Vida, Esperanza y Verdad

Hablando de... Vida, Esperanza y Verdad

La moral es un concepto eterno

¿Cuál es la cosa más arrogante que los seres humanos pueden hacer? ¿Qué los haría parecer más soberbios?

¿Mediante la genética, definiendo el código de la vida? ¿Cometer el genocidio más grande? ¿Envenenar toda la tierra?

Podríamos agregar otros, pero todos ellos tienen un hilo común, el cual es la moral, la definición de las conductas como aprobadas o no.

Aquí está la pregunta clave: ¿Están los seres humanos equipados para definir lo correcto y lo incorrecto, es decir para establecer las reglas de la moralidad?  La historia demuestra que no hemos "jugado a ser Dios" muy bien; Y mientras que esto debería ser un disuasivo, nunca lo ha sido. Continuamos experimentando con la vida y cambiando las reglas de la moralidad a medida que avanzamos.

Considere el debate actual sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. ¿Es el deseo sexual una razón válida para cambiar la definición de matrimonio, siempre y cuando la mayoría de la gente piense que lo es? Si es así, entonces cualquier deseo es técnicamente un buen fundamento para alterar la moralidad. Cualquier cosa puede llegar a ser "moral", si muchos "adultos que lo consienten" dan su aprobación.

¿Qué pasa con los deseos perversos como el canibalismo o el comercio de esclavos? Bueno, algunas sociedades se han dado cuenta de esas cosas. Con suficiente tiempo y apoyo, prácticamente cualquier deseo ilícito puede llegar a ser declarado como justo o moral por una decisión de un gobernante cualquiera de la tierra.

Parece que esto es absurdo, y tiene razón, lo es, pero eso es exactamente lo que razonan los seres humanos. ¿Cuál es el problema con eso?

Muy fácil, sencillamente nos desprende de los eternos e inmutables códigos de vida de Dios.

Entendamos una definición clave: el deseo de un grupo de personas, o la opinión pública mayoritaria, nunca han sido ni serán un fundamento para alterar las reglas de la vida, basadas en las definiciones dadas por Dios del bien y del mal, de lo correcto e incorrecto. Por ejemplo, "nosotros el pueblo", sin tener en cuenta a Dios, hemos establecido como lícito y aprobado matar a los bebés que no han nacido, es decir abortarlos, en el nombre de la conveniencia y del deseo de cada adulto.

Dios tiene una visión única sobre lo que constituye la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Él ve el final desde el principio y sabe con absoluta certeza si las acciones serán una bendición o una maldición. Por el contrario, los seres humanos miramos con vista corta, del presente, somos criaturas de emoción, impulsadas por el deseo, y carentes del carácter para renunciar al camino oscuro que conduce a la perversión, el sufrimiento y la destrucción. Sin la capacidad de ver el resultado final de una acción, continuamente vamos tropezando de hoyo en hoyo por el camino de la vida.

A nadie nos gusta vivir sufriendo. Hace mucho tiempo respondí a un llamado a vivir una forma de vida que conduce a la felicidad porque se basa en la confianza en el Dios Creador y las reglas inmutables de vida que Él ha dado para nuestro beneficio. Aunque no he estado exento de pruebas y vicisitudes, el ser cristiano me ha dado las herramientas y la guía para vivir una vida sin estar abrumado por la angustia y el sufrimiento. Esta guía está disponible para usted, junto con una promesa segura de inmortalidad futura para aquellos que siguen la verdadera moralidad eterna basada en diez principios, llamados Los Diez Mandamientos.

Lo más probable es que usted no tenga todas las respuestas a las preguntas que plantea la vida.

Puede tener preguntas que preocupan a su mente cada día de su existencia al ver como el mundo se dirige hacia la destrucción y observar como las instituciones que han sido respetadas por años se derrumban alrededor suyo.

No confiemos en nuestro propio razonamiento basado en la lógica humana imperfecta y defectuosa.

Anímese, venga y estudie su Biblia con nosotros.

En este sitio usted descubrirá lo que Dios tiene reservado para todos sus fieles ahora y en el venidero Reino de Dios.

Para Vida, Esperanza y Verdad, les hablo Alfredo Arboleas.