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By the Way With Joel Meeker

El toque profundo y claro de la trompeta de Dios

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Visitar el monumento del Corregidor hizo que me trajera a casa algunas lecciones del pasado y promesas para el futuro.

Entrecerrando los ojos ante la suave brisa marina que azotaba mi cara, miré por encima de la proa de nuestro vehículo motorizado a medida que se asomaba nuestro destino.

Dividiendo las aguas en la boca de la Bahía de Manila hay una isla con forma de renacuajo, algunas veces llamada “La roca”, fortificada desde el siglo XVI para proteger la capital de Filipinas del ataque marítimo. En la actualidad, el Corregidor es recordado por la última resistencia, heroica pero finalmente destinada al fracaso, de las tropas americanas y filipinas borradas por el tsunami militar japonés de 1942.

Nuestra pequeña embarcación atracó en la península de Batán, muy cerca del punto en que comenzó la infame “marcha de la muerte” que siguió a la rendición final.

Recordatorios de valor y sufrimiento

La isla está llena de recordatorios de valor y sufrimiento: fortificaciones destrozadas, artillería abandonada, túneles colapsados y muchos monumentos —americanos, filipinos y japoneses.

Donde atracamos teníamos a la vista una estatua en honor de Douglas MacArthur, que inicialmente planeó la defensa de las Filipinas. Cuando él arribó a Australia después de escapar con sus empleados tal como le ordenaron, hizo la famosa promesa: “volveré”. Dos años y medio después, él cumplió su palabra, desembarcó y supervisó la liberación de la nación.

Centrarse en el futuro regreso

Cuando se produzca esta edición de Discernir, estaremos en la temporada en la cual la Biblia, por medio de sus festivales ordenados divinamente, nos anima a enfocarnos en futuros eventos que incluirán otro regreso, aún más trascendental e importante: el regreso de Jesucristo.

Él prometió en varias ocasiones que de los cielos regresaría a la Tierra para establecer el Reino de Dios: “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:3; vea también Lucas 21:27-31; Hechos 1:11; Apocalipsis 5:10).

Promesa extraordinaria

En el Monumento de la Guerra del Pacífico, en el pico más alto del Corregidor, hay una inscripción que describe poéticamente una de las promesas más notables de Dios, que empezará a cumplirse cuando Cristo regrese. Mis ojos se humedecieron cuando leí la inscripción en el monumento de mármol blanco:

   Duerman mis hijos, su labor fue cumplida… porque ha venido la luz de la libertad,

   Duerman en las silenciosas profundidades del mar o en el lecho de césped santificado,

   Hasta que oigan en la madrugada, el toque profundo y claro de la trompeta de Dios.

La Biblia enseña que los muertos están dormidos, esperando la resurrección. “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero” (1 Tesalonicenses 4:16).

Los muertos en Cristo serán resucitados primero, pero todos eventualmente volverán a vivir. Jesús prometió: “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz” (Juan 5:28-29). Todo ser humano.

Si bien ahora sentimos dolor por el sufrimiento y la separación causada por la muerte, esta increíble promesa para todos es algo que nos debería ayudar a vivir con confianza y valor: el toque profundo y claro de la trompeta de Dios.

¡Que ese día llegue pronto!

—Joel Meeker

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