La más grande historia jamás contada

El plan de Dios tiene todos los ingredientes de una gran historia —¡y es absolutamente cierta! Entender las fiestas de Dios es esencial para cumplir su papel en la historia de Dios.

En 1965 se produjo una película clásica acerca de la vida de Jesucristo, llamada La más grande historia jamás contada. Tenía a Charlton Heston en el papel de Juan el Bautista y a Max Von Sydow como Jesucristo. Había otros actores famosos como Sídney Poitier y John Wayne.

Aunque la vida de Jesucristo ha vendido mucho, Hollywood siempre pareciera estar equivocado.

El clásico de Bruce Barton en 1925, El hombre que nadie conoce, fue uno de los libros más vendidos en la categoría de no ficción del siglo XX, y confirmó cuán pocas personas conocían acerca del Cristo de la Biblia. El Jesús que muestran en los libros y en las películas es totalmente diferente —desde su apariencia física a lo que él enseñó— al Jesús de la Biblia.

Distorsionado e ignorado

Pero no es sólo la historia bíblica la que ha sido distorsionada. Las respuestas a las grandes interrogantes de la vida pueden encontrarse en las páginas de la Biblia:

• ¿Cuál es el propósito de la humanidad?

• ¿Por qué nació usted?

• ¿Qué significa salvación?

Y todas estas preguntas son respondidas por una historia que la mayoría de las personas jamás ha escuchado. Es la historia de las siete fiestas anuales que Dios le reveló al antiguo Israel.

La mayoría de los cristianos supone que estos días eran únicamente para los judíos y sólo se encuentran en el Antiguo Testamento. Puede que usted se sorprenda al saber que en los 66 libros de la Biblia, hay más referencias a las fiestas en el libro de Hechos, en el Nuevo Testamento, que en cualquier otro libro de la Biblia, a excepción de Éxodo, Levítico y 2 Crónicas.

Hay más de 40 versículos en el Nuevo Testamento que hacen referencia a las fiestas de Dios, y nunca lo hacen en sentido negativo.

Es claro, por el registro histórico, que la Iglesia del Nuevo Testamento celebró estas fiestas anuales. Entonces, ¿por qué si estos días son tan importantes en las Escrituras y en la historia de la Iglesia primitiva, son ignorados por los cristianos en la actualidad? Es realmente la más grande historia jamás contada.

En orden cronológico, las fiestas de Dios como aparecen en Levítico 23 son: la Pascua, la Fiesta de Panes Sin Levadura, la Fiesta de las Semanas (o Pentecostés), una conmemoración al son de trompetas (o Fiesta de Trompetas), el Día de Expiación, la Fiesta de Tabernáculos y el Octavo Día (o el Último Gran Día).

Muchos escritores le dirán que una buena historia tiene siete componentes: escenario, trama, un héroe o protagonista principal, algún conflicto, perspectiva o punto de vista, un tema principal y una conclusión/resolución.

Tal vez usted se sorprenda al saber que todo esto puede encontrarse en una historia verdadera crucialmente importante, a través del significado de las fiestas de Dios.

Pascua: El escenario

Nuestra historia comienza en Jerusalén, con la muerte de Jesucristo. Él fue Dios en la carne (1 Timoteo 3:16), lo que significa que existió eternamente y fue el que interactuó con la humanidad en el Antiguo Testamento (Juan 8:58). Él fue introducido en el Nuevo Testamento como el Hijo de Dios, lo cual hace que su vida tenga más valor que todas las vidas humanas juntas. Él es el personaje central de la historia.

Después de vivir una vida sin pecado, Jesús fue crucificado afuera de la ciudad de Jerusalén en el día de la Pascua. Éste era un recordatorio del sacrificio de la Pascua que condujo a la salida de los israelitas de Egipto, tal como está registrado en Éxodo 12.

La muerte de Jesucristo es el sacrificio que hace posible el perdón de pecados (Hebreos 10:10). En la actualidad los cristianos que reconocen la importancia de las fiestas siguen su ejemplo y se reúnen en la noche de la Pascua, el atardecer que da comienzo al 14 de nisán del calendario hebreo. Nos lavamos los pies unos a otros y tomamos los símbolos del pan y del vino.

Por medio de estos símbolos, entendemos que Jesucristo dio su vida para que pudiéramos vivir. Es una noche solemne, llena de significado y nos da la pauta para que la historia pueda continuar.

Días de Panes Sin Levadura: La trama

Nuestra historia no termina con la muerte de Jesucristo o con su resurrección. El mundo cristiano parece confundido en este asunto. Comúnmente enseña que la salvación está asegurada con la muerte y resurrección de Jesucristo, pero las Escrituras revelan que hay más de la historia.

