Vida, Esperanza y Verdad

El llamado del Papa Francisco a un pacto común en la economía mundial

Por Sergio Carvajal

El mundo experimentará muy pronto una nueva reactivación económica que tendrá mucho vigor y prosperidad temporal para muchas naciones. Esta nueva y temporal reactivación económica será inyectada por Europa, en conjunción con la Iglesia Católica.

Un evento especial denominado “The Economy of Francesco” ha sido convocado por el papa Francisco para este 2020. El evento contará con talleres, manifestaciones artísticas y sesiones plenarias con expertos en desarrollo sostenible y empresarios que trabajan a nivel mundial por una economía distinta.

No se trata de un congreso tradicional, sino de una experiencia que aúna la teoría con la práctica, para construir nuevas ideas y colaboraciones. En el programa de esta actividad habrá espacio también para la reflexión y el silencio, las historias y los encuentros, el arte y la espiritualidad, de modo que lo que emerja sea el pensamiento y la acción de los jóvenes en el futuro económico de este mundo.

El encuentro va dirigido a jóvenes menores de 35 años, comprometidos en los ámbitos de la investigación económica: estudiantes e investigadores en economía y disciplinas afines, y también empresarios, directivos, académicos y expertos. 

El motivo de la iniciativa

La iniciativa fue conocida mediante una carta escrita en mayo del 2019, donde el papa Francisco invitó a todos los economistas, emprendedores y emprendedoras del mundo a participar en este evento que tendría lugar inicialmente en Asís, entre los días 26 y 28 de marzo de 2020, pero tuvo que ser reprogramado por el mismo papa Francisco, para el próximo 21 de noviembre, debido a la contingencia presente.

El evento estará precedido por algunos días de "profundización" y debate. La reunión busca idear un cambio en el modelo socio-económico actual.

Este es un evento que, como lo indica y asegura en la carta, le permitirá a Francisco “conocer a quienes hoy se están formando y están empezando a estudiar y practicar una economía diferente, que da vida y no mata”, según señala. Sigue enfatizando: “Una economía que incluye y no excluye, que humaniza y no deshumaniza, que cuida la creación y no la despoja”.

El mismo papa ha estado al pendiente de la organización del evento, conectándose por videoconferencia con los jóvenes que pretenden asistir al foro.

El comité organizador ha señalado que "en breve" darán nuevas instrucciones sobre la preparación del evento al que, aseguran, ya se han inscrito cerca de 2.000 jóvenes de 115 países del mundo.

Un pacto común

Otro objetivo del evento es ayudar a estos economistas y emprendedores a “conocerse mejor” y a hacer un “pacto común” para cambiar la economía actual y dar un alma a la economía del mañana. Se busca es un pacto común que promueva un proceso de cambio global y que genere una comunión de intenciones no sólo a los que tienen el don de la fe, sino a todos los hombres de buena voluntad, a aquellos que ven más allá de las diferencias de creencia y nacionalidad, a aquellos que quieren estar unidos por un ideal de fraternidad y que ponen su atención en los pobres y excluidos.

En la Carta Encíclica escrita por el papa Francisco, subrayó que, hoy más que nunca, todo está íntimamente conectado y que la protección del medio ambiente no puede separarse de la justicia para los pobres y de la solución de los problemas estructurales de la economía mundial. Por lo tanto, para el presente papado, es necesario “corregir los modelos de crecimiento que son incapaces de garantizar el respeto por el medio ambiente, la aceptación de la vida, el cuidado de la familia, la equidad social, la dignidad de los trabajadores y los derechos de las generaciones futuras”. Lamentablemente, dice el papa, “el llamado a tomar conciencia de la gravedad de los problemas sigue sin ser escuchado”.

