Una perspectiva bíblica acerca del “bed rotting” (pudrirse en la cama)
Todos nos cansamos del mundo y soñamos con descansar más. Pero ¿sabía usted que algunos incluso recomiendan quedarse en la cama, sin producir nada, durante días? ¿Existe el descanso excesivo?

Crédito de la imagen: Alex Potemkin/E+ a través de Getty Images
En 2023, una tendencia conocida como “bed rotting” (pudrirse en la cama) explotó en TikTok, animando a las personas a ir a sus camas durante horas o incluso días como una forma de autocuidado.
A medida que esta práctica se extiende, plantea una pregunta importante para los creyentes:
¿Deben los cristianos practicar esas ideas?
¿Qué es la tendencia de “bed rotting”?
Según la Clínica Cleveland, “‘bed rotting’ consiste en pasar el día en la cama de forma intencionada sin producir nada”. En la práctica, esto suele significar pasar horas (o, en casos extremos, varios días) tumbado en la cama mirando el teléfono, viendo series, jugando o simplemente desconectándose.
Quienes participan en esta tendencia a menudo la describen como "pasar el día tirado sin hacer nada".
Esta tendencia se ha popularizado en gran medida entre la Generación Z, muchos de los cuales afirman necesitar días de descanso para recargar energías y afrontar las exigencias de la vida. A menudo describen estos días de “bed rotting” como acogedores, estéticos y una forma de autocuidado.
Sin embargo, varios relatos detallan casos más extremos de bed rotting: permanecer en cama durante varios días sin higiene personal, sin actividad física ni contacto con otras personas. Esto puede ser un indicio de depresión clínica, que podría requerir ayuda profesional.
¿Por qué la gente practica el “bed rotting”?
La tendencia atrae a personas que se sienten emocional y físicamente agotadas, ofreciéndoles un período de descanso, libre de culpa.
Aunque es principalmente la Generación Z la que promueve esta práctica, personas de todas las edades la practican. Una encuesta de Amerisleep estimó que el 89 % de la Generación Z, el 69 % de los Millennials, el 54 % de la Generación X y el 31 % de los Baby Boomers la practican.
El "bed rotting" consiste en pasar largos periodos de tiempo tumbado en la cama mirando el móvil, viendo series, jugando a videojuegos o simplemente desconectándose. Crédito de la imagen: Youngyuan/iStock (a través de Getty Images)
¿Qué lleva a las personas de todas las edades a pasar un tiempo considerable en la cama, sin producir nada, evitando sus rutinas diurnas normales?
- Los sentimientos de agotamiento.
- La presión para ser productivo.
- El deseo de desconectarse de la sociedad.
- El estrés por las noticias y lo que está pasando en el mundo.
- Las preocupaciones por las finanzas o por el futuro.
- La energía baja.
- La disminución de la motivación.
- La ansiedad.
- La depresión.
El “bed rotting” se promueve como una herramienta de autocuidado para afrontar diversos desafíos. Algunos de quienes la practican afirman que el "bed rotting" les ayuda a ser miembros más productivos de la sociedad.
¿Existen beneficios de esta práctica?
En primer lugar, es cierto que nuestros cuerpos y mentes necesitan descanso.
Al preguntar específicamente sobre esta tendencia, algunos expertos señalan que dormir más o pasar un poco más de tiempo en la cama para recargar energías no es necesariamente perjudicial. Depende de cuánto tiempo se pase en la cama y de lo que estemos haciendo.
Si bien los expertos en salud comprenden la necesidad de descanso del cuerpo, también señalan que la práctica de la “pudrición en cama” conlleva varios riesgos importantes.
¿Cuál es el problema?
Aunque muchos afirman que esta tendencia es una forma válida de recargar energías, otros enfatizan en el tiempo perdido. Varias personas afirman sentirse atrapadas en un ciclo de “pudrición” en la cama, incapaces de liberarse.
Esto es señal de un problema más profundo.
La doctora Meghan Galili, médica internista de la Clínica Cleveland, señala: “Los humanos somos criaturas de hábitos. Por eso, me preocupa que estos periodos de tiempo intencionadamente improductivos se conviertan en un patrón recurrente en nuestra vida”.
