Vida, Esperanza y Verdad

Oseas

Oseas significa “salvación”. ¿Cuál es la importancia del mensaje de salvación proclamado por el profeta Oseas para todos los pueblos y naciones durante este tiempo?

Oseas es el primero de los 12 Profetas Menores (llamados “menores” no porque sean de menor importancia, sino porque estos libros son más cortos). En los antiguos manuscritos hebreos la colección de los profetas menores fue escrita en un solo rollo, conocido como “El libro de los doce”.

Fecha y época de Oseas

El mensaje de Oseas fue dirigido primeramente al reino del norte de Israel, aunque ocasionalmente se refiere al reino del sur de Judá. Su profecía empieza con Jeroboam II, cuando el reino del norte de Israel estaba en su cúspide, y que continuó prosperando en los siguientes 40 años justo antes que Samaria cayera bajo Asiria en 722 a.C.

Aproximadamente 200 años antes del tiempo de Oseas, las 10 tribus del norte (Israel) se habían separado de las tribus del sur de Judá, y establecieron un reino independiente. Cuando Oseas aparece en escena, Israel estaba experimentando el mayor período de paz y prosperidad nacional desde la separación. Sin embargo, este período de abundancia no iba a durar para siempre, ya que la injusticia social, el desorden político, y la degradación moral empezaron a adentrarse en las fibras más profundas de la sociedad.

The Lion Handbook to the Bible [Manual de la Biblia de Lion],editado y producido por David y Pat Alexander, afirma: “El rechazo a Dios, y la completa aceptación de prácticas paganas religiosas trajeron una decadencia en la vida moral y política. 2 Reyes 14:23 – 17:41 describe la historia de este período. Es interesante mencionar el hecho de que después de la muerte de Jeroboam, Israel tuvo seis reyes en un período de sólo 20 años, y cuatro de ellos fueron asesinados por sus predecesores, lo que nos da una idea del estado del país.

“La idolatría de Israel fue muy dolorosa para Dios, y vemos como Él continuó amando a su pueblo, y anhelando que ellos se volvieran a Él. Ésta fue la misma lección que aprendió Oseas en su vida personal tan sufrida, ya que su propia esposa lo engañó y abandonó. Su mensaje viene directo del corazón, y esto es lo que hace que el libro de Oseas sea único”.

Oseas fue contemporáneo de Isaías. Sus primeros años coincidieron con Amós; y en sus últimos años con Miqueas.

El tema principal de Oseas

El tema de la profecía es la misericordia de Dios hacia un Israel pecador, quien finalmente se volverá a Dios de todo corazón, y se arrepentirá genuinamente. A Israel se le describe como una esposa infiel, a la cual se le ruega que regrese a su Dios quien tendrá misericordia y compasión hacia ella. “Aunque el tema del juicio como consecuencia de la apostasía es un tema presente en todo el libro, vemos que también se entrelaza juntamente con el tema del amor y misericordia de Dios” (Unger’s Bible Handbook [Manual de la Biblia de Unger]).

“El mensaje central de Oseas se basa en el hecho que Israel violó su relación con el Eterno. Ya que la nación no se ha arrepentido de sus pecados, tendrá que sufrir juicio. Sin embargo, la promesa es que Israel algún día se volverá al Eterno con sinceridad, será restaurada completamente, y recibirá bendiciones” (The Expositor’s Bible Commentary, Revised Edition [Comentario de la Biblia del expositor, edición revisada], “Religión y teología en Oseas”).

The Universal Bible Dictionary [Diccionario universal de la Biblia] afirma: “El mensaje del profeta tiene dos características importantes —un profundo enojo a causa de la caída de Israel ya que ellos dejaron de adorar al Eterno y se sumieron en la idolatría, y también un intenso deseo para que este pueblo pecador se arrepienta para así recibir el perdón de Dios”.

Oseas menciona a Efraín en su profecía. Dios consideraba a Efraín como su primogénito (Jeremías 31:9), y fue la tribu más importante del reino del norte, Efraín también puede representar a Israel como un todo.

Decadencia de Israel

Las riquezas y prosperidad llevaron al pueblo de Israel a tener un falso sentido de seguridad. El alejarse de Dios los llevó a una decadencia y deterioro nacional, el cual empeoró por las siguientes razones:

  • Actitudes espirituales autocomplacientes, incluyendo el rechazo a las leyes de Dios.
  • La búsqueda del materialismo como una manera vivir.
  • Dependencia de alianzas internacionales, una falta de fe y confianza en Dios.
  • Corrupción moral de los sacerdotes que llevaron a las personas a alejarse de Dios y de sus leyes.
  • Adoración de ídolos en Betel (adoración de ternero), y en los “lugares altos”.
  • Mostraban un corazón duro porque se negaron a escuchar y hacer caso a las repetidas advertencias acerca de su destrucción inminente.