La segunda fiesta es la Fiesta de Panes Sin Levadura, que explica la necesidad de remover el pecado de nuestra vida. Nuestro compromiso es una parte esencial de la historia. Desde el momento en que Dios lo llama (Juan 6:44), y usted acepta el sacrificio de Jesucristo por sus pecados, usted debe estar removiendo el pecado de su vida. Ésta es la trama que es consistente a lo largo de la historia de las fiestas —el pecado nos aparta de Dios y debe ser removido.

Pero la Fiesta de Panes Sin Levadura nos revela que debemos hacer algo más que remover el pecado. Debemos reemplazarlo con la justicia. Reemplazar el pan leudado con pan sin levadura durante este festival representa reemplazar una conducta pecaminosa con acciones que agraden a Dios.

El pan sin levadura en la noche de la Pascua, representa el cuerpo quebrantado de Jesucristo. El pan sin levadura durante la Fiesta de Panes Sin Levadura representa que la justicia debe reemplazar el pecado en nuestra vida. Como cristianos, seguimos el ejemplo de Jesucristo. Nos comprometemos a reemplazar el pecado y guardar los mandamientos de Dios.

Pentecostés: Los personajes principales

La Fiesta de Panes Sin Levadura identifica la dificultad que enfrentamos al vivir una vida sin pecado. El siguiente festival es Pentecostés, que nos ofrece esperanza y consuelo. Por medio de Pentecostés, entendemos que podemos ser parte de la Iglesia que ha sido edificada en el fundamento de Jesucristo, los apóstoles y los profetas (Mateo 16:18; Efesios 2:20).

Los personajes principales de la historia son Jesucristo, nuestro Salvador y Cabeza de la Iglesia, y aquellos llamados para ser las primicias de la cosecha de Dios de la humanidad (Santiago 1:18). Al recibir el Espíritu Santo de Dios después del arrepentimiento, el bautismo y la imposición de manos, comenzamos nuestro viaje personal como primicias (lea más acerca de esto en nuestro folleto gratuito: Cambie su vida).

En el antiguo Israel había dos temporadas de cosecha —primavera y otoño. Hablando en general, los granos (cebada y luego trigo) eran cosechados en la primavera, y la fruta y otros productos eran cosechados en el otoño. Pentecostés representa el fin de la cosecha de primavera, pero no debemos pensar que la cosecha espiritual se termina en este día. Después de que el grano era recolectado del campo, comenzando después de la ofrenda de la gavilla mecida, debía ser almacenado y secado, antes de poder ser utilizado. Aunque hemos sido llamados para convertirnos en primicias, hay un proceso de maduración y secado (pruebas) que no puede ser evitado.

Si bien el personaje central en esta historia es Jesucristo, Dios el Padre no está fuera del cuadro de ninguna forma. Nadie puede venir a Jesucristo o ser parte de su Iglesia, a no ser que el Padre lo llame (Juan 6:44).

Nuestra historia no termina cuando somos sellados como primicias. En muchas formas, éste es sólo el principio.

Fiesta de Trompetas: El conflicto

El siguiente festival nos anuncia los eventos que nos conducirán al clímax de la historia humana: el regreso de Jesucristo. Representa el conflicto final que va a involucrar a todo el mundo, al fin de esta era. Éste es “una conmemoración al son de trompetas” (Levítico 23:24), y nos referimos a ella como la Fiesta de Trompetas.

Por este festival, ganamos perspectiva de un tiempo de gran conflicto que vendrá sobre el mundo. Las Escrituras nos dicen que antes del regreso de Jesucristo habrá plagas, ayes y señales en los cielos. Estos eventos serán precedidos por una serie de toques de trompeta (Apocalipsis 8).

Habrá gran miedo en todo el mundo, a medida que mueran millones de personas a causa de epidemias, guerras y desastres naturales. Pero entre los santos habrá gran gozo por el cumplimiento de muchas profecías acerca del regreso de Cristo. La resurrección de los santos y la transformación a inmortalidad de aquellos que estén vivos son acontecimientos centrales del cumplimiento de este día (1 Tesalonicenses 4:16-17).

Al momento de regresar a la Tierra, Cristo traerá con Él a los ángeles y a los santos que saldrán a recibirlo en el aire al sonido de la séptima trompeta. Los seres humanos no serán raptados al cielo, sino que se encontrarán con Cristo en el aire y regresaran con Él al Monte de los Olivos (Hechos 1:11-12).

