Hay un proverbio para eso: “Somos el 99 por ciento”
Se generaliza que los ricos son codiciosos y que los pobres son perezosos. Ambos pueden ser menospreciados por su condición social. ¡Qué nos ayude el libro de Proverbios!

Durante miles de años, ha existido tensión entre quienes tienen mucho dinero y quienes tienen muy poco. Algunos ven toda la historia como una lucha entre “los que tienen” y “los que no tienen”: los ricos y los pobres. El libro de Proverbios contiene información y consejos relevantes para el 99 por ciento (la mayoría que no es rica).
Lucha de clases: un hervidero de estereotipos y generalizaciones
Como ya hemos dicho, hay críticas en ambos lados del espectro. Quienes critican al 99 por ciento parecen centrarse únicamente en las personas que abusan del sistema de asistencia social o en aquellas cuya falta de riqueza es consecuencia de malas decisiones. Pero lo cierto es que millones de personas que pertenecen al 99 por ciento trabajan arduamente, pero lamentablemente sus salarios no han aumentado al mismo ritmo que la inflación y el costo de vida. Por otro lado, este 99 por ciento suele criticar al 1 por ciento por ser privilegiado y no tener que trabajar duro para obtener su riqueza.
Consideremos la reflexión de Levítico 19:15: “No harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande; con justicia juzgarás a tu prójimo”. La idea principal es que no debemos juzgar a las personas únicamente por su situación económica. Debemos ir más allá.
Veamos qué nos dicen el libro de Proverbios
Proverbios e implicaciones
1. Proverbios 11:4: “No aprovecharán las riquezas en el día de la ira; mas la justicia librará de muerte”.
Este proverbio muestra que Dios tiene un mismo criterio de juicio tanto para ricos como para pobres. Tanto los millonarios como los beneficiarios de la ayuda gubernamental serán juzgados por su carácter moral, no por el tamaño de sus cuentas bancarias. Si una persona rica ha amasado su fortuna mediante la avaricia y la corrupción, o si una persona pobre defrauda al sistema de asistencia social mintiendo, ambos serán juzgados con el mismo criterio y deberán rendir cuentas.
Implicaciones: el dinero es algo físico que usamos para comprar cosas, ni más ni menos. La rectitud, no la riqueza, es la cualidad espiritual perdurable que Dios busca en los seres humanos. Así como Dios juzga según este criterio, nosotros también deberíamos hacerlo. No debemos oponernos, odiar ni criticar a ninguno de los dos extremos del espectro, simplemente por su nivel de ingresos.
2. Proverbios 10:4: “La mano negligente empobrece; mas la mano de los diligentes enriquece”.
El dinero es algo físico que usamos para comprar cosas, ni más ni menos.
Aunque la generalización de que “todos los pobres son perezosos” es falsa, la sabiduría de que el trabajo arduo trae recompensas es cierta. Ya sea que estemos en el 99 por ciento o en el 1 por ciento, debemos esforzarnos con diligencia en todo lo que hagamos. La desaparición de empleos en la industria manufacturera, la globalización, la inflación, los seguros, etcétera, son problemas reales que nos afectan. Sin embargo, a pesar de estos factores, siempre debemos intentar aplicar el principio bíblico del trabajo diligente.
Implicaciones: el trabajo arduo nunca debe ser ridiculizado como desbalanceado, y la pereza nunca debe aceptarse como la norma del comportamiento humano. Cuando valoramos el trabajo arduo y evitamos la pereza en nuestras vidas, sin duda Dios se complace, y a la larga, la estabilidad financiera será el resultado.
Para aprender más acerca de este principio, le invitamos a leer nuestro artículo acerca de “Trabajo duro”.
3. Proverbios 24:3-4: “Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará; y con ciencia se llenarán las cámaras de todo bien preciado y agradable”.
Dejando de lado las bendiciones más importantes que la sabiduría puede brindarnos (amigos, familias fuertes, integridad, etcétera), cabe mencionar la relación entre la sabiduría y sus frutos. Otros proverbios mencionan cómo los sabios prevén los problemas y se preparan para ellos (Proverbios 22:3) y cómo los necios repiten sus errores (Proverbios 26:11). A pesar de las desigualdades y los desafíos que existen en los sistemas financieros modernos, la sabiduría puede ser fundamental para encontrar la manera de llegar a fin de mes.
Implicaciones: adquirir sabiduría financiera es una decisión. Hay muchas acciones sabias que podemos realizar para mejorar nuestra situación económica: leer libros, obtener formación profesional o educación, aprender de los errores ajenos, estudiar la Palabra de Dios acerca del dinero, etcétera. Estas acciones son mucho más beneficiosas que no hacer nada porque uno cree que el sistema está amañado en su contra.
Y la lista continúa
Existen al menos 40 proverbios que tratan específicamente acerca de la riqueza y la pobreza. Para el 99 por ciento, el mensaje de estos proverbios se puede resumir así: “Dios siempre se interesa más por nuestro carácter que por la cantidad de dinero que poseemos, así que trabaje con diligencia y sabiduría, y confíe en que Él le ayudará a cubrir sus necesidades”.
Cuando parezca que todo está en su contra, recuerde que hay un proverbio para eso.
Para obtener más información acerca de este tema, le invitamos a leer los artículos de nuestra sección acerca de “Principios fundamentales para manejar las finanzas familiares”.
Le invitamos a leer la siguiente entrada de este blog: “Hay un proverbio para eso: Somos el 1 por ciento”.
Fecha de publicación: Enero 10, 2025