Estos y otros factores finalmente hicieron que Israel fuera llevado cautivo y llegara a estar bajo el yugo cruel de los asirios.

Uso de metáforas

Oseas emplea una lista de metáforas para describir la relación entre Dios e Israel. La nación es una esposa infiel (capítulos 1-3); una novilla indómita (4:16; 10:11); un rocío que desaparece, una niebla y humo que se evaporan (6:4; 13:3); un horno caliente (7:3-7); un pastel quemado (7:8); una tonta paloma (7:11; 11:11); un granjero insensato (8:7); un vaso sin valor (8:8); un asno sin domar (8:9); un árbol frutal que no da fruto (9:10, 16); un vino malo (10:1); una desafortunada rama (10:7); y un joven desobediente (11:1-4).

Otras metáforas son usadas también para describir la forma en que Dios lidia con su pueblo. Refiriéndose al tema del juicio, Dios es descrito como: una polilla que va a devorar a la nación (5:12); un animal salvaje que devora (5:14-15; 13:8); un cazador que atrapa pájaros silvestres (7:12); y un granjero que pone yugo sobre Israel como si fuese un buey (11:4).

Sin embargo, el Dios de misericordia también se describe como un esposo perdonador (capítulos 2-3); un padre amoroso (11:1-4; 14:3); un doctor que sana (14:4); y un rocío refrescante (14:5).

“Estas metáforas y comparaciones están diseñadas para sacudir los corazones y la imaginación del pueblo de Dios. Algunas de estas son fuertes, ya que dejan al descubierto la maldad y lo profundo del pecado, y apelan al arrepentimiento de una forma muy directa, otras consuelan y alientan a los fieles a confiar en la bondad de Dios y a perseverar hasta el juicio venidero. Es importante subrayar que la mayoría de las analogías del Eterno y su pueblo apuntan a una futura restauración. El último mensaje del libro no muestra a un Dios enojado que quiere destruir a una nación pecadora” (The Expositor’s Bible Commentary [Comentario de la Biblia del expositor]).

El matrimonio de Oseas con Gomer

Dios le dio a Oseas una instrucción muy peculiar: “Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica [adulterio espiritual] apartándose del Eterno” (1:2). Esto ha provocado una gran discusión y controversia entre los eruditos bíblicos. Esta instrucción ocurre al principio del ministerio profético de Oseas, y es importante para entender la totalidad de su mensaje.

Lo que el profeta experimentó nos da una lección muy importante acerca de cómo ve Dios el adulterio espiritual, y la infidelidad del pueblo de Israel con su pacto.

Después de guiar a los israelitas fuera de Egipto, lo que tipifica el pecado y la maldad, Dios ofreció hacer un pacto (un acuerdo) con ellos en el monte Sinaí (Éxodo 19:1-8). Dios le pidió al pueblo de Israel que mantuviera su parte del pacto obedeciendo sus mandatos. Si ellos hubieran obedecido, Dios les había prometido: “vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos” y “vosotros me seréis un reino de sacerdotes y gente santa” (vv. 5-6).

Todo el pueblo afirmó inmediatamente que ellos sí mantendrían su parte del acuerdo (v. 8).

Un acuerdo matrimonial

Dios luego les dio los Diez Mandamientos que ellos debían obedecer como parte del pacto (Éxodo 20:1-17). Él consideraba su pacto con Israel como un acuerdo matrimonial (Ezequiel 16:8-13; Jeremías 31:32). Desafortunadamente, al pasar los años la “esposa” continuamente dejó de cumplir y honrar su acuerdo con su “esposo”, rebelándose en contra de Dios y las leyes que Él le había dado (Ezequiel 20:13).

Israel rehusó mantener su promesa, y la nación de Israel finalmente fue castigada y llevada a cautiverio por no obedecer ni honrar a su “esposo” (Ezequiel 20:23-24).

Dios inspiró la relación entre Oseas y Gomer como un símbolo de Israel y su falta de arrepentimiento, y su constante adulterio espiritual contra Él (Oseas 2:2). Como resultado Israel fue repudiada —divorciada— de Dios y de sus bendiciones (Jeremías 3:8).

Los nombres de los hijos de Oseas son proféticos

Gomer tuvo tres hijos quienes recibieron nombres simbólicos que revelan mensajes proféticos.