Día de Expiación: El punto de vista de Dios

Para comprender el plan de Dios debemos entender su punto de vista, un elemento necesario para una buena historia. Dios no sólo ve los sucesos físicos que están ocurriendo en el mundo, sino también las fuerzas espirituales invisibles que trabajan tras bastidores.

Cuando Cristo regrese, Él va a quitar a Satanás y a sus demonios de sus posiciones de influencia. Finalmente, Dios va a poner la responsabilidad de los pecados del mundo en cabeza de Satanás (simbolizado en el macho cabrío por Azazel que es enviado vivo al desierto, en el Día de Expiación de Levítico 16:10). Desde el punto de vista de Dios, el hombre ha pecado y es responsable por sus pecados, pero Satanás ha sido el instigador del pecado y el engañador de toda la humanidad (Génesis 3:1-5; Apocalipsis 12:9) y tendrá que afrontar las consecuencias.

El día de Expiación nos anticipa que Satanás y sus demonios serán atados. Durante mil años Satanás será incapaz de influenciar a los seres humanos. Apocalipsis 20:1-3 nos describe su aprisionamiento poco después del regreso de Cristo. Satanás es el obstáculo que se levanta en el camino de la reconciliación del hombre con Dios. Éste es el cumplimiento definitivo del Día de Expiación.

Fiesta de Tabernáculos: El tema principal

Además de la trama, las grandes historias tienen un tema principal. Este tema lo encontramos en el significado del sexto festival, la Fiesta de Tabernáculos. Este festival de siete días nos anuncia el establecimiento del gobierno de Dios en la Tierra. Éste es el meollo del evangelio —las buenas noticias del Reino de Dios. Es el mismo mensaje que Jesucristo vino a predicar (Marcos 1:14).

En el antiguo Israel, la Fiesta de Tabernáculos les recordaba los 40 años que estuvieron vagando en el desierto (Levítico 23:39-43). A nosotros, nos cuenta la historia del reinado milenial de Jesucristo aquí en la Tierra, cuando toda la humanidad va a aprender que nuestra limitada vida física nos da el tiempo necesario para aprender a confiar en Dios y seguir sus caminos —desarrollando un carácter justo y santo. Con Satanás fuera del camino, será una vida maravillosa y pacífica para los santos que habrán sobrevivido a los horribles eventos que rodearán el regreso de Jesucristo.

El Octavo Día: La conclusión

Nuestra historia concluye con el Octavo Día de la Fiesta (Levítico 23:36). Tradicionalmente nos referimos a éste como el Último Gran Día. Es el momento del juicio final y representa un período en el que toda la humanidad recibirá la oportunidad de conocer la verdad de Dios y será juzgada de acuerdo con ella.

Aquellos que nunca conocieron a Dios serán resucitados a una vida física en un mundo que estará libre de Satanás y de las atracciones de una sociedad perversa y serán juzgados según sus obras en este período de juicio. Nos referimos a éste como el período del Juicio del Gran Trono Blanco (Apocalipsis 20:11). Por otra parte, aquellos que fueron convertidos pero luego rechazaron a Dios serán destruidos en el lago de fuego (Malaquías 4:1; Apocalipsis 20:15; Romanos 6:23).

Después de este juicio final, vemos la llegada de nuevos cielos y nueva tierra (Apocalipsis 21). En este punto Dios el Padre vendrá a la nueva tierra para morar entre nosotros (Apocalipsis 21:3).

Ya que el plan de salvación es acerca de la vida eterna, realmente no tiene fin. La vida eterna prosigue para siempre, por la eternidad. ¿Qué estaremos haciendo por toda la eternidad? Pareciera que fuera necesario escribir otra historia.

Anticipando la conclusión de la historia

Cada año, cuando celebramos las siete fiestas santas anuales, volvemos a contar esta maravillosa historia. Tiene todos los elementos de un gran libro: el escenario, la trama, los héroes o personajes principales, el conflicto, el punto de vista, un tema principal y la conclusión.

Deberíamos orar fervientemente para que venga este día en que la historia se complete, cuando Jesucristo aparezca en las nubes como Rey de Reyes y Señor de Señores (Apocalipsis 19:16), seguida por la remoción de Satanás, el reinado de mil años y el juicio final.

Sí, ¡ésta es la más grande historia jamás contada!

Aprenda más acerca del plan de Dios y su parte en él, descargando nuestro folleto gratuito: Las fiestas santas de Dios: Él tiene un plan para usted.

Infografías: La más grande historia jamás contada