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El deseo del aroma del automóvil nuevo

¿Hay alguien en el mundo que pueda manejar el automóvil?

El presidente Obama sorprendió a muchas personas cuando en una reciente entrevista para el canal de televisión ABC, reconoció francamente que los americanos están listos para un líder nuevo. Él dijo: “Ellos quieren el olor de un automóvil nuevo”, y continuó con la metáfora: “ellos quieren manejar algo de lo que existe, que no tenga tanto kilometraje como yo”.

Todo tiene que ver con el conductor, no con el carro, así que los americanos comenzarán a buscar a su próximo salvador, que ellos esperan que tome el volante y empiece a tratar con éxito los peligrosos desafíos que enfrentan. Cada candidato prometerá que tiene las habilidades necesarias pero la historia dice que van a terminar como lo está haciendo ahora el Sr. Obama, quien luego de disfrutar la gloria de un gran oficio, más tarde se marchitó con el acalorado escrutinio de su inefectividad.

¿Abrocharse los cinturones cuando uno se está yendo para el precipicio?

El presidente no está solo. Los líderes del mundo en la actualidad comparten este destino a medida que se enfrentan a problemas que son más grandes que sus capacidades para resolverlos. Nuestro artículo central: “¿Qué nos espera en el 2015?”, resalta cuatro amenazas globales serias. Podríamos haber escrito acerca de ocho o 12 —hay tantas inminentes que el secretario de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon alertó al mundo de que ¡la luz de “abróchense los cinturones” está encendida! Las analogías del transporte deben ser la imagen del “sabor del mes” de los políticos.

Bueno, no sé qué le ocurra a usted, pero para mí, el hecho de tener ajustado mi cinturón a medida que el mundo se acerca al filo del precipicio no me hace sentir ni una pizca más seguro. Estoy más preocupado acerca de quién está conduciendo —¿es alguien que sabe cómo impedir que vayamos al precipicio? ¿Quién puede resolver un poco los problemas? ¿Quién puede darle al automóvil un nuevo curso para un futuro mejor? ¿Quién nos puede sacar del común denominador que tenemos? No veo a nadie. ¿Lo ve usted?

Uno de los peligros que el mundo afronta, tal vez el más grande, ¡es la escasez de líderes con la capacidad, el conocimiento y el poder para hacer algo frente a ellos!

Cuando los problemas superan las soluciones

No es que no existan personas capaces, listas, sino que la magnitud de los problemas en el mundo es más grande que la capacidad que tenemos para resolverlos. Como resultado de ello, el liderazgo mundial se está transformando en una postura defensiva. Esto es, en lugar de afrontar los problemas que son virtualmente insolubles, ellos se enfocan en que las cosas no empeoren más. Los líderes que sólo tratan de evitar desastres (especialmente para preservar las posiciones o reputaciones) operan con debilidad, no con fuerza. Los seguidores sienten eso y se sienten más frustrados o temerosos.

El tiempo de cambiar no es sólo para los americanos —todo el mundo necesita un nuevo líder, alguien distinto que conduzca el automóvil.

No estamos yendo al precipicio, pero…

Discernir no toma partido en cuanto a política o naciones, sino que ofrece un análisis de los eventos mundiales con la perspectiva de la profecía bíblica. Como resultado de ello, tenemos una perspectiva global que usualmente termina combinando afirmaciones pesimistas a corto plazo con predicciones optimistas a largo plazo. Al fin y al cabo, éste es el tema de la profecía: ¡las cosas van a empeorar, pero luego, las cosas mejorarán!

En síntesis, el mundo no se está yendo para el precipicio, ¡pero se está acercando peligrosamente! La profecía nos asegura que en un futuro no muy lejano, así como la mezcla de líderes egomaníacos y los eventos fuera de control nos pueden impulsar imprudentemente hacia el desastre, alguien va a surgir, va a detener el vehículo y se va a sentar en el asiento del conductor.

¿Desea usted el aroma del nuevo automóvil? ¿Después de varios miles de años en acción, el gobierno humano está oliendo a rancio? ¡Entonces es tiempo de buscar en otra parte, un nuevo conductor, Jesucristo, y el venidero Reino de Dios!

Clyde Kilugh

Editor

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