La decadencia espiritual de las naciones de habla inglesa
El antiguo Israel fue llevado al cautiverio por sus pecados nacionales. ¿Están cometiendo los mismos errores el Reino Unido y Estados Unidos? ¿Y qué deberían hacer al respecto?

Las naciones de habla inglesa han experimentado cambios drásticos en los últimos años. Estos cambios han causado gran división y han dejado a muchos con una sensación de incertidumbre. Muchos analistas observan a estas naciones, especialmente a Estados Unidos, y ven señales de decadencia nacional. Parece que estamos presenciando el debilitamiento del orden liderado por Estados Unidos que ha mantenido una relativa paz global desde la Segunda Guerra Mundial.
Desde una perspectiva bíblica, hay motivos de alarma. Los estudiosos de la Biblia comprenden que la caída de los antiguos Israel y Judá fue precedida por un dramático declive espiritual y moral. Debería alarmarnos que muchos de estos mismos problemas se estén manifestando en los descendientes modernos de esas antiguas naciones. (Para saber más acerca de los orígenes bíblicos de estas dos naciones, le invitamos a leer “¿Quiénes son los Estados Unidos y Gran Bretaña en la profecía?”.)
Echemos un vistazo a algunos de los ejemplos alarmantes de la decadencia espiritual de Estados Unidos y Gran Bretaña.
Abandonando sus creencias
El pueblo de la antigua nación de Judá fue reprendido por abandonar la creencia en Dios y depositar su fe en cosas que no podían salvarlos. Entonces, Dios les preguntó a través del profeta Jeremías: “¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses, aunque ellos no son dioses?” (Jeremías 2:11). Dios continuó acusándolos de cometer dos grandes males: abandonar a Dios y depositar su fe en cosas que no podían salvarlos (v. 13).
El sistema de valores de las naciones angloparlantes ha cambiado drásticamente desde la Segunda Guerra Mundial. El movimiento contracultural de la década de 1960 probablemente provocó los cambios sociales y culturales más significativos en la historia de estas naciones. Esa época abrió las puertas a más cambios en las décadas siguientes.
El sistema de valores de las naciones angloparlantes ha cambiado drásticamente desde la Segunda Guerra Mundial.
Como resultado, han adquirido relevancia nuevas actitudes y creencias acerca del sexo, las drogas, la familia, el matrimonio, la crianza de los hijos, el género, la educación y la religión (en particular el cristianismo).
Considere lo siguiente:
La homosexualidad se ha normalizado, aceptado y celebrado. Anteriormente, la homosexualidad se consideraba generalmente un tabú. Se consideraba una “ofensa contra natura” e inmoral. Pero en las últimas siete décadas, la homosexualidad se ha normalizado y aceptado simplemente como una orientación. Hoy en día, las naciones occidentales han redefinido el matrimonio para incluir la homosexualidad, algo que, no hace mucho, era impensable.
La Biblia declara que la homosexualidad es una aberración al diseño de Dios de la sexualidad (Levítico 18:22; Romanos 1:26-27; 1 Corintios 6:9).
En la década de 1960, la actitud social hacia el consumo de drogas también cambió radicalmente. El consumo de sustancias psicoactivas se popularizó, e incluso se glorificó. Desde entonces, la proliferación de drogas ha aumentado drásticamente, lo que ha provocado las epidemias que vemos en Estados Unidos. La actitud hacia el castigo por el consumo de drogas ha cambiado tanto que algunas ciudades han creado centros de inyección seguros para promover un consumo menos riesgoso. Sin embargo, las consecuencias negativas del consumo de drogas son evidentes. Muchas zonas urbanas albergan ahora campamentos de personas indigentes, muchas de las cuales se encuentran en esa situación, en parte, debido a la drogadicción. El consumo de drogas y la delincuencia resultante han contribuido a la inseguridad de muchas ciudades, y el problema sigue agravándose.
La Biblia enseña que debemos cuidar nuestro cuerpo (1 Corintios 6:19-20), mantener una mente sobria (1 Timoteo 3:2) y ejercer autocontrol (2 Pedro 1:6). En lugar de glorificar la conducta adictiva, debemos combatirla y superarla.
Para obtener más información acerca de cómo hacerlo, le invitamos a leer nuestro artículo “Cómo vencer una adicción”.
