La Fiesta de Panes sin Levadura: Luchando por una vida de justicia

¿Cómo quiere Dios que respondamos al sacrificio increíble y misericordioso que Cristo hizo por nosotros? La Fiesta de Panes Sin Levadura nos enseña cómo debemos responder.

Los problemas y el sufrimiento de este mundo son causados por el pecado—por el quebrantamiento de las leyes santas, buenas, benéficas de Dios. Jesucristo estuvo dispuesto a morir dando su vida para salvarnos de la pena de nuestros pecados. Su sacrificio fue el primer paso en el plan de Dios para salvarnos del pecado y la muerte, y hace posible los demás pasos del plan.

Pero, ¿cómo quiere Dios que respondamos a este increíble y misericordioso sacrificio? ¿Se sentiría complacido de que, después de habernos liberado de la esclavitud del pecado (así como los israelitas eran esclavos en Egipto), quisiéramos volver a pecar otra vez? ¿O más bien quisiera que aprendiéramos a considerar el pecado como Él lo considera y lucháramos con su ayuda para evitarlo a toda costa?

La Fiesta de Panes Sin Levadura sigue inmediatamente después de la Pascua y nos enseña lecciones acerca de cómo debemos responder al misericordioso sacrificio de Jesucristo.

Liberación de la esclavitud del pecado

Después de muchos años de soportar una cruel esclavitud en Egipto, el pueblo de Israel recibió la oportunidad de salir de Egipto durante la Fiesta de Panes Sin Levadura. Egipto y su líder, el faraón, fueron símbolo del pecado y de Satanás.

Pero pronto el faraón persiguió a los israelitas, atrapándolos frente al Mar Rojo. Él no quería que ellos fueran libres, así como Satanás tampoco desea que nos escapemos de sus garras. Israel estaba a su merced, como nosotros lo estamos también. Nuestra fuerza no es suficiente.

Pero Dios les proveyó a los israelitas la forma de escapar—¡directamente a través del Mar Rojo! Y a nosotros nos ofrece una forma de escapar por medio de su milagrosa ayuda. El apóstol Pablo explicó que el Mar Rojo fue una especie de bautismo, el comienzo del proceso de conversión hecho posible con la ayuda de Dios (1 Corintios 10:1-4).

Lo que representa la levadura

La Fiesta de Panes Sin Levadura toma su nombre del requisito de deshacernos de la levadura y evitar el pan leudado para comer panes sin levadura durante estos siete días (Éxodo 12:15). En esta época la levadura es utilizada como símbolo del pecado.

La levadura es un ingrediente que produce fermentación, un proceso químico que hace que la masa crezca. La levadura incluye la levadura y ciertos agentes químicos leudantes, tales como el polvo de hornear, el bicarbonato de soda y el bicarbonato de potasio. La levadura puede encontrarse en alimentos tales como pan, galletas, tortas, cereales y pasteles.

Ya que la levadura hace que la masa crezca, está asociada con lo que es la raíz de muchos pecados, el orgullo. Otros pecados espirituales dañinos que la levadura simboliza, según la Biblia, son malicia, maldad, hipocresía y falsas enseñanzas (1 Corintios 5:8; Lucas 12:1; Mateo 16:11-12).

La levadura también se expande y permea de una forma invisible toda la masa. Pablo utilizó esta característica para señalar el peligro del pecado a la iglesia en Corinto: “No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Corintios 5:6-7).

Sacar la levadura de nuestros hogares nos da una lección objetiva de todo el trabajo y el desafío que implica remover el pecado de nuestra vida. La levadura difícil de encontrar nos recuerda que debemos examinarnos cuidadosamente en busca del pecado, arrepentirnos y pedirle ayuda a Dios para poder sacarlo.

Sacar lo malo y llenarnos de lo bueno

Además de sacar el pecado, debemos reemplazarlo con buenos pensamientos y buenas acciones— el pan sin levadura que comemos es el símbolo de esto. Pablo continua su carta a los Corintios de esta forma: “Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad” (1 Corintios 5:8).

La clara afirmación de Pablo a los cristianos de Corintio: “Así que celebremos la fiesta”, debiera ser una respuesta a los críticos que consideran que estos festivales maravillosos y llenos de significado son anticuados o eran obligatorios sólo para los judíos. Él también muestra la necesidad de remover el mal (malicia y maldad) y reemplazarlo con el bien (sinceridad y verdad).

Debemos prepararnos para la fiesta de los Panes Sin Levadura, removiendo la levadura física y la levadura espiritual—el pecado. Durante esta Fiesta, debemos concentrarnos no sólo en deshacernos de algo sino en que debemos tomar, o “comer” algo distinto. La instrucción clara para estos siete días es aprender las lecciones espirituales de comer pan sin levadura (Éxodo 12:14-20; 13:6-7; Levítico 23:6), que es símbolo de vivir una vida libre de pecado, tal como Jesucristo lo hizo. Debemos comer del “pan de vida”, como Jesucristo lo explicó en Juan 6:27-63.

Así, la Fiesta de Panes Sin Levadura es un tiempo en que debemos concentrarnos en tener la justicia de Jesucristo dentro de nosotros (Gálatas 2:20). Obviamente, mientras más hacemos esto, más vamos a mantener el pecado afuera. Para poder vencer al pecado no debemos ser “vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Romanos 12:21). En otras palabras, mientras más viva Cristo en nosotros y más vivamos de una manera justa, menos lugar habrá para que la levadura del pecado tenga un lugar en nuestra vida. Viviendo por—comiendo de verdad de—los panes sin levadura de sinceridad y de verdad es la clave para sacar definitivamente la “vieja levadura” del pecado.

Pero aunque nuestra respuesta ante el pecado debe ser un deseo de “no pecar más”, descubrimos rápidamente que no podemos lograrlo por nosotros mismos (2 Corintios 7:10-11; Juan 8:11; Romanos 7:23-25). Necesitamos la ayuda de Dios.

La fiesta de Panes Sin Levadura nos recuerda que someternos a Jesús es la única respuesta correcta ante su misericordioso sacrificio. No somos salvos por buenas obras; sin embargo fuimos “creados en Cristo Jesús para buenas obras” (Efesios 2:10). Un cristiano que ha sido perdonado buscará la ayuda de Dios para no volver a la esclavitud del pecado.

El próximo paso en el plan de salvación de Dios está representado por la Fiesta de Pentecostés.