Dios inspiró a Moisés para que enseñara el Cántico de Moisés como una advertencia. Tristemente, Israel con frecuencia olvidaba el mensaje y sufría las consecuencias. ¿Vamos a prestarle atención hoy?

Quizás Moisés no sea la primera persona que se nos viene a la mente cuando pensamos en músicos en la Biblia, pero Dios inspiró al menos tres cánticos de Moisés:
- Éxodo 15, cuando Moisés alabó a Dios por salvar a Israel de mano del ejercito egipcio y los hizo cruzar el mar Rojo.
- Salmos 90, el subtítulo para este salmo es “Oración de Moisés, varón de Dios”.
- Deuteronomio 32, que registra el cántico que Dios le dijo a Moisés que les enseñara a los hijos de Israel para que sirviera como testigo de Él contra las futuras generaciones.
Estos cánticos de Moisés tuvieron un impacto sobre Israel y los futuros autores en la Biblia.
Este artículo se centra en el Cántico de Moisés de Deuteronomio 32. Desafortunadamente, Israel olvidó con bastante frecuencia el mensaje de este cántico y sufrió las consecuencias por ello. ¿Escucharemos hoy este mensaje y le prestaremos atención?
Dios le da la orden a Moisés de escribir el cántico
Deuteronomio 31 nos muestra la orden que Dios le da a Moisés para que escriba un cántico que sirviera de advertencia al pueblo para que se alejara del pecado, y cuando pecaran, les recordara que se acercaran y buscaran la misericordia de Dios.
“Ahora pues, escribíos este cántico, y enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel (Deuteronomio 31:19).
Dios sabía que ellos iban a olvidar sus leyes y su amor, y que sus pecados los iban a conducir al desastre.
“Y cuando les vinieren muchos males y angustias, entonces este cántico responderá en su cara como testigo, pues será recordado por la boca de sus descendientes; porque yo conozco lo que se proponen de antemano, antes que los introduzca en la tierra que juré darles” (v. 21).
Todo el libro de Deuteronomio fue escrito a manera de recordatorio y advertencia, y culmina con el cántico de Moisés que tiene 43 versículos.
Escuchar y reconocer la grandeza de Dios (Deuteronomio 32:1-4)
En primer lugar, Moisés llamó al cielo y a la Tierra a escuchar como testigos, resaltando la importancia de este cántico. Posteriores autores de la Biblia también se basaron en este tema solemne y poético (lo invitamos a ver Isaías 1:2; 34:1; Miqueas 1:2; 6:1-2). Por supuesto, más que las estrellas y los planetas, ¡somos nosotros los que realmente necesitamos escuchar!
A lo largo de la historia de la humanidad, el Cántico de Moisés —con sus alabanzas y advertencias y su llamado a recordar y arrepentirse— sigue teniendo un poderoso significado.
Los versículos 1-2 describen estas enseñanzas como lluvia vivificante. En la Tierra Santa, la lluvia era esencial y apreciada, como estas palabras deberían serlo para nosotros.
Este cántico es una enseñanza para recordar. Poner música a las palabras es una forma eficaz de hacerlas memorables. Otros cánticos de la Biblia también sirven para enseñar. Por ejemplo, algunos de los salmos eran Masquil y algunos de los cánticos de la Iglesia del Nuevo Testamento eran para enseñar (Colosenses 3:16).
En los versículos 3-4, Moisés identificó la fuente de este cántico: Dios, la Roca fuerte y estable. Roca se utiliza para describir a Dios cinco veces en este cántico, y es la base para establecer un contraste con las rocas minúsculas que se referían a dioses falsos. El Dios que llegó a un acuerdo con Israel es perfecto, verdadero y justo. Se pueden encontrar referencias de esta alabanza en los Salmos, por ejemplo, en el Salmo 18:30-33.
Infieles a nuestro Padre fiel (versículos 5-6)
Pero a diferencia de nuestro Padre fiel, caemos en la infidelidad y olvidamos los planes y las bendiciones de Dios (versículos 5-6).
Moisés reconoció a Dios como nuestro Padre que nos creó y quiere que seamos sus hijos. Isaías también se centró en Dios como nuestro Padre (Isaías 63:16; 64:8). Por supuesto, este tema se desarrolla plenamente en el Nuevo Testamento. (Lo invitamos a leer nuestro artículo “Hijos de Dios”.)
Recordar todo lo que Dios ha hecho (versículos 7-14)
Moisés exhortó a los israelitas a recordar todo lo que Dios había hecho para prepararlos, rescatarlos y bendecirlos con leche y miel y mucho más.
Eran la niña de sus ojos: “un símbolo del tierno y amoroso cuidado de un objeto precioso que necesita protección” (nota de la Biblia de Estudio NKJV acerca de Deuteronomio 32:10).
Él los cuidó y protegió y, como un águila que cuida de sus polluelos, les enseñó a volar.
Pero en lugar de estar agradecidos por todas sus bendiciones materiales, una y otra vez el pueblo de Israel se volvió autocomplaciente y desobediente.
Desobediencia y desastre (versículos 15-30)
Dios predijo que Jesurún, (la forma cariñosa con que Dios llamaba a Israel) no apreciaría todo lo que Él hizo por él (v. 15).
Israel sería como “un animal mimado que, en vez de ser manso y dócil, se vuelve malvado y despiadado” (Comentario de Jamieson, Fausset y Brown, nota acerca de Deuteronomio 32:15).
Los israelitas olvidarían al Dios que los engendró y se volverían hacia las seductoras religiones de otras naciones. Habían prometido solemnemente obedecer a Dios, pero en lugar de ello lo provocarían y enfadarían eligiendo abominaciones y perversidades que Dios sabía les serían destructivas.