Las perspectivas acerca del sexo heterosexual han experimentado cambios importantes. La llegada de la píldora anticonceptiva y la legalización del aborto han llevado a las personas a sentirse libres para tener relaciones sexuales fuera del matrimonio. Esto ha dado lugar a una sociedad que se enorgullece de tener relaciones sexuales sin consecuencias. Las relaciones sexuales prematrimoniales se han convertido en la norma. Sin embargo, una consecuencia de esta tendencia ha sido el drástico aumento de las enfermedades de transmisión sexual, especialmente entre los jóvenes. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estiman que casi la mitad de los 26 millones de nuevas infecciones en Estados Unidos en 2018 se produjeron en personas de entre 15 y 24 años.
A medida que la estructura y la definición de familia cambiaron, la estabilidad de los matrimonios tradicionales se desmoronó.
A medida que la estructura y la definición de familia cambiaron, la estabilidad de los matrimonios tradicionales se desmoronó. Los divorcios sin culpa y la infidelidad provocaron un aumento en los divorcios. Más recientemente, las tasas de divorcio han disminuido, principalmente porque cada vez más personas optan por vivir juntas sin casarse. Como resultado, millones de niños crecen en familias monoparentales, especialmente en familias sin padre.
El profeta Jeremías reprendió al pueblo de la antigua Judá por su promiscuidad sexual (Jeremías 5:8; 13:27).
Para aprender más acerca de estos problemas, le invitamos a leer “La lucha contra las obras de la carne: sexo fuera del matrimonio”.
Los países de habla inglesa se están volviendo cada vez menos religiosos. Y se nota. Iglesias en todo el mundo están siendo cerradas y vendidas a empresas que las adaptan para otros usos. Por ejemplo, la histórica Iglesia de Todos los Santos en la ciudad de Nueva York fue vendida recientemente a un promotor inmobiliario tras su cierre en 2015, debido a la disminución de la asistencia (la iglesia fue construida para albergar a 1.200 feligreses). Esto es un claro ejemplo de la disminución de la asistencia a la iglesia en los países occidentales.
Por primera vez desde que Gallup comenzó a registrar la asistencia a las iglesias en Estados Unidos, la membresía ha caído por debajo del 50 %. Desde 1937 hasta principios del siglo XX, la membresía se mantuvo cerca del 70 % y luego comenzó un descenso constante.
Las encuestas muestran que la mitad de la disminución se debe al auge de los “nones”, el grupo religioso de más rápido crecimiento en Estados Unidos. “Nones” se refiere a quienes no se afilian a ninguna religión. Desde poco antes del cambio de siglo, los “nones” han aumentado del 8 % al 21 %.
El apóstol Pablo advirtió que negar a Dios conduce a patrones de pensamiento erróneos y comportamientos dañinos (Romanos 1:26-31). El profeta Oseas expresó el mismo sentimiento: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento... porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos” (Oseas 4:6).
Para aprender más acerca de esta tendencia, le invitamos a leer “¿Por qué el cristianismo está en decadencia?”
Cimientos rotos
Como dijimos anteriormente, el antiguo Israel atravesó situaciones similares. Dios advirtió que si lo olvidaban y lo rechazaban a Él y a sus leyes, especialmente en tiempos de bonanza, los castigaría (Deuteronomio 8:17-20). Rechazar rotundamente las leyes de Dios tiene consecuencias, y nuestras naciones modernas las afrontarán.
La Palabra de Dios define los fundamentos que debemos seguir en nuestra vida. Hoy en día, vemos cómo se erosionan incluso los principios más básicos de la Palabra de Dios: verdades fundamentales como que Dios es el Creador y creó a las personas como hombres y mujeres.
El libro de los Salmos pregunta: “Si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo?” (Salmos 11:3). Es una buena pregunta. Dado que nuestra sociedad rechaza los fundamentos de la Palabra de Dios, es vital que los cristianos fortalezcan sus cimientos.
Los que estudian la Biblia saben que las cosas irán de mal en peor, especialmente a medida que nos acercamos al fin de los tiempos (2 Timoteo 3:13). Hasta entonces, se nos dice que esperemos en el Eterno (Proverbios 20:22). Incluso si nuestras naciones se niegan a cambiar de rumbo y arrepentirse, podemos cambiar nosotros mismos y seguir arrepintiéndonos de nuestros pecados.
Fecha de publicación: Marzo 5, 2022