Añade: “Veo que practicar bed rotting se convertirá en una forma de evitar situaciones estresantes, en lugar de un respiro ocasional de la rutina diaria. Y la evasión de la realidad puede generar sentimientos de culpa, soledad y falta de motivación”.
En lugar de revitalizarnos, el “bed rotting” a menudo intensifica los mismos síntomas que pretende aliviar. Esto plantea una pregunta importante: ¿Por qué algo que pretende rejuvenecer tiene tan a menudo el efecto contrario?
El daño mental por practicar “bed rotting”
Pasar mucho tiempo en cama, “sin hacer nada”, puede tener efectos negativos en la salud mental. La inactividad física puede contribuir al desarrollo o agravamiento de la depresión y la ansiedad. Esto también puede reducir la motivación y aumentar la fatiga física, mental y emocional.
Quedarse en la cama para lidiar con el estrés del trabajo u otras responsabilidades puede llevar a un aumento de la rumia y de los sentimientos de culpa y evasión, lo que puede perpetuar el estrés en lugar de resolverlo.
Dado que éstas son algunas de las razones por las que las personas se quedan en la cama, esto puede convertirse en un círculo vicioso.
En lugar de revitalizarnos, el “bed rotting” a menudo intensifica los mismos síntomas que pretende aliviar.
Muchas personas comentan que alternan entre “navegar por el teléfono”, ver la televisión y disfrutar de otras formas de ocio frente a la pantalla, mientras se quedan en la cama. Este ingreso continuo de contenido a la mente puede reducir la capacidad del cerebro para concentrarse, agotando la energía necesaria para el rendimiento.
Incluso el consumo pasivo de medios de información, no es realmente pasivo. Requiere atención y energía mental para procesarlo, lo que explica por qué muchas personas reportan confusión mental y dificultad para concentrarse o completar tareas tras un tiempo prolongado frente a una pantalla.
La atención fragmentada también dificulta la reflexión profunda, lo que a menudo conduce a una mayor sensación de agotamiento emocional.
Por otro lado, la meditación (pensamiento y reflexión centrados en las Escrituras o temas espirituales) es una de las herramientas espirituales que podemos usar para acercarnos a Dios y renovarnos espiritualmente. Filipenses 4:8 y Colosenses 3:2 ofrecen un buen punto de partida para la meditación cristiana.
Para obtener más información, le invitamos a leer nuestro artículo “¿Qué es la meditación?”
¿Perjuicios físicos del “bed rotting”?
Según la Fundación del Sueño, la pérdida de sueño puede afectar al sueño mismo. Pasar mucho tiempo despierto en la cama (leyendo, navegando en el teléfono, hablando por medio de las redes sociales o viendo la televisión) puede hacer que el cerebro asocie la cama con actividades propias de la vigilia, en lugar de con el sueño.
Un sueño saludable es importante para la salud física y mental. Sin un sueño de calidad, pueden presentarse síntomas como somnolencia, falta de energía, confusión mental y depresión. Cabe destacar que éstas son algunas de las razones por las que la gente dice que quiere “pudrirse en la cama”.
Quedarse en la cama para lidiar con el estrés puede llevar a un aumento de la rumia y de los sentimientos de culpa y evasión, lo que puede perpetuar el estrés en lugar de resolverlo.
En cambio, la disciplina del sueño es un tratamiento de primera línea para el insomnio.
La disciplina del sueño incluye centrarse en hábitos de sueño positivos, como tener un horario de sueño constante, limitar el tiempo frente a la pantalla, antes de acostarse y usar la cama principalmente para dormir, en lugar de realizar actividades prolongadas de vigilia.
Además, tanto la inactividad prolongada como los períodos repetidos de inactividad, pueden reducir la salud cardiovascular y los niveles de energía, contribuir al aumento de peso y provocar pérdida de masa muscular y fuerza. El reposo prolongado en cama también puede causar o empeorar el dolor.
Actividades simples como caminar, movimientos suaves y pasar tiempo al sol son alternativas más saludables a quedarse en cama y pueden ayudar a una recarga física y mental positiva.
