Ser como niños para entrar en el Reino de Dios
Jesucristo dijo a sus discípulos que debían ser como niños para entrar al Reino de Dios. ¿Qué podemos aprender de esta lección?

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Mateo 18:4
De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.Ser padre me ha dado la oportunidad y la responsabilidad de enseñarle a mis dos hijas a vivir de una manera que agrade a Dios. Claro que mi experiencia, de poco más de cuatro años de ser padre, ha sido muy breve como para enseñar a otros acerca del tema de la crianza de los hijos. Sin embargo, hay un punto en particular que no se basa en mis habilidades de crianza, sino en el ejemplo que pueden darnos los niños día a día.
En este artículo explicaremos algunas cualidades de los niños que rescatan, de manera natural, principios bíblicos que todo cristiano necesita para entrar en el Reino de Dios.
Todos los que han tenido la tarea de criar hijos, estarán de acuerdo conmigo en que existen momentos dentro de esta etapa que nos dejan grandes lecciones de cómo Dios trabaja con ellos aun a muy temprana edad, y de cómo los adultos podemos aprender de los niños.
Observar su comportamiento
La lista de tareas que tenemos que hacer a diario sobrepasa nuestra capacidad de organización, si a ello le sumamos la crianza de los hijos, puede que tengamos que lidiar con la tentación de mantenerlos ocupados en diversas cosas, mientras nosotros intentamos terminar con todos los asuntos pendientes del día.
Si bien es gratificante saber que los niños pueden crecer y desarrollarse por sí mismos –de buena o de mala manera–, los beneficios de tomarnos el tiempo de prestarles atención, son muy grandes. Como la Biblia nos advierte, podemos ayudarlos y cuidarlos, pero también ellos tienen cualidades naturales y especiales que son esenciales para nuestro crecimiento espiritual.
Tener la perspectiva correcta
En los evangelios se registra hasta tres veces cómo Jesucristo enseñó que el Reino de los cielos es de los niños, y que si no nos convertimos y nos hacemos como niños (en sus características positivas y naturales) no entraremos en él (Mateo 18:13-15, Marcos 10:13-16, Lucas 18:15-17). Esto no quiere decir que debemos comportarnos en todo sentido como un niño. Es muy importante tener la perspectiva correcta de lo que quiso enseñar nuestro Señor al decir esto, para saber discernir cuáles son las actitudes y motivaciones que tienen los niños acerca de Dios y que nosotros debemos desarrollar, para que podamos entrar en el Reino de los cielos.
A continuación, compartiré dos cualidades que he observado y meditado en las acciones de mi hija de cuatro años. Vale recalcar que el enfoque de estas reflexiones no es enseñar a los padres a cómo criar a sus hijos, sino de cómo aprovechar estas cualidades especiales que tienen los niños para continuar avanzando en nuestro crecimiento espiritual.
1) Los niños tienen un intenso deseo por recibir enseñanza y vivir lo aprendido
La palabra que mi hija más veces usa en el día, aun por encima de “papá”, es la interrogante por qué. La usa para preguntarme todo lo que le interesa saber y que ella piensa que yo sé. En ocasiones yo no conozco la respuesta a su pregunta y le digo “no sé”, pero a ella le resulta difícil creer que no sé. Me mira fijamente y me dice: “¡Ay papá! ¡Cómo que no vas a saber eso!”.
El día que ella empezó a hacer tantas preguntas, yo empecé a tener problemas con mi paciencia, pero luego entendí que todas esas preguntas eran con el deseo de aprender más, no de probar mi paciencia.
Hacer preguntas es uno de los métodos de aprendizaje más efectivos que existen. Cuando nos hacemos preguntas sobre nuestra vida y buscamos responderlas en la Biblia, estamos buscando recibir la enseñanza de Dios.
En Marcos 10:15 Jesús reprendió a sus discípulos por no dejar que los niños se acercaran a Él. Luego les dijo: “De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él”. Recibir el Reino de Dios “como un niño” significa recibir con la misma actitud y entusiasmo que tienen los niños. Y eso se puede lograr cultivando el hábito de hacer buenas preguntas, en toda ocasión que lo amerite.
“Pídele al ministro que ore por ti para que te sanes más rápido”
Hace algunos meses mi hija se enfermó y tuvo un malestar muy fuerte. Con mi esposa decidimos que era hora de llamar a un ministro de la Iglesia de Dios para pedir ungimiento por ella.
