Vida, Esperanza y Verdad

Dios es uno

Muchos creen que la frase “Dios es uno” significa que Dios es un solo ser. ¿Es verdad esto? ¿Cómo son Dios el Padre y Dios el hijo uno solo? ¿Qué nos revela la Biblia?

¿Cómo Dios es uno?

La mayoría de los que profesan ser cristianos sabe que el cristianismo es considerado una religión monoteísta (cree en un solo Dios), y sabe que casi todas las iglesias enseñan la trinidad. Pero la mayoría de las personas no pueden explicar cómo una trinidad de tres “personas” divinas componen una divinidad. Más importante aún, la mayoría no entiende qué enseña la Biblia acerca de este tema.

Las iglesias y las religiones tienen diferentes maneras de explicar la unicidad de Dios.

Unitarios/universalistas ven a Dios como un ser (pero no en tres “personas”). De manera similar el judaísmo no acepta la pluralidad de los seres en la divinidad.

De manera interesante, el Antiguo Testamento se refiere a Dios en sentido plural pero también en sentido singular. La divinidad y preexistencia de Jesucristo está relacionada significativamente con el concepto de la unicidad de Dios. Sin embargo, este artículo se va a enfocar directamente, desde un punto de vista bíblico, en la unicidad de Dios. ¿Cómo Dios es uno?

¿Qué dice la Biblia?

Nosotros creemos la enseñanza de la Biblia que dice que existen dos seres individuales divinos en la divinidad, aunque son de un solo espíritu y completamente unidos en mente y propósito (Juan 1:1; 10:30; Efesios 4:4-6). Al principio en el libro de Génesis, encontramos una impresionante declaración con respecto a este tema: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Génesis 1:26).

La palabra hebrea aquí para Dios es Elohim, el plural de Eloah. Cabe anotar que este término también se puede referir a dioses paganos, gobernantes humanos o jueces y ángeles. Pero dentro del contexto de Génesis 1 claramente se refiere al Dios verdadero. Elohim también es usado en un sentido singular, no es el caso de Génesis 1:26, como podemos ver por los pronombres plurales que lo acompañan. Algunos tratan de explicar el plural “nosotros” o “nuestro” incluyendo ángeles. Pero eso no puede ser así, porque los humanos no fueron creados a imagen y semejanza de los ángeles, algunos de ellos tienen cuatro caras y alas (Ezequiel 1:5-10).

La palabra en español Dios en Génesis 1:1 también es traducida de la palabra hebrea Elohim. Luego en Génesis 11:7 encontramos el pronombre plural “nosotros” usado para referirse al antecedente Eterno (traducción de la palabra hebrea YHWH —el Eterno) en el versículo 6.

Entonces, desde el principio, vemos que la Biblia da indicios de una pluralidad —un “nosotros” y “nuestro”— dentro de la divinidad.

Ahora veremos algunas de las escrituras primarias que inicialmente parecen estar diciendo que Dios es un solo ser.

Deuteronomio 6:4-6

Los judíos le dicen a Deuteronomio 6:4-6 el Shemá, el sustantivo del verbo Shamá, que significa “oír o escuchar (con total atención y obediencia)” (Spiros Zodhiates, The Complete Word Study Old Testament) [Spiros Zodhiates, Estudio completo de palabras del Antiguo Testamento]. Shamais, la primera palabra del pasaje. Estos versículos forman el pilar de la religión judía, expresando su creencia en la absoluta unidad de Dios. Como una oración litúrgica, el pasaje es recitado dos veces al día en muchas sinagogas.

El pasaje dice: “Oye, Israel: el Eterno nuestro Dios, el Eterno uno es. Y amarás al Eterno tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón”.

La investigación muestra que esto no quiere decir necesariamente que Dios es un solo ser. La palabra uno viene de la palabra hebrea echad o ehad. Puede significar “unidad compuesta, uno hecho de otros” (Bullinger´s Companion Bible) [Biblia compañera de Bullinger, comentarios de Deuteronomio 6:4].

El Diccionario expositivo completo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento de Mounce, (Mounce´s Complete Expository Dictionary of Old And New Testament Words) da la definición “uno, primero, otro”. Luego dice: “‘uno’ puede ser el primero de una serie (como el primer día de la semana o del mes) o puede indicar una persona o cosa señalada de un grupo (‘uno de los hombres’, Génesis 26:10; ‘una de las montañas’, 22:2’”. Más adelante en los comentarios dice: “Ehad no significa aislamiento o soledad”. Muchos versículos más utilizan echad de la misma manera.

Uno de los mejores ejemplos para entender que echad —unicidad— puede referirse a más de un ser o miembro se encuentra en Génesis 2:24: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. El matrimonio de esposo y esposa produce una unión llamada una sola carne. Esta sola carne (una unión marital) está compuesta por dos individuos.

