Hay un proverbio para eso: “Soy adicto. ¡Ayúdeme!”
La adicción es una amenaza para personas de todo el mundo. ¿Puede la literatura sapiencial de hace miles de años ofrecer ayuda a los adictos que buscan desesperadamente un cambio en la actualidad?

A menudo se critica a la Biblia por estar desactualizada. Entonces, ante problemas modernos tan complejos como la adicción, ¿se pueden encontrar respuestas en un libro tan antiguo? ¡Claro que sí!
Adicción: el elefante en el cuarto
Antes, la adicción se refería principalmente a la dependencia de drogas o alcohol. Ahora, puede incluir muchas otras cosas: pornografía, comida chatarra, apostar, videojuegos, sexo, acumulación compulsiva, compras y más. La naturaleza habitual de estos comportamientos puede llevar a la destrucción de relaciones, la pérdida de reputación, el aislamiento y sentimientos de inutilidad y fracaso. Quienes admiten tener una adicción y desean cambiar, con demasiada frecuencia se encuentran con una fuerte resistencia por parte del hábito ya desarrollado. Cuando la adicción llega a este punto, se necesita ayuda.
Jesucristo desea que vivamos una vida plena (Juan 10:10), pero esto es imposible cuando estamos atrapados en adicciones destructivas. Si bien se requiere mucho esfuerzo para cambiar, y quienes padecen adicciones deben buscar ayuda profesional, afortunadamente también existen muchos proverbios que ofrecen consuelo.
Proverbios e implicaciones
1. Proverbios 15:22: “Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman”.
La adicción generalmente no se puede superar aislándose. Por más convencidos que estemos de que nuestra fuerza de voluntad por sí sola puede vencer a la adicción, a menudo simplemente no funciona. Otro proverbio nos indica que el Consejero más importante al que debemos acudir en busca de ayuda es Dios (Proverbios 19:21). Después de eso, debemos buscar consejo humano sabio, no sólo de amigos, sino de aquellos que pueden ofrecer ayuda profesional.
La adicción generalmente no se puede superar aislándose. Por más convencidos que estemos de que nuestra fuerza de voluntad por sí sola puede vencer a la adicción, a menudo simplemente no funciona.
Implicaciones: busque el apoyo de amigos, familiares e incluso profesionales que le amen y no le juzguen para superar la adicción. Los compañeros de apoyo pueden ayudar a romper el aislamiento en el que suelen vivir los adictos. Recibir ayuda y consejo de varios consejeros, así como del Consejero (con mayúscula), puede ser una poderosa herramienta contra la adicción.
Para aprender más acerca de cómo Dios puede ayudarle a cambiar, le invitamos a leer “Siete pasos para vencer el pecado”.
2. Proverbios 16:3: “Encomienda al Eterno tus obras, y tus pensamientos serán afirmados”.
Este proverbio nos recuerda que debemos enfocarnos en agradar a Dios con nuestros pensamientos y acciones. Los consejeros profesionales a menudo comienzan ayudando a la persona adicta a reemplazar los pensamientos problemáticos con pensamientos racionales y saludables. Los expertos suelen reconocer el papel positivo que desempeña una perspectiva espiritual en este proceso. Los pensamientos, las palabras y las acciones proactivas y piadosas combaten la adicción y sus desencadenantes.
Implicaciones: debemos estudiar y aprender por qué Dios aborrece ciertas adicciones y reflexionar acerca del grave daño y sufrimiento que nos causan. Comprometer nuestras vidas con pensamientos y comportamientos positivos (como amar a los demás y dedicar nuestro tiempo a servirles) nos ayudará a reemplazar los pensamientos y comportamientos adictivos.
3. Proverbios 28:13: “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”.
Las recaídas, los fracasos y las batallas constantes son una realidad para cualquiera que se enfrente a la ardua tarea de superar la adicción. Dios puede y está dispuesto a ayudar, pero debemos admitir ante Él y ante nosotros mismos que el problema existe. Cuando reconocemos nuestros fracasos y renovamos nuestro compromiso de cambiar y no repetir nuestros errores, podemos confiar en que Dios nos ayudará (Proverbios 29:25). Para aprender más acerca del cambio personal, desde una perspectiva espiritual, lea nuestro artículo “¿Qué es el arrepentimiento?”.
Implicaciones: quienes se recuperan de la adicción deben avanzar en una sola dirección: hacia arriba. Puede ser un camino largo y difícil, con algunos tropiezos, pero debemos avanzar constantemente y salir de la adicción. Incluso si implica renunciar a cierta libertad personal y ceder privacidad en favor de un compañero de apoyo, debemos seguir avanzando.
Lea nuestra entrada de blog “¡Salir de la olla hirviendo!” para obtener más información acerca de cómo comenzar a superar la adicción.
Hay mucho más de donde vino esto
Con un problema tan grave como la adicción, esta entrada de blog apenas roza la superficie. Sin embargo, la idea principal de los Proverbios es evidente: cambiar con éxito nuestros pensamientos y comportamientos requiere la ayuda de Dios y de los demás, así como la perseverancia para levantarnos una y otra vez después de cada caída.
Cuando la adicción se presente en su vida, recuerde que hay un proverbio para eso.
Para obtener más información acerca de las adicciones, le invitamos a leer nuestra serie acerca de “Libres de la adicción”.
Le invitamos a leer la siguiente entrada de blog de esta serie: “Hay un proverbio para eso: Sí, soy padre”.
Fecha de publicación: Enero 17, 2025