El daño social del “bed rotting”
Cuando quedarse en cama se convierte en la principal forma de recargar energías, la desconexión y el aislamiento son inevitables. La doctora Andrea Papa-Molter declaró a US News que el síndrome de postración en cama “se vuelve perjudicial cuando alguien evita el contacto con los demás. Los seres humanos son sociables por naturaleza y necesitan interactuar con otras personas”.
Pasar demasiado tiempo en la cama también puede llevar a las personas a evitar la interacción humana, perder actividades o desarrollar profundos sentimientos de culpa por el mal uso del tiempo.
La Biblia nos dice que aislarnos de los demás es contrario al sano juicio (Proverbios 18:1).
Acercarse a un amigo o familiar, planificar una cita para tomar un café o asistir a alguna actividad social puede ayudar a combatir el aislamiento, y es posible que descubra que no es el único que lucha por superarlo.
Una mejor manera de evitar el agotamiento
Nuestro amoroso Creador sabe que los seres humanos necesitamos descansar regularmente. Tras crear a Adán y Eva, Dios estableció el sábado semanal como un regalo para la humanidad. Nunca estuvimos destinados a trabajar o a estar conectados a las redes las 24 horas del día, los 7 días de la semana, como nuestro mundo a menudo exige.
Jesucristo es nuestro máximo ejemplo y guardó fielmente el sábado. Desde la puesta del sol del viernes hasta la puesta del sol del sábado, este día santo nos brinda la bendición de alejarnos de las presiones de la vida diaria para descansar, recargar energías y renovarnos, tanto física como espiritualmente.
Dios no sólo ordenó la observancia del sábado como parte de Los Diez Mandamientos (Éxodo 20:8-11), sino que en Marcos 2:27 Cristo también nos dice: “El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado”.
Descansar el sábado semanal no significa que no necesitemos oportunidades para recargar energías durante la semana.
A lo largo de los Evangelios, vemos que Cristo se tomaba tiempo con regularidad para alejarse del ajetreo del mundo que lo rodeaba y conectarse con Dios Padre mediante la oración. Esta práctica lo fortaleció para la obra a la que fue llamado.
En ninguna parte leemos que Jesús recargara sus energías a través de períodos prolongados de inactividad física.
Los cristianos estamos llamados a renovarnos día a día (2 Corintios 4:16). Dios promete que, si nos acercamos a Él, también Él se acercará a nosotros (Santiago 4:8). Nos acercamos a Dios mediante la oración, la meditación en su ley y esforzándonos por honrarlo en nuestros pensamientos y acciones.
Si bien no está mal tomarse tiempo fuera del sábado para relajarse físicamente, debemos ser conscientes de los peligros de la inactividad prolongada. Incluso cuando nos tomamos un tiempo fuera del trabajo para descansar y recargar energías, ese tiempo puede usarse productivamente. Por ejemplo, leer, hacer ejercicio, disfrutar de un pasatiempo, ponerse al día con las tareas del hogar o trabajar en proyectos personales.
El libro de los Proverbios advierte del peligro de la pereza y la inactividad (Proverbios 12:11; 13:4; 19:15).
Redimiendo el tiempo
Llegará un tiempo en que nuestro cuerpo físico envejecerá y volverá al polvo del que fuimos formados (Eclesiastés 3:20). Quienes buscamos agradar a Dios estamos llamados a redimir el tiempo que se nos ha dado (Efesios 5:16), es decir, a usarlo sabia y productivamente, y a dedicarnos plenamente a la obra que tenemos por delante (Eclesiastés 9:10).
Esto incluye priorizar lo más importante, tanto espiritual como físicamente, y establecer límites adecuados para usar nuestro tiempo durante la semana. Necesitamos dedicar tiempo a diario a concentrarnos en Dios y a tener un descanso físico y mental adecuados.
Las Escrituras ofrecen muchos principios espirituales y físicos que nos ayudan a prevenir el agotamiento y el cansancio excesivo.
La “pudrición en la cama” o “bed rotting” no es una tendencia que la Biblia enseña.
Fecha de publicación: Enero 29, 2026