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Cómo navegar entre los obstáculos

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Todos quieren tener éxito y en la vida hay muchas áreas en las cuales tratamos de alcanzarlo. Pero con frecuencia no entendemos las claves del éxito —¡ni la cantidad de problemas que se nos presentan!

Rebosante de autoconfianza, el joven ministro se paró tranquilo ante el púlpito para dar su primer sermón. Pero tan pronto miró a la congregación, una oleada de pánico se apoderó de él. Sus pensamientos se congelaron en medio de las frases, haciendo que incluso temiera hasta abrir la boca. Eventualmente se las ingenió para decir unas pocas frases, pero el sermón que pensó sería asombroso para la audiencia, terminó en un desastre. Con la cara sonrojada, salió del estrado con prisa.

Cuando se sentó, una anciana se le acercó y le dio un sagaz consejo: “Jovencito, si usted hubiera subido por el camino que bajó, entonces pudiera haber bajado por el camino por el que subió”.

¿Acaso el joven hombre se sintió humillado o fue humilde? (¡Hay una gran diferencia entre los dos!) Depende de lo bien que haya tomado el consejo y si aprendió las cosas correctas de la experiencia.

A uno le gustaría que el sabio consejo no hubiera caído en oídos sordos y que él tuviera éxito en algo más importante que en impresionar a las personas —que fuera más humilde. Ser un mejor hombre es muchísimo más importante que ser un gran orador.

Aprender las lecciones importantes

Creo que todos vemos reflejado un poco de nosotros en esta historia. Como todos, él quería ansiosamente tener éxito, pero, también como todos nosotros, probó el sabor de la vergüenza que resulta del fracaso.

A veces el éxito es algo elusivo y el amargo sabor del fracaso es mucho peor cuando entendemos que hemos sido nuestro peor enemigo tratando de alcanzarlo.

Hay muchos obstáculos que tenemos que sortear al navegar en la senda hacia el éxito. Entre ellos, el más peligroso es el orgullo.

Si bien este antiguo relato se remonta por lo menos al año 1840, su lección está siempre vigente. Me recuerda un antiguo proverbio de hace cerca de tres mil años: “Antes del quebrantamiento es la soberbia y antes de la caída la altivez de espíritu”.

Este proverbio es una de las muchas perlas de sabiduría que el rey Salomón recogió para su hijo en el libro de la Biblia que hoy conocemos como Proverbios. El que acabamos de citar está en el capítulo 16, versículo 18. Más adelante encontramos otra joya: “La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra” (Proverbios 29:23).

Salomón escribió y agrupó cientos de “proverbios del éxito”, porque como todo buen padre, estaba tratando de ayudar a su hijo a alcanzar el máximo potencial. Así que encaminó a su hijo a temas como la ira, la corrección, el consejo, la envidia, la honestidad, la amabilidad, la pereza, el liderazgo, las mentiras, el control de la lengua, el autocontrol, el tacto y la sabiduría. Todo esto —y los proverbios asociados con ellos— es digno de ser examinado con detenimiento para entender cómo afecta nuestro carácter y nuestras posibilidades de éxito.

Si la historia del joven ministro y la anciana hubiera ocurrido en su época, tal vez Salomón la hubiera incluido en su colección también.

El éxito de uno depende de cuánto aprenda de las lecciones fundamentales de la vida.

Peldaños hacia el éxito

Las lecciones fundamentales son el foco de los principales artículos en este número. Se han escrito tantos libros acerca de cómo tener éxito —en la carrera, en el matrimonio, las finanzas o la vida en sí— que inicialmente nos preguntamos si era tal vez demasiado ambicioso para nosotros tratar semejante tema tan vasto con un par de artículos cortos.

Luego, otra vez, no afirmamos que podemos cubrir aquí todo lo que hay que decir acerca del éxito. Solamente estamos tratando de proveer peldaños para que usted empiece el camino.

Si estos artículos ayudan tan sólo a una persona a entender tres de las lecciones más importantes para asegurar el éxito —y el factor más grande que lo puede matar— entonces consideraremos que este número es, bueno, un éxito.

Si podemos encender el interés por explorar más de los valores de Dios y sus principios para el éxito, entonces será aún mejor.

Clyde Kilough

Editor

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