Vida, Esperanza y Verdad

Estados Unidos vs. China, una competencia feroz

Por Jorge Iván Garduño

Estados Unidos y China están en una fuerte competencia por tener la supremacía mundial. La actual pandemia sólo ha exacerbado esta competencia. Tristemente, las profecías de la Biblia predijeron el decline de los Estados Unidos, justo antes de que Jesucristo regresara.

Estados Unidos y China se encuentran, desde hace tiempo, en un enfrentamiento que algunos denominan “competencia estratégica” o “guerra comercial”, algo que también pudiera llamarse “Guerra Fría”. Sin embargo, las condiciones actuales son muy diferentes de las que prevalecían al terminar la Segunda Guerra Mundial (1945) y hasta la caída del Muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética (1989-1991).

La competencia estratégica actual de Estados Unidos vs. China es un enfrentamiento que desde hace tiempo está en desarrollo, y que, si bien cada una de las naciones ha tenido sus “aciertos” y “desaciertos”, sus “victorias” y sus “derrotas”, este enfrentamiento ha comenzado a agudizarse, precisamente en esta pandemia provocada por el COVID-19.

Una manera de resumir lo que está sucediendo en las últimas semanas sería: China está encontrando oportunidades, dadas las circunstancias en cada uno de estos dos países, para llenar lo que percibe como “vacío de poder”. Debemos primero tratar de entender qué momento está viviendo Estados Unidos.

Los efectos de la pandemia

Estados Unidos está en un momento muy complicado de la pandemia, rebasando los cuatro millones de contagios, y una mortalidad cercana a las 150 mil, con reaperturas y reconfinamientos en ciudades que habían declarado a los contagios como un asunto “ya resuelto”. Para entrar en una “nueva normalidad”, sin embargo, el virus del SARSCoV-2 sigue acelerándose en su fase de contagio y mortalidad, algo que, a diferencia de los Estados Unidos, aparentemente China ha sabido controlar, evitando que su economía se derrumbara. En cambio, la nación norteamericana vive una crisis económica que no se le ve final.

Los norteamericanos tienen conflictos internos, principalmente de carácter político, que no han podido controlar, y que, muy por el contrario, continúan polarizando a la sociedad cada vez más.Los norteamericanos tienen conflictos internos, principalmente de carácter político, que no han podido controlar, y que, muy por el contrario, continúan polarizando a la sociedad cada vez más. A esto hay que sumarle el proceso electoral que viven y que está en su pleno apogeo, para culminar el próximo martes 3 de noviembre.

Esto coloca a China en una posición preponderante, ya que aparentemente, ha demostrado un mejor manejo de la pandemia, en relación a Estados Unidos. Esto ha permitido a China dar muestras ya de su “músculo político y económico”, reclamando posiciones en los mares del sur, tal es el caso con Japón, Taiwán, India, etcétera. Esto está propiciando un reacomodo de “alianzas estratégicas”, derivando en una alianza particular que podría ser determinante para los intereses de los chinos: el surgimiento de acuerdos con Irán, país que es uno de los principales blancos de la política exterior del señor Donald Trump.

Un enemigo común

Es así como China e Irán están encontrando un espacio común —su rechazo a Estados Unidos— para ampliar su alianza. Ahora mismo se da a conocer públicamente de parte del gabinete de gobierno del país islámico su alianza con China. Este evento permitirá un incremento de actividades militares de los chinos en Irán, lo que será un desafío abierto al gobierno del señor Trump, en un momento complicadísimo para la nación norteamericana.

Estamos viendo cómo la nación asiática sigue dando pasos firmes rumbo a una hegemonía que lentamente pierde Estados Unidos. La pandemia ha venido a acelerar esta situación, y ya China tiene números positivos de crecimiento, a estas alturas del año, y a pesar de que todavía no sale de la crisis de salud por la COVID-19. Hace unas semanas se reportó un crecimiento del PIB chino de alrededor del 2,3 por ciento, mientras que Estados Unidos continúa atorada en su economía y en su crecimiento monetario. Es decir, China comienza a dar un paso al frente en la hegemonía mundial, mientras que Estados Unidos da uno hacia atrás.

La pandemia del COVID-19 se convierte en un factor determinante para frenar económicamente a uno y permitir el despegue económico del otro.

Por otro lado, debemos recordar la “guerra tecnológica” que estas dos naciones también libran, y para ello recordemos la aplicación Tik Tok, una empresa china que Estados Unidos busca frenar. De la misma manera, Estados Unidos ha intentado frenar a la marca Huawei. Ambas empresas chinas han sido acusadas de ser instrumentos de expansionismo por parte del gobierno chino de Xi Jinping. Aunque no estamos poniendo en tela de juicio la veracidad de estas acusaciones por parte de Estados Unidos, lo cierto es que la competencia entre ambas potencias es algo obvio.

Lo que dice Dios

A través de la profecía bíblica, entendemos que la hegemonía de los Estados Unidos irá en decadencia. También, la profecía nos dice que no obstante los esfuerzos de los hombres en pro de la paz y la buena voluntad, los Estados Unidos acabarán por precipitarse a una crisis suprema, impulsada por fuerzas que están más allá del control de la actual mayor economía del mundo.

“Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin” (Mateo 24:6).

Los acontecimientos mundiales muestran cómo pronto Jesucristo mismo será quien intervenga en el acontecer mundial. Él traerá consigo la única solución para tantos males de la humanidad.Debemos estar orando a Dios, confiados en Él, porque los acontecimientos mundiales muestran cómo pronto Jesucristo mismo será quien intervenga en el acontecer mundial. Él traerá consigo la única solución para tantos males de la humanidad.

“Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre” (Lucas 21: 35-36).

Tristemente, la decadencia del poderío de los Estados Unidos está profetizada. Durante su ministerio terrenal, Jesucristo reveló que al fin de esta era habría “…gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo… y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo” (Mateo 24:21-22). Esta Gran Tribulación será, en su comienzo, principalmente en contra de Estados Unidos, Gran Bretaña, los países de habla inglesa y el pueblo de Judá… todos descendientes del antiguo pueblo de Israel.

Dios prodigó a las naciones de habla inglesa bendiciones materiales sin par en la historia (para estudiar más sobre este tema, le invitamos a leer nuestro artículo “¿Qué le va a suceder a Estados Unidos?”), pero igual va a traer sobre ellas una calamidad nacional que el mundo jamás ha visto antes, con el fin de corregirlas y después, cuando se arrepientan, van a gozar de inmensas y eternas bendiciones.

El profeta Miqueas consigna una de las profecías con mayor detalle acerca de la Casa de Israel actual ―Estados Unidos y la Gran Bretaña―, y describe su opulencia y su predominio entre las naciones, y enseguida ¡su estrepitosa caída! (Miqueas 5:7-15). Esta es una triste noticia… antes de la grandeza que les será devuelta.

Ciertamente vivimos en una época de convulsión mundial. Los acontecimientos geopolíticos están cambiando vertiginosamente el panorama internacional, y lo escrito en la Biblia por los profetas inspirados de Dios toma mayor sentido.

Estemos atentos a las noticias mundiales, pero, sobre todo, estemos atentos en agradar a Dios, siguiendo los pasos de su hijo Jesucristo, nuestro Salvador, para que tengamos protección de Él en los malos tiempos y para que podamos ser parte del Reino de Dios.

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