Los versículos 19-25 muestran la respuesta de Dios al pecado que nos separa de Él. Vendrían hambre, enfermedades, animales mortales, guerras y terrores. Estas advertencias de grandes castigos deberían llevarnos a evitar el pecado y a permanecer cerca de Dios. Y cuando no lo hagamos, deberían ayudarnos a recordar que debemos volver a Él, arrepentirnos.
Dios quiere que nosotros hoy —y el antiguo Israel— “se dieran cuenta del fin que les espera!” (v. 29) y reconociera que el pecado hace que Dios retire su protección y exponga a los pecadores a los castigos destructivos del pecado.
“Mía es la venganza” (versículos 31-35)
Pero Dios no olvida a su pueblo, y los enemigos que lo castigan cruelmente también recibirán su castigo.
El Nuevo Testamento repite que la venganza es prerrogativa de Dios (Romanos 12:19; Hebreos 10:30). Podemos y debemos dejar la venganza en sus manos justas pero misericordiosas.
La compasión y la expiación de Dios (versículos 36-43)
El versículo 36 dice: “Porque el Eterno juzgará a su pueblo, Y por amor de sus siervos se arrepentirá” cuando el castigo haya surtido efecto. Con el tiempo, los que han puesto su confianza en cualquier cosa menos en el Dios verdadero, llegarán a entender que Él es el único que puede liberarlos y sanarlos.
Las dos primeras líneas del versículo 36 en hebreo se citan textualmente en el Salmo 135:14, y la primera línea también se cita en Hebreos 10:30.
El verso final del cantico de Moisés está lleno de significado. Una canción que comenzó hablando de Israel se extiende a todas las naciones, y sus mensajes acerca de la liberación física se expanden a las buenas nuevas de la salvación espiritual.
“Alabad, naciones, a su pueblo” (v. 43) demuestra el amor y el plan de Dios para todas las naciones.
Pablo citó esto en Romanos 15:10 para reforzar el punto de que “Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia” (vv. 8-9).
Y esa misericordia se extiende a todos mediante la expiación prometida en Deuteronomio 32:43.
Pablo describió cómo Jesucristo extendió esta expiación a todos en Romanos 5:8-11:
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación”.
“Es vuestra vida”
Después de enseñarle este cántico al pueblo, Moisés les dijo: “Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella” (Deuteronomio 32:46-47).
Las palabras de esta ley son su vida, como antes había dicho que Dios era su vida (Deuteronomio 30:20).
Debe haber sido conmovedor para Moisés hablar de su vida cuando estaba a punto de morir (Deuteronomio 32:48-50). Pero él había dedicado su propia vida a servirles, y por eso les sirvió hasta el final.
¿Aprendió y cantó siempre Israel el cántico de Moisés?
Moisés ordenó claramente a los israelitas que enseñaran este cántico a sus hijos de generación en generación. ¿Pero lo hicieron?
Alfred Edersheim señaló que se cantaba en el templo.
“Al final del sacrificio adicional del sábado, cuando se traía la libación, los levitas cantaban el ‘Cántico de Moisés’ en Deuteronomio 32. Este ‘himno’ se dividía en seis porciones, para otros tantos sábados (v 1-6; 7-12; 13-18; 19-28; 29-39; 40-final). Cada porción se cantaba en tres secciones con tres toques de las trompetas de los sacerdotes, y el pueblo adoraba en cada pausa” (El templo: su ministerio y servicios, capítulo 9).
Pero se cantara o no el Cántico de Moisés, está claro que muchas veces los israelitas no recordaban ni hacían caso de su advertencia.
La historia registrada en los Profetas Anteriores muestra cómo a lo largo de los siglos, los israelitas vivieron un ciclo de olvido de Dios y después experimentaron su liberación.
Sin embargo, hay indicios de que el Cántico de Moisés tuvo algún impacto.
El erudito Ronald Bergey escribió un artículo en el Journal for the Study of the Old Testament [Diario para el estudio del Antiguo Testamento] que muestra la influencia del Cántico de Moisés en el libro de Isaías, por ejemplo. El escribió:
“La distribución general y la densidad de las afinidades lingüísticas de Deuteronomio 32 que se encuentran en cuatro capítulos clave del libro de Isaías (capítulos 1, 5, 28 y 30) demuestran que el Cántico de Moisés y las primeras profecías isaiáticas están lingüísticamente vinculadas”. También trazó paralelismos temáticos y literarios.
El Cántico de Moisés sigue resonando en las páginas de la Biblia.
El Cántico de Moisés en el Apocalipsis
Es interesante que en el último libro de la Biblia también leamos acerca del Cántico de Moisés.
“Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues solo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado” (Apocalipsis 15:2-4).
No está claro si las pocas líneas registradas aquí son un resumen tanto del Cántico (o cánticos) de Moisés como del cántico del Cordero. Hay elementos del Cántico de Moisés de Deuteronomio 32, pero también indicios de su cántico de victoria de Éxodo 15, justo después de cruzar el mar Rojo.
Algún día será fascinante escuchar este cántico en toda su plenitud.
El Cántico de Moisés sigue siendo significativo
A lo largo de la historia de la humanidad, el Cántico de Moisés —con sus alabanzas y advertencias y su llamado a recordar y arrepentirse— sigue teniendo un poderoso significado.
Quienes presten atención a su advertencia y hagan suyo su mensaje podrán esperar muchas cosas.
Una cosa es segura: al final, Dios gana. Todas las naciones le adorarán, y Moisés y todos los santos de Dios resucitarán y le alabarán con cánticos antiguos y nuevos.