¿Reemplazó Jesús a la Pascua?
¿Hizo el Dios del Antiguo Testamento cosas que Jesucristo tuvo que “arreglar”? Por ejemplo, ¿está la Pascua anticuada y ya no es necesaria?

Los escritores religiosos de inclinación gnóstica, tanto antiguos como modernos, con frecuencia mezclan la verdad con el error. Uno de sus temas principales afirma falsamente que el Dios Creador estaba ya “pasado de moda”, lo que hizo necesario que un Jesús joven y vigoroso interviniera rápidamente para reparar el daño y rescatar las almas humanas.
En su libro Primitive Christianity in Crisis [Cristianismo primitivo en crisis], Alan Knight explica el enfoque gnóstico: “La salvación depende del rechazo tanto del mundo material como del Dios que lo creó… El Dios airado del Antiguo Testamento no puede ser el mismo que el verdadero Padre espiritual” (tercera edición, pp. 22, 48).
¿Es el gran argumento de la Biblia que “Jesucristo el Salvador reemplaza a un Dios Creador decadente”?
¿Desechó Jesús la obra del Creador, o la edificó, añadiendo la estructura final sobre el fundamento que Dios había puesto?
Jesús vino a revelar al Padre, no a reemplazarlo (Mateo 11:27; Juan 5:37). ¿Podría ser que el Padre y el Hijo hayan estado colaborando estrechamente desde el principio? Ambos están completamente de acuerdo, con los mismos propósitos y los mismos objetivos.
Como ejemplo, consideremos la historia bíblica de la Pascua, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.
La Pascua del Antiguo Testamento
En Éxodo 12 leemos cómo la Pascua fue revelada a los israelitas. Debía observarse el día catorce del primer mes del calendario hebreo. En cada casa se sacrificaba un cordero, macho y sin defecto. Ninguno de sus huesos debía ser quebrado. La sangre del cordero pascual era untada en los postes y el dintel de las puertas de las casas como señal.
Dios libró a la congregación de Israel al pasar por alto las puertas untadas con sangre durante la noche y no enviar destrucción sobre sus primogénitos.
La Biblia muestra que la primera Pascua fue una sombra cuidadosamente diseñada de cosas mayores que habrían de venir siglos después
El día siguiente, el quince del primer mes, era un día santo: el primer día de la fiesta de los Panes Sin Levadura. En ese día Israel comenzó a salir de Egipto y a comer pan sin levadura. Israel fue finalmente librado de la dura esclavitud en que vivía.
La Pascua del Nuevo Testamento de Jesús
Unos quince siglos después, la Biblia registra otra Pascua, esta vez en la ciudad santa de Jerusalén. Comparemos este acontecimiento con el antiguo.
- Un evento clave del Nuevo Testamento es el sacrificio de un cordero pascual humano, Jesucristo. “Porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Corintios 5:7).
- Jesús fue crucificado exactamente el mismo día catorce del primer mes, el día de la preparación, antes del primer día de la fiesta de los Panes Sin Levadura, un día santo. “Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí” (Juan 19:31).
- El sacrificio de Jesús libró a la humanidad de la esclavitud del pecado y de la muerte (Romanos 8:2).
- Jesús no tuvo pecado; fue un sacrificio sin mancha “el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca” (1 Pedro 2:22); “Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él” (1 Juan 3:5).
- Ninguno de sus huesos fue quebrado: “Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas” (Juan 19:33).
- Jesús libró de la muerte eterna a todos los pecadores arrepentidos. La muerte es la consecuencia del pecado. Hemos sido lavados con su propia sangre: “y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Apocalipsis 1:5). Esto puede compararse con la forma en que los israelitas fueron salvados de la muerte de los primogénitos.
- Los discípulos de Jesús continuaron guardando la Pascua cada año para recordar su sacrificio, junto con la fiesta de los Panes Sin Levadura, práctica que continúa hasta el día de hoy. “Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad” (1 Corintios 5:8). Esto sucedió más de veinte años después de la ascensión de Jesús).
¿Toques finales?
¿Inició Jesús un nuevo enfoque con festividades no bíblicas como la Navidad y la Pascua Florida? ¿O puso los toques finales a la antigua celebración de la Pascua para que fuese observada para siempre, exactamente como el Padre y Jesús lo planearon desde el principio, con todo detalle?
- “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).
- “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30).
- “Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad” (Mateo 26:42). Jesús oró al Padre acerca de la terrible prueba que estaba a punto de comenzar.
La Biblia muestra que la primera Pascua —el sacrificio de corderos sin mancha en el antiguo Egipto— fue una sombra cuidadosamente diseñada de cosas mayores que habrían de venir siglos después: el sacrificio de Jesucristo por todos los pecados, por toda la humanidad y para todo tiempo. “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo; todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo” (Colosenses 2:16-17).
Para mas información acerca de la Pascua, ver “La Pascua: ¿qué hizo Jesús por usted?”. Para saber mas acerca de Dios y Jesús, ver la sección acerca de Dios.
Fecha de publicación: Marzo 27, 2013