Si Dios quisiera hacer énfasis en que no hay otro ser llamado Dios, podría haber utilizado una palabra hebrea más apropiada. La palabra hebrea yachid o yacheed significa absoluta unidad o unicidad, algo así como “solo uno”. Sin embargo, Dios no inspiró a que se usara yachid en la Shemá.

De manera interesante, la palabra para Dios en esta escritura es la misma palabra plural que se había mencionado anteriormente —Elohim. Si Dios fuera un solo ser, se prestaría para confusiones usar esta palabra en plural cuando se está tratando de establecer la doctrina de que Dios es un solo individuo.

El enfoque de Deuteronomio 6:4-6 no es mostrar cuantos seres conforman la divinidad, sino ordenarle al pueblo que no cometa idolatría. Esto encaja muy bien con el contexto del capítulo, y los versículos 12-15, que advierten acerca de idolatrar otros “dioses” y hacen énfasis en adorar sólo al verdadero Dios. Debemos poner a Dios primero (una de las definiciones de echad).

Hay algunos que dicen que la información citada anteriormente apoya el trinitarismo. No es así. Los trinitarios dicen que Dios está formado por tres diferentes “personas” incluyendo el Espíritu Santo, pero que por algún misterio sobrenatural Dios es un solo ser. La trinidad no se enseña en la Biblia y echad no requiere que nosotros entendamos la palabra uno de esa manera. Echad puede describir más de un ser en Elohim (la divinidad o familia de Dios) así como hay más de un individuo dentro de un matrimonio.

Isaías

A primera vista, varios versículos en Isaías 43 al 46 pueden parecer que dicen que Dios es solo un ser. Por ejemplo, en Isaías 45:18 leemos: “Porque así dijo el Eterno, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy el Eterno, y no hay otro”.

En este versículo la palabra traducida del hebreo como Dios es Elohim, la forma plural que habíamos mencionado anteriormente. De nuevo, este pasaje está indicándole a las personas que deben adorar al verdadero Creador y no a los falsos dioses —que en realidad no son dioses. Nosotros sabemos que el Dios Altísimo y el Verbo (Jesucristo) trabajaron juntos en la creación (Juan 1:1-3; Efesios 3:9).

Más adelante en Isaías 46:9 encontramos las dos palabras Elohim y El (singular) traducidas como Dios. Esto se relaciona bien con Colosenses 1:15-16: “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él”.

Estos versículos obviamente y claramente se refieren a Jesucristo también, un segundo ser con el Padre. Es interesante notar que el que trabajó con el antiguo Israel es aquel que se convirtió en Jesucristo (1 Corintios 10:4). Para mayor información por favor lea nuestro artículo “Jesucristo fue el Dios del Antiguo Testamento”.

Entonces el Padre y el Hijo son Dios. Esto es una relación de familia, entonces podríamos decir que Dios es su apellido. Los dos son miembros de la única familia de Dios. Tengamos en cuenta también, que en esta parte de Isaías el Creador se refiere a Jacob en singular (Isaías 43:1, 22; 44:1; etcétera). ¡Pero a Jacob lo conforman 12 tribus y muchos millones de individuos! El eje central de estos capítulos trata acerca de la adoración al Dios verdadero en lugar de ídolos —no con el número de seres en la divinidad.

La verdadera unicidad

El apóstol Juan da un entendimiento más profundo de cómo Dios es uno. Él escribió: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).

Unos versículos más adelante Juan explica quiénes son estos dos seres y describe la relación entre ellos: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (v. 14). Versículos 29 y 34 muestran que el Verbo se convirtió en Jesús, quien es el Hijo de Dios.

Entonces el Padre y el Hijo son Dios. Esto es una relación de familia, entonces podríamos decir que Dios es su apellido. Los dos son miembros de la única familia de Dios. La palabra griega traducida como “unigénito” en el versículo 14 ayuda a establecer esta comprensión de que Dios es una familia.

“La palabra monogenees de hecho es un compuesto de la palabra mono, ‘solo’ y la palabra genos, ‘raza, estirpe, familia’. Aquí se nos dice que aquel que vino a revelar a Dios —Jesucristo— es de la misma familia, la misma estirpe, de la misma raza de Dios… Existe una evidencia muy amplia en las Escrituras de que la divinidad es una familia” (Spiros Zodhiates, Was Christ God?: A Defense of the Deity of Christ) [Spiros Zodhiates, ¿Fue Cristo Dios?: una defensa de la deidad de Cristo], p. 21.

En Juan 17 también se describe la verdadera unicidad de Dios como perfecta unidad, y los verdaderos cristianos (que Juan llama “hijos de Dios” en 1 Juan 3:1) deben ser parte de ella. Debemos tener la mente de Cristo —permitir que Jesucristo viva en nosotros (Filipenses 2:5; Gálatas 2:20).

Veamos en Juan 17:20-22: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno”.

Por favor vea nuestros demás artículos relacionados con este extenso tema, incluyendo “¿Fue Jesucristo creado?” y “La trinidad: ¿qué es?”.

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