Para los lectores de Vida Esperanza y Verdad que aún no están familiarizados con la instrucción bíblica del ungimiento, tenemos un artículo que lo explica de manera clara y sencilla. Por favor consulte el artículo “Sanidad divina”.
El ungimiento es la práctica, basada en las Escrituras, de llamar a un ministro ordenado por la Iglesia de Dios para que ore por nosotros y nos unja con aceite cuando estamos enfermos (Marcos 6:13). Dios imparte su sanidad a través de este método.
Cuando nos hacemos preguntas sobre nuestra vida y buscamos responderlas en la Biblia, estamos buscando recibir la enseñanza de Dios
Aquí hay un pequeño extracto de dicho artículo que nos ayudará a explicar cómo funciona el ungimiento, cuando el ministro está muy lejos de nosotros.
“Además, si bien el ungimiento debe ser hecho en persona cuando sea posible, en la Biblia también encontramos un ejemplo de sanidad en que el ministro ungió un pedazo de tela y lo envió al enfermo, tal como el apóstol Pablo acostumbraba (Hechos 19:11-12). Éste es el ejemplo que seguimos en la Iglesia de Dios, una Asociación Mundial, cuando por alguna razón el ministro no puede ungir personalmente a la persona enferma”.
Antes de realizar la llamada al ministro, le explicamos a nuestra hija, en palabras sencillas, cómo funcionaba el ungimiento a la distancia, a través de una llamada por teléfono y un paño preparado, ya ungido con aceite. Ella hizo todas las preguntas necesarias hasta que estuvo segura que entendía cómo obtendría la sanidad de Dios. Y así fue, porque luego que cortamos la llamada con el ministro, ella empezó a sentirse mejor rápidamente.
Luego de este suceso, pasaron algunas semanas y yo me enfermé. Entonces mi hija vio mi malestar físico y me dijo: “¡Papá, tengo una idea! ¿por qué no le llamas al ministro para que ore por ti y te sanes más rápido?”. Ella había creído que Dios puede sanar nuestras enfermedades por medio del ungimiento. Ahora me decía a mí, a través de una buena pregunta, que yo hiciera el mismo ejercicio de fe.
Preguntas para reflexionar:
- ¿Estamos recibiendo las enseñanzas del Reino de Dios con la misma actitud y entusiasmo que tienen los niños?
- ¿Somos capaces de emocionarnos, como un niño, cuando ponemos en práctica las instrucciones de la Biblia?
2) Los niños son humildes y abiertos a la corrección
Con mi esposa tratamos de que mi hija sea corregida prontamente cuando dice o hace algo incorrecto. Si bien es un gran desafío que aún tenemos por delante, ella ha aprendido a venir rápido a nuestro costado después de haberla corregido por algún comportamiento incorrecto. Yo la llamo por su nombre y ella viene. En ocasiones discutimos un poco sobre lo que es correcto y lo que no es. Sin embargo, la gran mayoría de las veces ella termina aceptando nuestra corrección, aunque temporalmente no pueda entender las razones.
En Mateo 18 se relata cómo los discípulos estaban discutiendo acerca de quién debería ser el líder en el Reino de los cielos. Al parecer no se pusieron de acuerdo y por eso le preguntaron a Jesús, pero Él, en lugar de darles sólo una respuesta, usó un ejemplo poderoso: el de un niño. Jesús llamó al niño y lo puso en medio de ellos. Eso quiere decir que el niño acudió al llamado de Jesús… aparentemente con rapidez.
Mateo 18:3-4: “y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos”.
Cristo podría simplemente haber respondido: “conviértanse y sean humildes”. Pero en lugar de eso, usó a un niño para darles a sus discípulos, y a nosotros, una gran lección. El Reino de Dios no es de quienes tienen la motivación de gobernar sobre otros, sino de quienes tienen el deseo de mejorar pronto su comportamiento para servir de mejor manera a los demás.
Preguntas para reflexionar:
- ¿Cuál es nuestra actitud cuando somos llamados a una charla que tiene como finalidad ayudarnos a enderezar nuestro comportamiento?
- ¿Con qué prontitud acudimos a este llamado?
- ¿Somos realmente humildes cuando somos corregidos?
Recibir el Reino de Dios como un niño implica tener un profundo deseo de aprender el camino de Dios y vivir por ello. Además, Dios quiere que seamos humildes ante la corrección.
Que Dios nos ayude a tener estas actitudes que los niños tienen naturalmente… porque de los tales es el Reino de los cielos.
Fecha de publicación: Noviembre 21, 2025