  • Jesreel fue el hijo primogénito (Oseas 1:4-5), y su nombre significa “Dios dispersa”. “Al nombrar a su hijo Jezreel, Oseas estaba diciéndoles al rey y a la nación: Retribución; la hora del castigo ha llegado” (Halley’s Bible Handbook [Manual de la Biblia de Halley], nota en Oseas 1-3).
  • El segundo fue una hija que se llamaba Lo-ruhama (1:6), que significa “Sin haber recibido misericordia”. “La misericordia de Dios fue despreciada; la confianza en el socorro divino fue remplazada con la confianza en sus armas y alianzas. Dios no tuvo ninguna otra opción que retirar su misericordia” (William LaSor, David Hubbard and Frederic Bush, Old Testament Survey [Reseña del Antiguo Testamento], “Carácter y significado del matrimonio”).
  • Lo-ammi fue el tercer hijo, y significa “No sois mi pueblo” (v. 9), demostrando que el pacto matrimonial estaba roto. Dios no rechazó al pueblo de Israel, sino que ellos rechazaron a Dios (Hebreos 8:7-10).

Oseas posteriormente repite dos de los nombres en el capítulo 2:1, pero quita los prefijos negativos 2:1, los nombres Ammi y Ruhamma (los cuales respectivamente significan “Mi pueblo” y “Mi amado o al que amo”) representan un tiempo futuro, después del regreso de Jesucristo, cuando Israel una vez más será el pueblo de Dios.

El tiempo llegará cuando ambos Israel y Judá se unirán como una nación, y su grandeza será restaurada (Ezequiel 37:16-17, 21-22, 24-26). Dios derramará increíbles bendiciones sobre un pueblo transformado y arrepentido (Ezequiel 36:24-30).

Resumen de Oseas

Aquí presentamos un posible resumen del libro de Oseas con algunos pasajes sobresalientes.

Capítulos 1-3: El trágico matrimonio de Oseas y el nacimiento de sus hijos, los cuales representan la relación de Dios con su pueblo.

Capítulos 4-5: La idolatría de Efraín terminará en angustia y desolación.

Oseas reconoció cual fue el mayor problema: el pueblo no “conoce” a Dios, y ellos no entendieron el gran deseo que Dios tenía de bendecirlos; y como resultado, ellos sufrieron por falta del verdadero “conocimiento” .“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré… y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos” (4:6).

Capítulos 6-7: Un registro de la maldad y corrupción.

“Devoraron extraños su fuerza, y él no lo supo” (7:9).

Capítulos 8-10: El castigo de la idolatría, y por olvidarse de honrar a Dios.

“Le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña.… Olvidó, pues Israel a su Hacedor” (8:12, 14).

Capítulos 11-13: Dios continúa amando a su pueblo. Pero ellos continúan pecando, trayendo castigos sobre ellos mismos.

“Me rodeo Efraín de mentira, y la casa de Israel de engaños” (11:12).

Capítulo 14: Arrepentimiento; salvación de Dios; restauración.

“Vuelve, oh Israel al Eterno tu Dios; porque por tu pecado has caído” (14:1).

Restauración Futura

Así como ocurrió con todos los profetas, Oseas profetizó acerca de un tiempo futuro en que Dios promete restaurar a Israel y a todas las naciones. Aquí presentamos versículos que describen una futura restauración, después de que el pueblo haya confesado sus pecados y se haya arrepentido.

  • Oseas 1:10: “Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente”.
  • Oseas 2:18: “En aquel tiempo haré para ti pacto… y te haré dormir segura”.
  • Oseas 3:5: “Después volverán los hijos de Israel, y buscarán al Eterno su Dios, y a David su rey; y temerán al Eterno y a su bondad en el fin de los días”.
  • Oseas 14:4: “Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos”.

Conocerán a Dios

Oseas reconoció cual fue el mayor problema: el pueblo no “conoce” a Dios, y ellos no entendieron el gran deseo que Dios tenía de bendecirlos (2:8; 5:4; 13:4); y como resultado, ellos sufrieron por falta del verdadero “conocimiento” (4:6). Dios acusa directamente a los sacerdotes porque no se preocuparon de enseñar al pueblo la diferencia entre el camino correcto y el de la maldad (Jeremías 50:6; 2 Timoteo 4:3-4).

Pero en el futuro, se implementarán cambios.

Fíjese cómo Dios inspiró a Jeremías para que escribiera lo siguiente: “Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Eterno; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice el Eterno; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado” (Jeremías 31:34; lea también Hebreos 8:8-13).

¡Qué maravilloso será cuando finalmente llegue ese tiempo!

Cada uno de nosotros puede elegir ser parte de la solución a los problemas que aquejan a las naciones en el presente (Apocalipsis 21:4). Tal como leemos en 1Corintios 2:9: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman”. Que Dios nos ayude a aceptar el bondadoso y generoso ofrecimiento que Él está extendiendo a toda la humanidad.

Si desea profundizar en este estudio, lea los artículos en la sección “Profetas Menores”.

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