas en las que probablemente tendrían problemas.

La relación de Sofía* y Juan* se ha mantenido sólida durante 35 años, en parte porque fueron novios por cuatro años antes de poner el cimiento del matrimonio.

La vida de Amanda*, lamentablemente, es otra historia. Casada y divorciada dos veces, ambas  de sus relaciones se agrietaron aun antes de comenzar el proceso de construcción. Su primer esposo abusó de ella después de sólo tres meses de conocerse (y en los años sesenta, el matrimonio parecía la única opción viable para una joven de 17 embarazada). No tuvo tiempo para preparar una fundación sólida, y las cualidades esenciales de una buena “mezcla” no se lograron.

Preparar el camino para un matrimonio fuerte implica tomar el tiempo para conocerse el uno al otro. Sofía atribuye el éxito de su matrimonio a que pudo ver a Juan desenvolverse en diferentes situaciones durante los cuatro años de su noviazgo.

“Quería ver si él tenía un corazón de servicio, cómo se comportaba con los niños y, lo más importante, cuán comprometido estaba con Dios”. Los expertos también sugieren prestar atención a cómo nuestra potencial pareja se comporta con sus padres y familia.

Amanda, por otro lado, reconoce que fue ingenua y se dejó manipular fácilmente por su segundo esposo. Confió en él demasiado rápido, queriendo creer lo mejor sin ser eso lo que veía. Así puso su relación en riesgo por no tener un diseño cuidadoso al que apegarse después.

2. No escatime en cuanto a la calidad

Mezclar concreto no es algo sencillo; la combinación de elementos debe ser prácticamente perfecta para que la mezcla quede bien. Según los expertos, si “las proporciones son incorrectas, aunque sea por un poco, el concreto se debilita y su durabilidad se ve comprometida”.

El esposo de Sofía, que es pastor, ha observado durante muchos años de consejería que, cuando se trata de nuestro cónyuge, “lo que vemos es lo que hay, menos un poco”.

Como consejera profesional, he hablado con muchas personas que deciden ignorar lo que ven cuando empiezan a salir con alguien, o simplemente prefieren leerlo de otra forma. He escuchado cosas como “es que lo amo tanto”, a pesar de que tiene problemas con el alcohol y no es muy amable cuando está tomado. O escucho a hombres decir que la mujer con la que quieren casarse es absorbente y emocionalmente dependiente, pero está bien porque los hace sentir importantes—por ahora.

Si lo que dice el esposo de Sofía es cierto y nuestra pareja siempre es un poco menos de lo que vemos, ¿qué cosas está ignorando que podrían debilitar su cimiento? ¿Hay algún ingrediente que les falte a usted o a su pareja y que esté tratando de excusar? El error más común al mezclar concreto es diluirlo demasiado. Es cierto que eso permite trabajarlo más fácilmente al principio, pero a la larga sólo debilita su integridad.

¿Está diluyendo sus valores? Los valores son lo que define el carácter, y el carácter es la armadura (refuerzo) que fortalece el cimiento matrimonial.

Si se conforma con un poco menos, no espere que su novio o novia cambie después. Si se casa pensando que luego podrá modificar los ingredientes y “remodelar” a su cónyuge a su gusto, sólo se está engañando a usted mismo.

No es así como funciona. Sí, el matrimonio nos cambia; pero una vez que el cimiento está puesto, se quedará tal como está. Por lo tanto, es mejor comenzar con los mejores materiales y herramientas posibles para que el fundamento permanezca fuerte aún mucho después de haberse construido.

3. No abandone el plano aunque las cosas se pongan difíciles

El concreto toma tiempo en endurecerse, y se va fortaleciendo con cada día que pasa. Sin embargo, prácticamente toda fundación se agrieta con el tiempo, ya sea porque la excavación fue defectuosa, porque el terreno es malo o por el peso de la casa. Los constructores lo saben bien, y es por eso que refuerzan el concreto con una armadura y a menudo controlan las grietas con conexiones.

Parte de su diseño matrimonial debería incluir una armadura de refuerzo. Debe estar al tanto de las posibles grietas que se formarán y pensar en cómo va a arreglarlas. Desafortunadamente, hoy en día demasiadas parejas ven los problemas como una razón para demoler la estructura completa y empezar de nuevo, en lugar de anticipar las grietas y prepararse para ellas.

Las grietas son inevitables en el matrimonio. No se puede juntar a dos personas imperfectas —con diferentes perspectivas, crianzas, etcétera— y esperar que no se lastimen el uno al otro con los bordes ásperos de sus personalidades. Sólo el tiempo puede suavizar las asperezas y dar la durabilidad de una fundación tan sólida como el concreto.

El mejor plano para un matrimonio fuerte y basado en la ley de Dios se encuentra en Efesios 5. Ahí encontramos instrucciones para esposos y esposas, donde nuestros roles y responsabilidades en el matrimonio se comparan con la forma en que Cristo trata a la gente: con amor, humildad, amabilidad y una actitud de servicio. Si sigue este plano, su matrimonio será capaz de absorber y distribuir todas las cargas que vengan.

Aún así, tal vez haya momentos en que los problemas parezcan demasiados como para repararlos. El daño puede deberse a materiales defectuosos, falta de preparación o riesgos estructurales; o tal vez fuimos víctimas de la erosión o una mala decisión que tuvo consecuencias como las de un terremoto. Sea cual sea la causa del daño, será un proceso doloroso para todos y probablemente las réplicas se sientan durante mucho tiempo. No en vano Dios odia el divorcio (Malaquías 2:14-16).

Por eso es que se necesita dedicar tanto tiempo y esfuerzo al diseño previo a la construcción. Pero si ya puso su fundación prematuramente, no se rinda y empiece de nuevo. Requerirá de mucho trabajo y empeño, pero con la ayuda de su arquitecto, aún puede construir algo hermoso que dure toda la vida.

Tiempo de decir “Sí, acepto”

Aunque estos tres “No” y otros aspectos de la preparación prematrimonial pueden no sonar muy románticos o emocionantes, son vitales para asegurar un romance duradero y un amor que permanezca firme toda la vida.

Cuando haya nivelado el terreno y compactado la tierra, cuando tenga un molde preparado y una armadura de refuerzo, entonces estará realmente listo para el día de poner la fundación.

¡Disfrute su día de bodas! Será un día de celebración que marcará el inicio de una vida juntos. Pero si quiere que su construcción dure para siempre, recuerde los tres “No” antes de decir “Sí, acepto”.

Encuentre más consejos acerca del matrimonio en nuestros artículos de VidaEsperanzayVerdad.org “¿Qué es el matrimonio?” y “Cómo funcionan los grandes matrimonios”.

*Los nombres de los clientes han sido cambiados para proteger su privacidad. La autora de este artículo es una consejera profesional con más de 23 años de experiencia. Ha trabajando con personas de todas las edades para ayudarles a resolver problemas matrimoniales y familiares.