Al final del documento, el papa expresó que ante esta urgencia mundial: “estamos llamados a revisar nuestros esquemas mentales y morales, para que puedan estar más en conformidad con los mandamientos de Dios y con las exigencias del bien común”, y les pide a todos los economistas y emprendedores a “escuchar a su corazón”, porque solo así “se sentirán portadores de una cultura valiente y no tendrán miedo de correr riesgos y comprometerse a construir una nueva sociedad”. Sigue diciendo: “Mientras nuestro sistema económico y social todavía produzca una víctima y haya una sola persona descartada, no podrá existir la fiesta de la fraternidad universal”.

Lo que realmente está sucediendo

Desde que comenzó toda esta emergencia mundial del COVID-19 se ha notado una tremenda ausencia de la Iglesia Católica en los asuntos que en estos momentos están afectando al mundo.

Al final de los tiempos habrá un gran poder político, económico y militar en Europa, llamado “la bestia”, la cual es montada y dirigida por una “mujer”, símbolo de una fuerza religiosa.Previo al inicio de la actual pandemia, la iglesia estaba siendo fuertemente criticada y presionada por los casos de abusos sexuales y pederastia por parte de muchos sacerdotes a nivel mundial.

De alguna manera, la crisis del COVID-19 vino a poner una pausa, bien recibida, en la grave crisis moral y de credibilidad en la cual la Iglesia Católica se había sumido.

De esta manera, la iniciativa del papa Francisco de convocar a un foro mundial de economistas, emprendedores, académicos y otros líderes, se está convirtiendo en un paso natural de preparación para el escenario final, antes del retorno de Jesucristo.

Sabemos que, al final de los tiempos habrá un gran poder político, económico y militar en Europa, llamado “la bestia”, la cual es montada y dirigida por una “mujer”, símbolo de una fuerza religiosa.

Dentro del simbolismo de la Biblia, una mujer representa a una iglesia. La mujer pura y decente de Apocalipsis 12 es la Iglesia de Dios. La mujer indecente de Apocalipsis 17 simboliza a la iglesia falsa.

Apocalipsis 17:4 dice: “Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación”. Dios aquí está hablando de una gran iglesia, que no es de Dios, y que tiene un poder económico muy grande. Esta iglesia ha existido desde hace milenios y ahora nuevamente está reviviendo su poder e influencia sobre Europa y el mundo occidental.

Apocalipsis 17:7 sigue diciendo: “Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos”.

Esta gran iglesia tendrá nuevamente autoridad en influencia sobre la Europa del cercano futuro.

Para tener un panorama más completo acerca de esta bestia y de la mujer que lo monta, le invitamos a leer con mucho detenimiento y tranquilamente, todo el capítulo 17 de Apocalipsis.

Mientras todo esto sucede en el Vaticano, Europa por su lado también se encuentra haciendo lo suyo, preparándose para su entrada triunfal en el escenario mundial, antes del retorno de Jesucristo. (Le invitamos a leer detenidamente el artículo titulado “Reestructuración económica y militar de Europa durante la pandemia”, para tener una mayor comprensión de lo que está sucediendo en Europa).

Es fascinante darnos cuenta que estamos empezando a ver, de manera presencial, cómo avanza el escenario previsto en el libro de Apocalipsis.

La Biblia menciona a una economía poderosa que ha sido establecida por la iglesia en el pasado y que todavía será inyectada al mundo, antes del regreso de Jesucristo: “… mercadería de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de púrpura, de seda, de escarlata, de toda madera olorosa, de todo objeto de marfil, de todo objeto de madera preciosa, de cobre, de hierro y de mármol; y canela, especias aromáticas, incienso, mirra, olíbano, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos y carros, y esclavos, almas de hombres” (Apocalipsis 18:11-13).

Una nueva y última reactivación económica le espera a este mundo bajo los auspicios de Europa y la Iglesia Católica. Esta reactivación económica será meramente temporal y todavía injusta. Sin embargo, Jesucristo regresará inmediatamente después de esta “resurrección económica”, entre otras razones, para establecer una económica sana y justa de una vez por todas.

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